¡Seguimos anclados en la remota antigüedad!

1225268761_0.jpg
El economista británico John Maynard Keynes, flanqueado por representantes de la Unión Soviética y Yugoslavia, durante la Conferencia de Bretton Woods en 1944. (Foto: Hulton Deutsch)

Antonio Ruiz de Elvira

29 de octubre de 2008.- Las noticias se suceden pero no se parecen: Los hielos se retiran del Ártico en el verano, las inundaciones se repiten en España, la sequía también. El cambio climático avanza acelerado, a pesar del Sr. Aznar.

El mundo es hoy distinto, a pesar de los pesares, a pesar de todos los ensayistas, filósofos y políticos. Hoy ya no hay que ir a la plaza del pueblo, o a sus iglesias a escuchar las noticias, hoy podemos levantarnos en Madrid y comer en Nueva York, hoy no necesitamos desplazarnos para trabajar porque lo que podemos hacer mucho mejor en casa. Vivimos en un mundo nuevo, con problemas nuevos. Estamos en una crisis climática, energética, financiera.

Pero, ¿cuáles son las ideas propuestas por los líderes sociales para enfrentarse a los nuevos problemas?

Tras el horror de pisos de 60 m2, hoy se proponen pisos de 30 m2, una propuesta de Le Corbusier en los años 50 del pasado siglo. ¡Mohosa!

Llevar el socialismo al nuevo Bretton Woods del 15 de noviembre en Washington. Pero el socialismo y sus derivados tienen ya 150 años. Están un poquito, cómo decir, obsoletos, pasados de moda, vamos, pasados cuatro pueblos, lo mismo que el capitalismo liberal y los modelos económicos al uso. Viejos. Apolillados. Son soluciones de ayer para problemas de hoy. Dar dinero a los bancos. Algo con telarañas.

Con nuestra evolución social creamos problemas radicalmente nuevos, tecnología antes desconocida. Pero las mentes de muchas personas, de aquellas que tendrían que dar ideas, de los que deberían liderar, siguen ancladas en el siglo XIX, o en el XIX previo a la Era Común.

Necesitamos nuevos conceptos económicos, modelos que incluyan el tiempo como variable esencial. Hagámoslos. Necesitamos nuevas fuentes de energía que olviden las energías del siglo XIX, el carbón y el petróleo, y del siglo XX, la nuclear. Montemos estas fuentes, solares, de verdad, no como un juego.

Necesitamos nuevas ciudades, ciudades que permitan, como coladores, la entrada y salida de vehículos sin atascos, en vez de los actuales embudos urbanos. Necesitamos ciudades que no obliguen a las personas al desplazamiento diario de unos puntos a otros, que les permitan trabajar en sus lugares de residencia.

Necesitamos redes de ciudades que no exijan el traslado de cientos de miles de camiones diariamente, para llevar de unos lados a otros las cosas que están disponibles en cada una de ellas. Necesitamos montar trenes de mercancías, en vez de transportarlas mediante camiones. Pensamos aún en los coches y camiones como algo novedoso, cuando son soluciones realmente viejas.

Necesitamos, en fin, ideas nuevas. Insistir en las viejas ideas nos lleva siempre a caer en los mismos viejos pozos. Somos ciudadanos del siglo XXI. ¿Tenemos que seguir anclados en el siglo XIX?

¿Podríamos exigir a nuestros líderes ideas de 2008?

Las necesitamos.

Seguici in Facebook