Schwarzenegger debería viajar para explicar el éxito ‘verde’ de California

03/03/09

El currículo de Schwarzenegger lo firmaría hasta un partido verde escandinavo de los radicales años ochenta: un 24% de la electricidad se produce a partir de energías renovables; California alberga los parques solares y eólicos más grandes del mundo y consigue emitir, en definitiva, un 20% menos de CO2 por dólar/PIB que, por ejemplo, Alemania.

Estábamos tan preocupados por lo que no hacía Bush para combatir el cambio climático que no nos dimos cuenta de lo que sí hacía el resto de EE. UU. Y ahora que se intuye un consenso mundial sobre la necesidad de afrontar el problema, descubrimos que el liderazgo en energías renovables no lo tiene ninguna coalición socio-ecologista de la concienciada Europa, sino el gobierno derechista de Arnold Schwarzenegger en California. Este es ahora el reproche de algunos estadounidenses, decepcionados por la actitud de una Europa de la que esperaban que hiciera algo más por el planeta que gesticular ante la Casa Blanca o ponerle la alfombra roja a Al Gore. Una Europa que debería meditar sobre lo que le supone estar representada por un presidente de turno, Vacklav Klaus, que es un negacionista del cambio climático.

El currículo de Schwarzenegger lo firmaría hasta un partido verde escandinavo de los radicales años ochenta: un 24% de la electricidad se produce a partir de energías renovables; California alberga los parques solares y eólicos más grandes del mundo y consigue emitir, en definitiva, un 20% menos de CO2 por dólar/PIB que, por ejemplo, Alemania, según datos aportados por la revista norteamericana Newsweek en un desafiante artículo titulado “La nación más verde”.

Si a este desarrollo local le sumamos el efecto global que pueden tener las inversiones astronómicas del plan verde de Obama, no hay que ser muy perspicaz para intuir que EE. UU. puede coger al resto del mundo industrializado con el paso cambiado. Habrá llegado la hora de hacer balance, probablemente para comprobar que no se trabaja mucho más en defensa de la naturaleza por el mero hecho de militar en un partido autodenominado ecologista.

Catalunya: los cinco primeros años de tripartito no pasarán a la historia como un periodo de auge de las energías renovables. Cierto es que el gobierno anterior dejó una parca herencia en esta cuestión. Pero el actual, en el que participa un partido que se dice ecosocialista,no ha logrado que Catalunya resista la comparación con otras autonomías más verdes, cautivo como está de un electoralismo de bajo vuelo derivado de su debilidad ante la llamada cultura del no.

Con la colaboración necesaria de los partidos de izquierda y de sus ramificaciones territoriales, ha acabado arraigando en Catalunya una hipersensibilidad ambiental que convierte cualquier fuente de energía en una amenaza potencial para ese concepto tan maleable que conocemos por territorio.Si hace dos años las visitas de Gore sirvieron para poner el cambio climático en primera línea de actualidad, alguien debería invitar ahora al mismísimo Schwarzenegger para que explique desde su experiencia de gobierno cómo pueden llevarse a la práctica las viejas aspiraciones ecologistas.

Miquel Molina – www.lavanguardia.es – flickr

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