Sequía de la Administración

1205924398_1.jpgEmbalse de Susqueda, en la cuenca del Ter, el pasado día 11 de marzo. (Foto: EFE)
Antonio Ruiz de Elvira. El Mundo
Publica Gustavo Catalán en El Mundo Digital el 17 de Marzo una serie de declaraciones de personas responsables del Ministerio de Medio Ambiente sobre la sequía que sufrimos: elmundo.es.

Una de esas personas, Teresa Rivera, directora general de la Oficina Española de Cambio Climático, nos dice tan pancha: “Pues sí, sufriremos cada vez más”, como diciendo “Allá ustedes, los españoles, con sus problemas, que a mi no me atañen”.

Y no le atañen, como no atañen al Sr. Rodriguez Zapatero. Son problemas del pueblo, que no afectan a unos dirigentes encumbrados. ¿Qué hay sequía? Pues a apretarse el cinturón mientras yo viajo en coche official y avión del Estado.

El agravamiento actual de la sequía está causado directamente por el cambio climático. Cualquier professor de meteorología sabe, y cualquier meteorólogo que se precie debería saber, que las lluvias suaves (no las torrenciales) esán controladas en España por el chorro polar, el río de aire que circula de América a Europa y luego rodea el globo, a 11 km de altura.

Ese río (http://wxmaps.org/pix/hemi5.00hr.png) es tan real que lo buscan los pilotos de las líneas aéreas en sus viajes de los EEUU hacia Europa, porque les acorta el viaje en unas dos horas y reduce sustancialmente su consumo de combustible.

Pues bien, ese río de aire, ese chorro polar, es el que succiona aire húmedo de atlántico y lo arrastra sobre España, cuando pasa por la vertical de la Península Ibérica. La posición en latitud del chorro polar viene controlada por la temperatura del Polo Norte, de manera que se desplaza hacia el norte cuando esa temperatura aumenta. Sabemos perfectamente que el cambio climático, la subida de temperatura producida por el aumento de CO2 en la atmósfera está calentando el Polo Norte de manera mucho más intensa y rápida que al resto del planeta. No hay más que ver las informaciones de EL MUNDO sobre los glaciares.

Pues bien, un calentamiento del Polo Norte generará, indefectiblemente, que el chorro de desplace permanentemente hacia el norte y que deje de llover en España de forma suave (la única que recarga los acuíferos).

España es muy vulnerable a los efectos de la sequía. Aquí aparece la inconsciencia de los administradores públicos: pudiendo controlar el cambio climático, pasan olímpicamente del tema y se preocupan de cosas tan esenciales para nuestra supervivencia como es la paridad de hombres y mujeres en los cargos directivos, el dar 450 euros a cada español, y demás lujos, dejando lo esencial para dentro de unos años.

Y sin embargo el cambio climático se puede parar. Para ello hay que hacer tres cosas, cada una de las cuales es buena para cada uno de los españoles, y digo los españoles sabiendo lo que digo.
6.000 millones de árboles

La primera es plantar árboles. Un árbol cuesta, en un vivero del estado, 0.20 euros. Seis mil millones de árboles costarían 1.200 millones de euros en 4 años, 300 millones de euros al año, menos de lo que entre todos los españoles pagamos para que una television española envíe a Chiquilicuatre al Festival de Eurovisión, y eso que TVE cobra adicionalmente por los anuncios que también paga cada español cuando compra un producto commercial.

El dinero derrochado en TVE no genera beneficios, como mucho, mueve dinero de unos bolsillos a otros, pero no crea riqueza. Los árboles, que capturan energía, la generan de muchas maneras: La madera se puede vender, los árboles fijan suelo y capturan lluvia para los acuíferos.

La segunda es ahorrar energía: El estado español puede, perfectamente, prohibir las rancheras o 4×4, que realizan la misma función que cualquier otro coche gastando y emitiendo tres veces más. El estado español puede poner un limitador de velocidad en cada coche español, de manera que desaparezcan las multas y se ahorre energía.

El estado español puede forzar el transporte de mercancías por tren, lo que ahorraría hasta un 10% de las emisiones de CO2. Ahorrar energía es ahorrar dinero, y mejorar nuestra calidad de vida. Hacernos más ricos.

La tercera es utilizar las inmensas reservas de dinero de los bancos españoles para eliminar los productos de carbón como fuentes de energía y montar, a toda velocidad, centrales solares de generación eléctrica, en una especie de Proyecto Manhattan Solar.

Capturar energía solar, de la que España dispone en demasía, es eliminar la sangría annual de pagos por las importaciones de petróleo, carbón y gas natural, y dar dinero a los españoles. Se dice que España es una potencia solar, pero lo instalado en los últimos años es inferior al aumento del consumo de energía de esos años, asi que una parte de ese aumento se ha satisfecho con combustibles fósiles.

En una situación de crisis económica las tres acciones anteriores, además de parar el cambio climático, generarían una enorme cantidad de puestos de trabajo. Pensemos en que hay que plantar 6.000 millones de árboles, cuidarlos, mantenerlos y trabajar la madera. Pensemos en que cambiar los esquemas de gasto energético implica un ejército de montadores y mantenedores industriales. Pensemos en que cambiar el paradigma de fuentes de energía implica cientos de miles de puestos de trabajo.

Los administradores españoles tienen en su mano detener la sequía y generar riqueza y puestos de trabajo. Pero sus intereses y preocupaciones son otros. Nos dejan desecarnos mientras miran hacia otro lado.
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