Según Munich Re, la devastación causada por los desastres naturales en 2008 hace necesario un acuerdo urgente sobre cambio climático

12 Gennaio 2009 · Nuovi rischi / Nuevos riesgos

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7/1/2009, (Ecoestrategia).- El reciente informe sobre las consecuencias de los desastres naturales en 2008, presentado por la multinacional alemana Munich Re (la mayor compañía reaseguradora del mundo con más de 120 años de existencia y presente en 60 países), ha llegado a la conclusión de que urge un nuevo tratado sobre cambio climático con el fin de reducir el número de catástrofes producidas por las extremas condiciones meteorológicas.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el coste de las catástrofes naturales se elevó a unos 200.000 millones de dólares (unos 148.000 millones de euros) en 2008, el doble que en 2007. Los científicos sostienen que la vulnerabilidad de la humanidad a los desastres naturales aumentará si el problema del cambio climático sigue sin ser atendido.

De acuerdo con las cifras manejadas por la mayor reaseguradora mundial, el presente año ha sido el tercero de la historia por volumen de pérdidas económicas ocasionadas por desastres naturales, sólo por detrás del año 2005, cuando las pérdidas alcanzaron unos 232.000 millones de dólares (161.607 millones de euros), y de 1995, el año del terremoto de la ciudad japonesa de Kobe.

En concreto, las pérdidas en 2008 representaron un incremento del 144% respecto al año anterior, pese a que el número de catástrofes naturales disminuyó un 21,8%, hasta 750 sucesos.

“œSe mantiene la tendencia a largo plazo que hemos observado. El cambio climático ya ha empezado y es muy probable que esté contribuyendo al aumento de la frecuencia de climatologías extremas y catástrofes naturales”, informó Torsten Jeworrek, consejero de Munich Re.

Un gran número de ciclones tropicales y el terremoto de Sichuan (China) en el pasado 2008 hizo de ese año uno de los más devastadores en lo que respecta a catástrofes naturales. Aunque hubo un descenso en el número eventos en comparación con el anterior 2007 (de 960 a 750), las catástrofes han elevado el número de víctimas y las pérdidas sensiblemente.

Cifras de la devastación

En todo el mundo, más de 220.000 personas murieron como consecuencia de las catástrofes naturales del pasado año. Para Torsten Jeworrek, los desastres naturales generan mayores pérdidas debido a la concentración de valores en áreas expuestas, como son las regiones de la costa.

En 2008, Asia fue nuevamente el continente más afectado por las peores catástrofes. El Ciclón Nargis se cobró la vida de más de 135.000 personas en Myanmar. La tormenta tropical causó estragos principalmente en los lugares de baja altitud: el delta del Irrawaddy y en la antigua capital, Rangún. Dado que gran parte de los bosques de manglares (una forma natural de protección de la costa) habían desaparecido, el país fue inundado con el agua hasta 3,5 metros de profundidad, y más de un millón de habitantes de Myanmar se quedaron sin hogar.

Por otra parte, el terremoto que azotó la provincia china de Sichuan, una región clasificada como altamente expuesta a terremotos, es una nueva catástrofe humana. Según las estadísticas oficiales, alrededor de 70.000 personas fueron perdieron la vida y 18.000 siguen desaparecidas, mientras que 374.000 resultaron heridas, y cinco millones quedaron sin hogar.

Al mismo tiempo, el terremoto de Sichuan (que se produjo en el mes de mayo) también provocó la mayor pérdida global de 2008. La cifra total de 85.000 millones de dólares (unos 62.000 millones de euros) lo convierten en el segundo evento más caro de su tipo después del terremoto de Kobe (Japón, 1995).

Asimismo, a principios de 2008, China ya había sufrido enormes pérdidas que ascienden a más de 21.000 millones de dólares (unos 15.000 millones de euros) debido a una inusual ola de frío con grandes volúmenes de hielo y nieve, lo cual tuvo un gran impacto en la infraestructura en 18 provincias donde las carreteras y los ferrocarriles resultaron bloqueados y el suministro de electricidad interrumpido.

Se agudizan los huracanes

En términos de pérdidas aseguradas, el huracán Ike fue la catástrofe natural más costosa en 2008. Considerando que en los dos años anteriores, los Estados Unidos habían sido golpeados en gran medida por fuertes ciclones, la temporada de huracanes de 2008 generó importantes pérdidas que afectaron también a la industria de los seguros.

Seis ciclones tropicales (Dolly, Edouard, Fay, Gustav, Hanna, Ike y) llegaron a territorio estadounidense en rápida sucesión. El más grave fue Ike, que llegó a tierra como un huracán de categoría 2, cerca de Galveston (Texas). La tormenta desencadenada por Ike inundó gran parte de Texas y la costa de Louisiana. La pérdida global causada por Ike fue de 30.000 millones de dólares (unos 22.000 millones de euros) El segundo huracán más costoso fue Gustav, con una pérdida global de 10.000 millones de dólares (unos 7.000 millones de euros).

En lo que respecta al número de ciclones tropicales en el Atlántico Norte en 2008, este fue muy superior a la media desde 1995 como resultado del cambio climático. Un total de 16 ciclones tropicales se contaron durante el año, la media hasta la fecha había sido de 14,7. La temporada de tornados en los Estados Unidos, que se extiende de abril a septiembre, también fue excepcionalmente grave. Hubo aproximadamente 1.700 tornados en 2008, generando una pérdida global de varios miles de millones de dólares.

En comparación con la devastación que causaron las catástrofes naturales en Asia y América en 2008, las pérdidas en Europa fueron relativamente moderadas. Sin embargo, también hubo dos eventos en Europa que generaron miles de millones de euros en pérdidas para el sector de los seguros: la tormenta Emma que barrió grandes zonas de Europa central, y la tormenta Hilal que cruzó el suroeste de Alemania.

Munich Re, empresa líder mundial en la investigación de riesgos de desastres naturales de todo tipo, realiza actualmente análisis sobre los efectos del cambio climático y coopera con muchos institutos científicos, como en el caso del profesor Señor Nicholas Stern y la London School of Economics (LSE), con el fin de promover la investigación sobre el impacto económico del cambio climático y poder evitar que las generaciones futuras vivan en escenarios que no se puedan controlar.

Más info:
http://sustainability.munichre.com/

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