Los efectos del cambio global se cifran en billones de euros

Primero fue el informe Stern, encargado por el Gobierno de Tony Blair. Luego vinieron los múltiples documentos de la ONU. Las advertencias sobre los inmensos costes económicos que supondrían tanto los efectos como las mitigaciones del cambio climático van en aumento. Los expertos alertan una y otra vez que resultaría mucho más económico prevenir que curar. ¿Pero cómo conseguirlo? A pocos años del vencimiento del Protocolo de Kioto, en 2012, se intensifica el debate sobre el modo de reducir de forma eficaz las emisiones de dióxido de carbono. Los impuestos sobre las actividades contaminantes se alzan, cada vez más, como la mejor de las soluciones.

Natura / El Mundo
Junio 2007
Erika López

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La tarea de fijar cuánto nos costará al bolsillo el maltrato al medio ambiente se está llevando a cabo desde el Instituto de Prospectiva Tecnológica (IPTS), un organismo de la Comisión Europea. De aquí saldrá en pocas semanas el Estudio P.E.S.E.T.A. (siglas inglesas de Projection of Economic impacts of climate change in Sectors of the European Union based on boTtom-up Analysis), un documento que arrojará las cifras que pagaremos si no ponemos freno al cambio climático. Realizado gracias a imágenes de satélite y a la compilación de los datos científicos más recientes, hasta ahora sólo cuentan con resultados preliminares, aunque son espeluznantes.

El estudio hace proyecciones de nueve áreas bioclimáticas considerando que a finales del presente siglo las emisiones de CO2 se duplicarán o triplicarán con respecto a los niveles preindustriales. Según las previsiones, el calentamiento global hará que el rendimiento de los cultivos en el sur de Europa pueda descender en 2070 hasta un 22,4% respecto al actual, debido a que el periodo de crecimiento de los cultivos será más corto. En el norte del continente, en cambio, las plantaciones se beneficiarán un 70% del acortamiento de las heladas. Con todo, “el agrícola es uno de los sectores que menos nos preocupa porque tiene una gran capacidad de adaptación”, afirma Juan Carlos Císcar, investigador del IPTS y coordinador en España del informe.

Asegura que serán más importantes las consecuencias sanitarias. Las olas de calor acarrearán un incremento de la mortalidad durante los meses estivales, así como un mayor número de accidentes relacionados con fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones o tormentas. Este aumento lo cifra la Comisión Europea en 86.000 muertos más al año en la UE, considerando un aumento de tres grados de temperatura a partir de 2071. Son datos correspondientes al escenario más catastrofista, pero si las medidas que propone la Comisión funcionan y el planeta sólo se calienta 2,2 grados, el número de víctimas mortales se acercará a 36.000. Además, según el informe, ya comienza a quebrarse la frontera de enfermedades tropicales como la malaria, que aparecerán en Europa a medio plazo.

El estudio sitúa asimismo al turismo como un sector en el ojo del huracán. La zona mediterránea relegará su atractivo climático en favor de otras zonas, como el Mar Báltico. La alteración del clima podría hacer que cien millones de turistas cambien sus destinos estivales. Para Císcar, “es difícil predecir qué puede ocurrir con los flujos de turismo en los próximos 80-100 años”, pero vaticina que “los resultados preliminares indican que el grado de atracción climática en verano de la Europa mediterránea puede disminuir relativamente respecto a la situación presente”.

Son evidentes además los costes billonarios que provocarán las perturbaciones en la franja litoral. Los cálculos del Estudio P.E.S.E.T.A. avanzan que la subida del nivel del mar puede originar inundaciones cuyos daños alcanzarían en Europa los 4,4 billones de euros anuales en 2020 y hasta 9,3 billones de euros anuales en 2080. El documento señala así la necesidad de adoptar medidas preventivas, como la construcción de diques o el desplazamiento de la población costera hacia el interior, lo que minimizaría los daños hasta un total de 2,2 billones de euros anuales.

En paralelo al P.E.S.E.T.A., el IPTS elabora otro informe sobre cuánto costará implementar las políticas necesarias para frenar el cambio climático. Se espera que ambos estén listos a finales de este mes. Para ello trabajan a contrarreloj climatólogos, ingenieros y peritos, que hasta ahora sólo han extraído una cifra en positivo: que el cambio climático generará 300.000 empleos directos en la UE; la mayoría relacionados con las energías renovables. “Un dato que no consuela en absoluto ante el panorama paneuropeo que se avecina”, enfatiza Císcar.

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