La diversidad agrícola es una de las claves para acabar con el hambre en el mundo

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Durante la celebración del Día Mundial de la Alimentación 2004, que conmemoró la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 1945, representantes de más de 150 países reflexionaron sobre el futuro de la alimentación.

(Ecoestrategia).- Más de 840 millones de personas en todo el mundo siguen padeciendo hambre. Hasta la fecha no han bastado los esfuerzos mundiales para alcanzar los objetivos de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, y los Objetivos de desarrollo del Milenio, de reducir a la mitad el número de personas que sufren hambre para mediados de 2015.

“œLa biodiversidad es una de las claves para terminar con el hambre”, declaró Jacques Diouf, Director General de la FAO. “Nuestro planeta abunda en vida, por ello es necesario mantener la biodiversidad en la naturaleza y en la agricultura a fin de que todas las personas puedan tener una alimentación diversificada y nutritiva”, señaló. Sin embargo, el hombre presiona cada vez más sobre las especies y sus entornos. Durante el siglo XX desapareció el 75% de las variedades utilizadas en la agricultura. De 6.300 razas animales, 1.350 están en peligro de extinción. La principal causante de esta trágica pérdida ha sido la agricultura industrial, que promovió el cultivo de enormes extensiones con variedades comerciales uniformes, sustituyendo a las variedades locales. Esta uniformidad hace que los cultivos sean muy vulnerables a plagas y enfermedades, provocando grandes pérdidas de cosechas y en ocasiones verdaderas tragedias.

Desde que nació la agricultura, hace 10.000 años, los agricultores, pescadores, pastores y pobladores de los bosques han aprovechado la diversidad genética mediante la selección de plantas y animales para adecuarse a las condiciones ambientales y satisfacer las necesidades alimentarías.

Los agricultores transmiten de generación en generación estos conocimientos, que constituyen un acervo cultural valiosísimo, y que es necesario evitar perderlo y seguir construyéndolo. Para ello es fundamental mantener la biodiversidad en las granjas, los campos y la naturaleza, donde puede evolucionar y adaptarse a las nuevas condiciones o a la competencia con otras especies. Los agricultores y agricultoras son los guardianes de la biodiversidad mundial.

Una gran variedad de plantas cultivadas y animales domésticos constituye la base de la biodiversidad agrícola. Sin embargo, sólo 14 especies de mamíferos y aves componen el 90 por ciento del suministro de alimentos de origen animal que consumen las personas. Y apenas cuatro especies – el trigo, el maíz, el arroz y las patatas -proporcionan la mitad de la energía que obtenemos de las plantas.

Según Ecologistas en Acción, los cultivos transgénicos representan una seria amenaza para la biodiversidad agrícola y silvestre. La generación y conservación de la biodiversidad agrícola se basa en el libre intercambio de las variedades y en el derecho campesino a guardar semilla de su propia cosecha. Sin embargo en los últimos años se han concedido numerosas patentes sobre los cultivos básicos para la alimentación humana, otorgando a 5 grandes empresas transnacionales un amplísimo monopolio sobre las semillas. Las compañías semilleras, que comercializan un número muy limitado de variedades, no permiten a los agricultores guardar semilla para la siembra de su propia cosecha.

¿Qué pasa con la diversidad mundial?

Los científicos han identificado 1,4 millones de especies únicas de plantas y animales en el planeta, hasta la fecha. Pero parece que casi todos los días se incorpora una nueva especie a esa lista. Esta variedad biológica es esencial para la vida humana, de ella dependen nuestros alimentos, el agua que consumimos, la energía, nuestro abrigo y muchas otras cosas. Pero con el crecimiento incesante de la población mundial, la biodiversidad corre cada vez más peligro.

El daño más visible es el que se produce en los hábitat naturales. Las especies silvestres desaparecen cuando se destruye el lugar donde viven. La contaminación, la urbanización, la deforestación y la conversión de humedales expulsan a las especies silvestres. Una mala gestión agrícola, forestal y pesquera puede acelerar este proceso de destrucción.
La acelerada disminución de la variedad genética inquieta a los expertos. Para producir plantas y animales capaces de adaptarse a nuevas condiciones se requiere disponer de una amplia variedad con características muy singulares. Esta variedad también proporciona a los científicos la materia prima necesaria para producir vegetales y animales más productivos y adaptables.

En los países pobres del mundo en desarrollo, que es donde hay más hambre, los agricultores posiblemente necesiten animales más pequeños pero con mayor resistencia a las enfermedades, o cultivos que se dan bien en climas difíciles, en vez de variedades que son muy productivas en buenas condiciones climáticas. En efecto, para los agricultores más pobres la biodiversidad puede ser su mejor protección contra la hambruna.

Disponer de una amplia variedad de plantas y animales también beneficia a los consumidores del mundo desarrollado y de los países en desarrollo. Esto contribuye a una alimentación nutritiva, de particular importancia para las comunidades rurales cuyo acceso al mercado es limitado.

Para alimentar a una población cada vez más numerosa la agricultura debe producir más alimentos. También es esencial hacerla más adaptable mediante la protección de una gran variedad de especies con características singulares, como las plantas que resisten a la sequía o el ganado capaz de reproducirse en condiciones ecológicas difíciles. Las prácticas agrícolas sostenibles pueden alimentar a la población y proteger el mar, los bosques, las praderas y otros ecosistemas que conservan la biodiversidad.

Son vitales las actividades mundiales de conservación de las plantas y los animales en bancos de genes, jardines botánicos y zoológicos. Pero tiene igual importancia mantener la biodiversidad agrícola y silvestre, donde puede evolucionar y adaptarse al cambio de las condiciones o competir con otras especies. Como guardianes de la biodiversidad mundial, los agricultores pueden crear y mantener plantas y árboles locales y reproducir animales autóctonos, asegurando así su supervivencia.

Clave de la supervivencia

“Para muchas familias rurales, el uso sostenible de la biodiversidad local es la clave para su supervivencia. Les permite explotar tierras marginales y alcanzar un nivel mínimo de producción de alimentos, incluso en presencia de unas condiciones extremadamente desfavorables”, señaló el Director General de la FAO.

La seguridad alimentaria mundial depende no sólo de que se protejan los recursos genéticos del mundo, sino también de que se garantice que estos recursos se mantengan disponibles para todos.

“Es preciso contemplar la conservación de la biodiversidad agrícola del mundo como un esfuerzo común en el que deben participar los agricultores, los fitomejoradores comerciales y la comunidad científica”, dijo también Jacques Diouf.

El Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, que entró en vigor en este año, es un instrumento internacional de carácter obligatorio cuyo fin es asegurar la conservación y utilización sostenible de la diversidad genética agrícola del mundo. Establece el acceso de los agricultores y los mejoradores a los materiales genéticos que requieren y también que los agricultores reciban una porción equitativa y justa de los beneficios derivados de su trabajo.

Durante las celebraciones del Día Mundial de la Alimentación, el pasado 16 de octubre, en la sede de la FAO en Roma también se llevó a cabo un evento campesino. Por primera vez en un Día Mundial de la Alimentación campesinos de distintas partes del mundo tuvieron ocasión de hablar de su experiencia en materia de mejoramiento de la biodiversidad e incremento de la producción de alimentos en forma sostenible.

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