Informe – La reducción de riesgos de desastres: Un desafío para el desarrollo

3 Dicembre 2006 · Nuovi rischi / Nuevos riesgos

‘Lo que realmente mata es la pobreza, no las fuerzas de la naturaleza.’ Así de claro habla el PNUD en su último informe, que insta a los Gobiernos a invertir en la prevención de desastres naturales para salvar millones de vidas.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) lo dice bien claro en su último informe: millones de vidas podrían salvarse en los países en desarrollo en las próximas décadas si los gobiernos prestaran más atención a la reducción de los desastres naturales. Sólo entre 1980 y el año 2000, este tipo de catástrofes causaron la muerte de 184 personas al día, la mayoría en los países en desarrollo, a pesar de que únicamente “œel 11 por ciento” de las personas expuestas a peligros naturales vive en regiones sin recursos.

Cerca del 75 por ciento de la población mundial vive en países expuestos “œperiódicamente” a terremotos, ciclones tropicales, inundaciones y sequías, catástrofes naturales que tienen importantes efectos sobre el desarrollo. “œLa inevitable conclusión es que lo que realmente mata es la pobreza, no las fuerzas de la naturaleza: sólo el 11 por ciento de las personas expuestas a peligros naturales viven en países pobres, pero más del 53 por ciento del número total de muertes registradas se produce en esos países”, señala el organismo de la ONU.

“œEsos desastres no tienen nada de natural” y sus consecuencias “œpueden reducirse considerablemente si los gobiernos se esfuerzan por reducir los riesgos antes de que se produzcan, en lugar de apresurarse a responder después de que el daño se ha producido”, añade el coautor del informe y Jefe de la Dependencia de Reducción de Desastres, Andrew Maskrey.

En concreto, el PNUD insta a los gobiernos a hacer un mejor uso de los datos y el riesgo a sufrir una catástrofe natural para adoptar decisiones políticas que apuesten por la prevención y recomienda regular “œmejor” el desarrollo, sin olvidar factores como el crecimiento urbano elevado en zonas expuestas a terremotos, que aumentan la vulnerabilidad ante los desastres.

Asimismo, el informe advierte que el riesgo de desastres debería formar parte integral de la planificación para el desarrollo y recuerda la existencia de casos exitosos, como el de Bangladesh, que gracias a un programa de prevención y a la construcción de refugios para protegerse de los ciclones ha reducido de forma considerable su nivel de vulnerabilidad en los últimos años.

Pérdidas humanas y económicas

Entre 1980 y 2000, 130 millones de personas estuvieron expuestas cada año al riesgo de terremotos y 160.000 murieron por ello; cerca de 120 millones de personas estuvieron expuestas a ciclones tropicales, que se llevaron la vida de 250.000 personas, y otros 200 millones vivieron con riesgo a sufrir inundaciones catastróficas, que mataron a 170.000 personas en todo el mundo durante ese periodo. La República Democrática de Corea, Mozambique, Armenia, Sudán, Etiopía y Honduras son los países más afectados por los peligros naturales en los últimos años, según el PNUD.

Pero el número de muertes es “œsólo la punta del iceberg” de las graves consecuencias de las catástrofes naturales ya que, combinado con las pérdidas económicas, las consecuencias “œpueden ser devastadoras para las poblaciones que ya viven marginadas”. Sólo en la década de los 90, los desastres naturales ocasionaron pérdidas al desarrollo valoradas en “œ660.000 millones de dólares”, a través de costos directos, como la destrucción de carreteras, viviendas, escuelas y suministros eléctricos, y costos indirectos, incluidos los transtornos relacionados con la productividad y la pérdida de ingresos. Para evitar más daños de este tipo y más obstáculos al desarrollo, el informe del PNUD recomienda a la comunidad internacionl que tenga en cuenta el riesgo de desastres en los planes políticos, para cumplir así los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Más información:

Lee en profundidad el informe del PNUD La reducción de riesgos de desastres: Un desafío para el desarrollo

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