La agricultura y sevicultura inteligente contribuirán a enfrentar el Cambio Climático

Naciones Unidas, 23/12/2010, (Ecoestrategia-Agencias).- “œEs necesario impulsar las inversiones en la agricultura de los países en desarrollo, no sólo para reducir los niveles actuales de hambre en el mundo, sino para salvaguardar el suministro futuro de alimentos frente a las consecuencias del cambio climático”. Esta fue la advertencia realizada por el director general de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se celebró en Cancún, (México).

El responsable de la FAO subrayó que la seguridad alimentaria y el cambio climático pueden -y deben- ser afrontados conjuntamente, transformando la agricultura y adoptando prácticas que sean “œclimáticamente inteligentes” para erradicar el hambre en el mundo.

“œNo alcanzaremos la seguridad alimentaria sin inversiones sólidas en la adaptación al cambio climático y la reducción de los desastres naturales en el sector rural”, sostuvo Diouf.

El director general de la principal agencia de la ONU para la Agricultura y la Alimentación explicó que por agricultura climáticamente inteligente, se entiende “œuna agricultura sostenible que incrementa la productividad y la capacidad de resistencia a las presiones ambientales, al tiempo que reduce los gases que provocan el efecto invernadero o los elimina de la atmósfera, ya que no podemos ignorar el hecho de que la agricultura es en sí misma uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero”.

Está previsto que la población mundial supere los 9.000 millones de habitantes en 2050 y que para alimentarles hará falta incrementar en un 70 por ciento la producción agrícola global. Al mismo tiempo, se prevé que el cambio climático impacte en múltiples formas en la productividad agrícola y los ingresos rurales en áreas que ya experimentan niveles elevados de inseguridad alimentaria.

Reducir la deforestación y degradación de los bosques

Los sectores forestal y agroforestal, de los que cientos de millones de personas en el medio rural dependen para sus medios de vida, tienen también un potencial elevado para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero, aumentando los sumideros de carbono, estabilizando los medios de subsistencia y fortaleciendo la seguridad alimentaria a nivel familiar, reconoció la FAO.

“œEl potencial de mitigación biofísica de los bosques se estima en cerca del 64 por ciento de las emisiones de la silvicultura, mientras que la agricultura ofrece un potencial técnico estimado de mitigación que podría alcanzar el 83-90 por ciento de las emisiones totales de este sector”, explicó Diouf.

El alto funcionario del sistema de Naciones Unidas, destacó el progreso realizado en la estrategia de Reducción de las emisiones de carbono procedentes de la deforestación y la degradación de bosques (REDD, por sus siglas en inglés), un enfoque que utiliza incentivos de mercado para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la destrucción de los bosques, dejando que los países desarrollados compensen sus propias emisiones invirtiendo en proyectos REDD en países en desarrollo.

El término REDD+ se utiliza para describir los esfuerzos que pretenden ir más allá de la deforestación y la degradación de los bosques e incluir la conservación, la gestión sostenible de los bosques y el aumento de las reservas de carbono en estos intercambios.

Se cree que el REDD+ podría generar una cifra estimada de entre 23.000 y 76.000 millones de euros anuales en inversiones para los países en desarrollo.

El atajo más corto

“œEl REDD+ es el atajo más corto para afrontar el cambio climático. Haremos todo lo que podamos para apoyarlo”, aseguró el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, durante la última cumbre del clima celebrada en México.

El REDD+ (Reducción de Emisiones Provocadas por Deforestación y Degradación de los Bosques) básicamente apoya a los países del Sur en desarrollo con ayuda financiera y tecnológica, tanto para prevenir la deforestación como para regenerar los bosques.

Actualmente no es parte ni del Protocolo de Kyoto, único instrumento internacional contra el recalentamiento planetario, ni de la Convención Marco de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático.

El REDD+ ha recolectado hasta ahora unos 4.500 millones de dólares en fondos a través de acuerdos bilaterales. La mayoría de los recursos proceden de Noruega, que financia proyectos de reforestación y de lucha contra la deforestación en Guyana e Indonesia.

El financista internacional George Soros, creador de la Open Society Foundation, que ha destinado más de 50 millones de dólares a los esfuerzos del REDD+, afirmó que se trata de “un método que puede ser usado y que es más barato que cualquier otro”.

Destacadas figuras internacionales como la activista política y ambientalista keniana Wangari Maathi, premio Nobel de la Paz, y la naturalista británica Jane Goodall, son firmes partidarias del REDD+.

En un mensaje filmado y presentado en Cancún, Maathai dijo que veía al programa como una excelente opción para el sustento de las comunidades, además de sus beneficios para la conservación y el clima. Mientras, Goodall señaló que proteger y regenerar los bosques ayudaría a salvar la rica biodiversidad del planeta.

Más información en:
http://www.fao.org/climatechange/climatesmart/en/

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