La rebelión del clima

3 Dicembre 2006 · Nuovi rischi / Nuevos riesgos

Madrid, 2 feb 2006 (El País).- El año 2005 entrará con mayúsculas en los anales del clima. Ha sido, según la NASA, el más cálido desde que se tienen registros fiables (1890). La inmensa capa del hielo ártico se redujo a su mínima extensión y el número de huracanes superó su récord histórico. Hubo tantos que, por primera vez en la historia, el alfabeto latino no fue suficiente para nombrarlos y hubo que recurrir al viejo alfabeto griego. La Tierra ha sufrido terribles sequías (en España no hay precedentes de la actual escasez de lluvia), insólitas tormentas tropicales que llegan a Canarias, enormes glaciares que se funden y temperaturas en continuo ascenso (9 de los 10 años más cálidos jamás registrados se han dado desde 1995).

Todos estos fenómenos extremos, tomados por separado, no se pueden atribuir al cambio climático producido por la emisión de gases de efecto invernadero. Siempre ha habido sequías, años calurosos o huracanes especialmente destructivos. Pero todos ellos, vistos en conjunto, forman un panorama que los científicos comienzan a achacar directamente al calentamiento global. Hay un dato esclarecedor: los científicos predijeron hace décadas el deshielo masivo en el polo y el aumento de temperatura por los gases de efecto invernadero. EL PAÍS ha recabado la opinión de los expertos sobre estos fenómenos.

– ¿Estamos ya ante el cambio climático inducido por el hombre?
El británico Philip Jones, coordinador de un grupo del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) sobre la observación atmosférica, es de los más claros: ‘Con un 99% de probabilidades, sí. Esto es el cambio climático, especialmente por el calentamiento de los últimos años’.

Jay Lawrimore, jefe de cambio climático de la Agencia de EE UU sobre Clima y Atmósfera (NOAA) coincide: ‘La variabilidad natural es una de las causas de los cambios que hemos visto, pero estos cambios no se pueden explicar únicamente por la naturaleza. La concentración de gases de efecto invernadero es muy probablemente responsable del calentamiento’. Estos gases, producidos principalmente por la quema de combustibles fósiles (petróleo o carbón), se acumulan en la atmósfera e impiden la salida de la radiación con la que la Tierra emite calor.

La coordinadora del IPCC sobre la atribución del cambio climático y profesora de la Universidad de Duke, Gabriel Hegerl, matiza: ‘Que 2005 sea uno de los años más cálidos sin que haya existido un fenómeno como El Niño [que entre 1998 y 1999 dejó 16 meses seguidos muy cálidos] avala la existencia del cambio climático. Así que una gran parte del calentamiento anormal de 2005 se debe al aumento de gases de efecto invernadero. De la misma forma, la pérdida de hielo del Ártico es consistente y creo que el calentamiento reciente del Ártico puede atribuirse al menos parcialmente a los gases de efecto invernadero’.

Hegerl añade que el récord de huracanes en el Atlántico ‘es más difícil de relacionar’. ‘Los modelos climáticos no predicen necesariamente un aumento en el número de huracanes, aunque sí un aumento en la intensidad. Los huracanes tan intensos de este año pueden estar relacionados con el calentamiento de los océanos, pero es pronto para decirlo’, explica por correo electrónico. El investigador de la Universidad de Alaska y firmante de un trabajo sobre el deshielo del Ártico en Science Stuart Chapin afirma que ‘las actividades humanas son responsables de una gran parte del calentameinto, pero no de todo’.

El catedrático de Alcalá Antonio Ruiz de Elvira es aún más duro: ‘Hay una serie de ciclos en el clima. El ciclo natural en el que estamos en un viaje hacia el frío y los datos indican que hemos invertido, nosotros, no la naturaleza, ese ciclo’.

– ¿Qué debemos esperar para los próximos años?
Predecir el clima para el año que viene es jugar a brujo. Sólo se pueden hacer predicciones a largo plazo, donde se puede aplicar la estadística. Y en ese plazo, todos los expertos coinciden: calor y fenómenos extremos.

Philip Jones, un tipo sin mucho tiempo que perder en el correo electrónico, lo expresa concisamente: ‘Hará más calor’.

