Bosques y ríos

Por Manuel Álvarez de Toledo.

Hemos nacido en una tierra y un paisaje que han dado de comer a las generaciones de las que provenimos. Por un mínimo de sensatez debemos mimarla, aumentar su riqueza natural: los bosques y los ríos  que nos dan agua y comida y junto a los que crecen las ciudades.

En épocas de escasez la tierra siempre esconde alguna sorprendente manera de vivir. España tiene por añadidura los montes y los mares: La pesca, la caza, los frutos naturales, una abundante disponibilidad de sol, el turismo de todo tipo, la nieve…

España es un inmenso hormiguero en busca de algún modo de vivir. Pero es fundamental que nos conservemos el patrimonio natural y el que hemos construido sobre el natural con nuestra inteligencia, historia, y trabajo.

Sobre la naturaleza generosa habla la ecología, sobre la sociedad humana hablan las instituciones. La ecología nos recuerda una y otra vez que conservemos con esmero los bosques, los ríos, el mar, el aire, los animales, los frutos y el trabajo.

Las instituciones nos hablan de la justicia y de la paz entre los humanos. Cuando hay guerras  ni las ciudades ni la naturaleza son lugares para vivir y crecer. Ni siquiera son lugares para morir adecuadamente.

A todos nos preocupa tanto la ecología como las instituciones. Cuando hay paz, hija predilecta del sentido común, todo bien es posible entre los humanos. El agua, el sol, el aire, los bosques, los animales salvajes y domésticos no son para destruirlos. Todo forma un conjunto con los hombres. Una simple abeja no puede sobrevivir sin matas silvestres perfumadas para fabricar la miel que nos alimenta. El Infinito no se ha regalado a nadie.

La Ecología es Economía.

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