Sobre el Informe de Síntesis del IPCC presentado en Valencia

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Por Stephen Leahy *
TORONTO, noviembre 2007 (IPS) – La única mención a metas de reducción de gases causantes del cambio climático fue eliminada del documento aprobado el 17 de este mes en España y que servirá de base para que los gobiernos del mundo actúen.

Los gobiernos aceptaron la evidencia reunida por los principales científicos del mundo de que el impacto del cambio climático puede ser abrupto e irreversible y por tanto requiere acciones urgentes.

“La amenaza es real”, dijo el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon. “He visto los efectos del cambio climático en la Antártida y en la Amazonia con mis propios ojos”, añadió Ban en una conferencia de prensa al divulgar el Informe de Síntesis del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), reunido hasta el sábado 17 en la ciudad española de Valencia.

“Es un documento muy sólido, con un mensaje crudo: nos enfrentamos a efectos abruptos e irreversibles”, dijo el director del programa de cambio climático del no gubernamental Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Hans Verolme.

“Se está acabando la oportunidad de actuar. Los políticos deben tomar decisiones”, dijo Verolme a Tierramérica en entrevista telefónica desde Valencia.

El documento de 24 páginas del Informe de Síntesis y el más breve Sumario para los Responsables de Políticas resumen los hallazgos del gran estudio del IPCC, de dos mil 800 páginas y entregado en tres volúmenes este año.

“El Informe de Síntesis establece caminos concretos y no onerosos para afrontar el cambio climático”, subrayó Ban.

El texto detalla por ejemplo el aumento de condiciones climáticas extremas y la elevación del nivel del mar en un metro para 2100, y afirma que las temperaturas medias planetarias dependerán de cuánto dióxido de carbono –el principal de los gases invernadero– llegue a la atmósfera.

La mayoría de los científicos creen que el exceso de esos gases agrava el efecto invernadero natural de la atmósfera, recalentándola, y dando lugar al cambio climático.

Previamente, el IPCC había sugerido estabilizar el clima impidiendo que para 2050 la concentración de dióxido de carbono atmosférico superara las 450 partes por millón. La actual es de 381 partes por millón.

Pero la sorpresa fue descubrir que fue eliminado del documento la necesidad de reducir entre 25 y 40 por ciento las emisiones de gases para 2020 con el fin de alcanzar ese objetivo de estabilización.

En una reunión informal del IPCC celebrada el 31 de agosto en Viena, los representantes de las naciones industriales habían acordado que los gases invernadero lanzados a la atmósfera debían reducirse antes de 2020 a volúmenes entre 25 y 40 por ciento inferiores a los de 1990.

Incluso Estados Unidos y Canadá “apretaron los dientes y aceptaron”, recordó Verolme.

Si bien él creyó que este primer acuerdo sobre metas de reducción para las naciones industriales estaba mencionado en una de las muchas tablas del texto, Tierramérica no encontró ninguna referencia al mismo.

Al parecer no sobrevivió a la revisión que realizaron los representantes de los gobiernos.

“No hay debate sobre los aspectos científicos. La discusión es por las palabras”, dijo Monirul Mirza, investigador ambiental de la Universidad de Toronto y uno de los 96 autores del borrador del Informe de Síntesis.

“Reseñamos los hallazgos fundamentales del informe central”, dijo Mirza a Tierramérica desde Valencia.

Copias reservadas del borrador fueron enviadas a cada país y a representantes de la sociedad civil como WWF para obtener comentarios. Tras esas reacciones y nuevas revisiones, los gobiernos aprobaron el texto en Valencia.

“Es un proceso muy transparente. Los países no pueden interferir con los hallazgos científicos”, sostuvo.

Verolme no opinó igual. Los delegados oficiales tienden a diluir las conclusiones de los expertos en los resúmenes de los documentos, dijo.

El resumen del volumen “Las bases de la ciencia física”, divulgado en febrero, no mencionó la creciente incidencia de huracanes con potencial destructivo, el calentamiento del océano Pacífico ni la pérdida de glaciares de los Alpes europeos, sostuvo.

Las negociaciones fueron cerradas a la prensa y Mirza no pudo comentar qué palabras o frases los gobiernos intentaron quitar del documento. Pero ningún nuevo hallazgo científico se incluyó en él, puesto que el IPCC puso fin un año atrás a la incorporación de investigaciones.

Por eso no figuran en estos informes nuevos estudios que documentan el veloz derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia y del océano Ártico, la mayor acidez de los mares y la incapacidad de bosques y masas de agua para absorber carbono.

“El cambio climático es más veloz que los escenarios más catastróficos que concebimos cinco años atrás”, sostuvo Verolme.

A su vez, la ciencia se mueve en este terreno con tanta rapidez que es casi imposible seguirle el ritmo. El WWF ha pedido al IPCC publicar informes especiales cuando se confirmen nuevos hallazgos, por ejemplo, sobre la elevación del nivel del mar.

“Como funciona por consenso, el IPCC tiende a ser cauteloso y descarta los descubrimientos científicos más alarmistas”, dijo Verolme.

Incluso los escenarios más negros de las predicciones del IPCC subestiman la severidad del cambio climático, dijo en octubre el eminente científico británico James Lovelock a la Real Academia de Ciencias de su país.

Una de las razones es que el IPCC no toma en cuenta la influencia y los impactos de los ecosistemas naturales.

Los ecosistemas están cambiando y el IPCC no sopesa muy bien ese aspecto, coincide Stephen Tonser, ecólogo de la Universidad de Pittsburgh.

Los efectos del cambio climático en la biodiversidad serán profundos. Según el IPCC, casi un tercio de las especies del mundo irán a la extinción si continúan en aumento los gases invernadero. Para Tonser esa estimación se queda corta.

El ritmo de extinciones se acelerará con las nuevas condiciones del cambio climático. “La mayoría de las especies no pueden cambiar con la velocidad necesaria”, dijo a Tierramérica.

Los científicos ignoran cuáles pueden ser los efectos de esa rápida declinación de especies, agregó.

La agencia IPS reportó el 6 de este mes que cuando un bosque pierde demasiadas especies únicas o raras, puede reducir a la mitad el total de sus árboles o plantas, según nuevas investigaciones.

En consecuencia, “la mitad del oxígeno que produce se perderá, lo mismo que la mitad del agua, del alimento y de otros servicios ambientales que presta ese bosque”, dijo ese informe.

El IPCC ha minimizado la tormenta climática hacia la que nos dirigimos, según Lovelock. Si se toman en cuenta todos los ecosistemas de la Tierra, se obtiene una concentración de carbono de 500 partes por millón, lo que resultará en un aumento de seis grados de la temperatura global, y no de dos grados, como estima el IPCC, dijo.

“El Informe de Síntesis debe mostrar que ya es tarde para impedir algunos efectos del calentamiento global, pero aún somos capaces de cortar por lo sano”, dijo Stephan Singer, del programa europeo de clima y energía de WWF.

“Los gobiernos deben despabilarse. Pueden ser responsables de la próxima extinción masiva de especies si no detienen ya la contaminación de carbono”, agregó.

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