“La alimentación ecológica no debe ser un bien exclusivo” – Proyecto Victory Gardens

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La estadounidense Amy Franchescini ha llevado la ecología al museo y la huerta biológica a la plaza del Ayuntamiento de la ciudad de San Francisco con su colectivo Future Farmers.

Este jueves presentó en Matadero Madrid su proyecto Victory Gardens, inspirado en los jardines privados y parques públicos que durante la II Guerra Mundial proporcionaron casi la mitad de los alimentos que consumió el país americano. Ahora busca cómo impulsar la agricultura verde en la capital.

¿Qué consecuencias ambientales tiene la alimentación en la actualidad?

A la contaminación provocada por el transporte de los alimentos de unos lugares a otros, se suma la que generan los pesticidas y herbicidas, que son el segundo productor de emisiones. Pero Future Farmers va más allá. Nuestro objetivo también es enseñar a la gente a que aprenda a cultivar su propia comida biológica porque es un gran logro medioambiental, y porque sabe mejor y es más saludable.

¿En qué consiste el proyecto Victory Gardens?

Con el apoyo del departamento de Medio Ambiente de San Francisco, no solo plantamos jardines, sino que enseñamos a la gente para que pueda hacerlo por sí misma. Ahora estamos analizando la evolución del proyecto y qué necesidades tienen los espacios cultivados. En un principio, pretendíamos transformar los patios y los jardines de distintas familias en huertos, y ahora se está extendiendo a las tierras que hay en desuso en la ciudad pertenecientes al Ayuntamiento.

¿Cómo se consigue que las administraciones colaboren en un proyecto de este tipo?

Para lograr que las administraciones sean conscientes de la problemática y nos apoyen  tenemos que utilizar en muchas ocasiones un lenguaje con el que no estamos de acuerdo. Uno de los términos que manejan los políticos es el dinero y nosotros lo usamos como una de las herramientas para convencerles. Como el americano come de una manera tan poco saludable, muchas personas están teniendo problemas. Nosotros proponemos invertir en que la gente coma sus propios cultivos ecológicos para disminuir los gastos que provoca la mala alimentación. La otra estrategia es la política del miedo, en la que está inmersa Estados Unidos en este momento. Planteamos una producción local y descentralizada, de tal manera que no fuera tan sencillo un gran ataque terrorista a través de los alimentos.

¿De dónde surge la idea de crear Victory Gardens?

En Estados Unidos ya había una tradición de jardines comunitarios. Durante la II Guerra Mundial, surgió el programa de los victory gardens porque los alimentos que se cultivaban iban a Europa y los agricultores estadounidenses se marchaban a la guerra. El proyecto iba acompañado de mucha propaganda y difusión con un contenido muy patriota; se transmitía que siendo agricultor también se era soldado. Entre el 1941 y el 1943, se crearon 20 millones de jardines agrícolas en patios de casas y parques públicos que produjeron el 40 por ciento de las necesidades alimentarias del país. A mí me sorprendía el nivel de participación que se consiguió en aquella época en un país donde la participación democrática es baja. Pensé que se podía volver a unir la política y la comida, y hacer consciente a la gente de que lo que comes y cómo lo comes está relacionado con el tipo de política.

¿Qué resultados está dando Victory Gardens en San Francisco?

Hay en marcha 15 jardines de familias y estamos empezando a utilizar espacios públicos, como la plaza del Ayuntamiento, donde participan todos los jardines comunitarios. Además, aún había algunos terrenos que cultivaba la gente con menos recursos y ahora se conocen entre ellos y comparten los alimentos y técnicas de cultivo. También estamos desarrollando una web para el intercambio de los excedentes de la gente que colabora. En este momento, estamos analizando qué dinero cuesta mantener los jardines y cómo organizarlos para continuar desarrollando el proyecto. Nos sorprendió mucho que cuando comenzamos pusimos anuncios por la ciudad y recibimos 18.000 solicitudes, que nos han servido para ver qué respuesta ciudadana hay. Aunque pensamos que iba a ser gente con un nivel adquisitivo bajo quienes se iban a interesar, la realidad es que hay todo tipo de gente.

Está intentando desarrollar un proyecto parecido junto a Matadero Madrid, ¿hay posibilidades para traer a la capital la agricultura local y ecológica?
Creo que hay suficientes parques y jardines en Madrid como para poder transformar una pequeña parte en huerta. Hemos hablado de lo complicado que es que se despierte un interés por el cultivo ecológico en Madrid, quizá por el complejo que existe debido a que las generaciones mayores vinieron del campo y no querrían regresar a esas labores. En Estados Unidos se hace por una razón, pero puede haber distintos motivos por los que recuperar la horticultura.

¿Cómo habría que hacerlo en Madrid?

En España hay ventajas para este tipo de proyectos porque tiene buen clima y agricultura ecológica, aunque se exporte la mayor parte. También hay inconvenientes, como la desconsideración que hay hacia la agricultura. Por eso, es interesante que se plantee desde la cultura o desde el mundo del arte porque así es más fácil atraer la atención sobre la importancia de promover la cultura ecológica. Además, me he fijado en que la gente de Madrid se preocupa mucho por cómo viste y por su apariencia. Creo que habrá que cautivarles con cierta estética de la huerta.

¿Hasta dónde quiere llegar con Victory Garden?

Espero que todo el mundo tenga la posibilidad de aprender a plantar para hacerse con comida y que todo el mundo pueda alimentarse de una forma adecuada. Ahora solo los ricos pueden permitirse comer bien, porque la agricultura ecológica es por el momento un movimiento de élites. La comida no tiene que ser un bien exclusivo. También queremos que la gente se de cuenta de que cuando plantas tu propia comida eres más consciente de lo que significa el trabajo, el tiempo, el cambio de las estaciones e, incluso, el ser humano.

fuente: www.madridiario.es

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