El coordinador del IPCC sobre proyecciones para el futuro e investigador de división del centro nacional de EE UU para la investigación atmosférica, Jerry Meehl, introduce algunos matices: ‘La tendencia para las próximas décadas es que hará más calor. Esto no significa que cada año será más cálido que el anterior. Si entra en erupción un gran volcán tropical (como hizo el Pinatubo en 1991), la temperatura global bajará durante un par de años y después volverá a subir. Si la actividad solar decae las próximas décadas, el aumento no será tan alto como si la actividad solar se mantiene o aumenta. Pero la mayor parte del aumento de la temperatura en los próximos años está ya en camino por el cambio climático. Es decir, debido a la inercia térmica del sistema climático (los océanos se calientan más despacio que la tierra) ya estamos abocados a un calentamiento adicional de medio grado centígrado debido a los gases de invernadero que ya están en la atmósfera, sin contar el aumento debido a las emisiones futuras’.

Hegerl coincide en que aunque no se puede predecir el clima de 2006 por la variabilidad natural, ‘sí se puede decir que la próxima década será cálida’ y con ‘deshielo en el Ártico, cambio en el patrón de lluvias, pérdida de glaciares, olas de calor y sequías más frecuentes y un ligero aumento del nivel del mar’. El investigador de la Universidad de Alaska Stuart Chapin asegura que aunque la variabilidad ‘dificulta la predicción, a largo plazo (10-50 años) se puede hablar de que seguirá el calentamiento’.

Ruiz de Elvira afirma que la Tierra vivirá ‘un incremento notable de los fenómenos extremos: grandes olas de frío y de calor, sequías prolongadas puntuadas por inundaciones intensas. Y esto, incrementándose año a año’.

El responsable de cambio climático de la Agencia Europea de Medio Ambiente, André Jol, explica que la temperatura subirá entre 1,4 y 5,8 grados centígrados entre 1990 y 2100. ‘El rango es tan amplio porque depende de las emisiones en los próximos años y del modelo de predicción que se use’.

España está situada en una de las zonas más afectadas por el cambio climático. Un estudio del Ministerio de Medio Ambiente prevé para la Península aumentos de hasta siete grados en las temperaturas máximas en verano en un siglo y una disminución de lluvias.

– ¿Estamos a tiempo de hacer algo o la tendencia es irreversible? Dado el panorama, hay que ver si aún se puede hacer algo o si ya hay tantos gases en la atmósfera y tantos en camino que no se puede hacer nada más que pensar en adaptarse al calentamiento. Aquí hay discrepancias.

Jol es de los más optimistas: ‘Se puede hacer algo. Para empezar, cumplir el Protocolo de Kioto y estabilizar las emisiones’. Philip Jones, el más directo de los pesimistas: ‘Probablemente no hay nada que hacer’.

En medio, el resto de los científicos consultados. Meehl: ‘Cuanto más tardemos en hacer algo, peor será el problema. Hegerl: ‘Hay mucho calentamiento ya encargado debido a las últimas emisiones y a la lenta reacción del clima. Así que tenemos que admitir que esta tendencia al calentamiento continuará un tiempo. Por eso tenemos que adaptarnos. Sin embargo, el impacto del calentamiento en nuestros hijos y nietos dependerá de la velocidad a la que calentemos el planeta. Así que debemos reducir las emisiones aunque a corto plazo no veamos los resultados’.

Reducir las emisiones significa cambiar nuestro sistema de vida y económico: ahorrar luz, gasolina, utilizar energías renovables, reducir al mínimo el carbón y el petróleo. No será fácil. La Agencia Internacional de la Energía calcula que la demanda mundial de energía crecerá el 50% hasta 2030.

Ruiz de Elvira sentencia: ‘Tenemos 20 años para evitar la catástrofe. Después, esta avanzará imparable. Tenemos que eliminar de raíz la combustión de carbón y petróleo y sustituirlo por energía solar e hidrógeno’.

Un año negro

– Nueve de los diez años más cálidos se han dado en lá última década: 2005 y 1998 son los años con la temperatura más alta.
– El año pasado superó el número máximo de huracanes y la velocidad de deshielo del Ártico
– Las anomalías coinciden con las previsiones de los científicos sobre el cambio climático
– España está en una de las zonas más vulnerables al calentamiento
Por Rafael Méndez (El País).

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