Fijación de Carbono por cultivos herbáceos alimentarios

Por Dr. Pedro Urbano Terrón. Catedrático de Producción Vegetal

Universidad Politécnica de Madrid

Deseo agradecer a todos los participantes en esta Jornada su favorable respuesta a la convocatoria realizada desde la Asociación España-FAO, para el estudio de LOS SUMIDEROS AGRÍCOLAS DE CO2: COMPENSACIÓN ECONÓMICA DE LOS DERECHOS DE EMISIÓN.

En relación con los Cultivos Herbáceos Alimentarios, en Secano y Regadío, me propongo expresar, en forma muy breve, el efecto favorable que sobre este importantísimo tema presentan las plantas cultivadas y la necesidad de destacar este efecto favorable, primero ante la opinión pública para luchar contra esa impresión que tienen los ciudadanos de la agricultura como una actividad contaminante y, después, ante los organismos competentes, en demanda de que su resultado positivo se considere como una externalidad de la agricultura susceptible de recibir las pertinentes ayudas.

Mi planteamiento se sitúa, en principio, en el conocimiento de la capacidad de captación de CO2 que tienen los cultivos y, después, en cómo el CO2 captado se distribuye entre las diferentes partes de la planta, para determinar, en consecuencia, el CO2 que será finalmente almacenado. Presentaré unos cálculos muy elementales, en forma de balance de CO2, para cuatro grupos de cultivos herbáceos alimentarios: tres de ellos, anuales (cereales de invierno, cereales de verano y remolacha), y el cuarto, como cultivo polianual (alfalfa). En el caso de los cereales de invierno, consideraré la posibilidad de su cultivo en secano y en regadío, mientras que para los cereales de verano, remolacha y alfalfa, consideraré solamente el cultivo en regadío por ser éste el método de cultivo más frecuente en la agricultura española. Los valores que se indiquen para los cereales de verano, se referirán a maíz.

CAPTURA Y ALMACENAMIENTO DE CARBÓNICO POR LOS CULTIVOS

En la figura 1, se presenta un esquema “que puede ser válido para la mayoría de los cultivos- que resume la captura y el almacenamiento de CO2 por la vegetación. Con el CO2 fotosintetizado, las plantas generan toda la biomasa que producen durante su desarrollo. De esta producción, una parte constituye lo que denominamos cosecha que será utilizada posteriormente. En este estudio, la utilización será fundamentalmente alimentaria. Prácticamente, todo el carbono que compone esta materia orgánica destinada a la alimentación humana y animal, es devuelto a la atmósfera tras su consumo.

Una segunda fracción de la biomasa generada es la formada por los subproductos o restos de las cosechas “paja, en el caso de los cereales, hojas y coronas, en el caso de la remolacha, etc.- que pueden tener un doble destino. Pueden ser consumidos por el ganado y su carbono, una vez oxidado, es devuelto a la atmósfera o pueden incorporarse al suelo, bien directamente o tras su transformación en estiércol cuando se utilizan como camas del ganado, etc.

Finalmente, quedan los rastrojos “parte del vegetal que engloba los sistemas radiculares y la parte de los tallos que queda por debajo del nivel de corte de las máquinas cosechadoras– que, en su totalidad, en la agricultura convencional, se enterrarán con las operaciones de preparación del suelo para la siembra del cultivo siguiente, o quedan en el suelo con pequeña alteración, en los sistemas de agricultura de conservación, mínimo laboreo o siembra directa.

Solamente el carbono de la materia orgánica que se incorpora al suelo y que después sufrirá el proceso de humificación para transformarse en humus estable, puede considerarse carbono almacenado. En consecuencia, las plantas cultivadas pueden actuar como sumideros de CO2 atmosférico, en cuanto generen materia orgánica que se incorpore en el suelo y pueda permanecer en él como humus estable durante un número más o menos largo de tiempo. Incluso, hay que tener en cuenta que el humus estable, no lo es en términos absolutos, porque también está sometido a un proceso lento de mineralización que oxida los compuestos carbonados y devuelve CO2 a la atmósfera. La velocidad de mineralización del humus estabilizado depende del manejo del suelo y de las condiciones ambientales, pero en la zona mediterránea se estima que varía entre el 1% y 3% anual  (Urbano, 2002).

Figura 1. Captura y almacenamiento de CO2 por los cultivos: esquema para un balance

POTENCIAL FIJADOR DE CO2 POR LOS CULTIVOS

En las tablas 1 y 2, se presenta la asimilación bruta de una cubierta vegetal cerrada con ángulo esférico de distribución foliar, índice de superficie foliar igual a cinco (LAI = 5) y días claros (D) o cubiertos (C), en el Hemisferio Norte, según Heemst (1986). La tasa de asimilación bruta varía, según la latitud, entre 15 y 50 kg CO2 por hectárea y día para especies tipo C3, y entre 30 y 90 kg CO2 ha-1 día-1, en plantas C4. Para estimar las cifras que esta asimilación representa en nuestra agricultura, en las tablas 1 y 2, se incluyen los valores para las latitudes 30 y 40 ºN.

Tabla 1. Asimilación mensual bruta (kg CO2 ha-1mes-1) por una planta C3 (asimilación foliar máxima 40 kg CO2 ha-1 día-1).

LAT E F M A M J Jl A S O N D Md
30º D 454 549 659 768 839 869 858 804 708 591 481 429 667
C 175 219 271 324 357 371 366 341 295 239 187 163 276
40º D 333 445 586 737 843 892 873 788 652 497 364 304 610
C 120 169 233 304 354 377 368 329 264 193 133 107 246

Fuente: Heemst (1986)

Tabla 2. Asimilación mensual bruta  (kg CO2 ha-1mes-1) por una planta C4 (asimilación foliar máxima 70 kg CO2 ha-1 día-1).

LAT E F M A M J Jl A S O N D Md
30º D 577 707 860 1011 1109 1149 1134 1060 927 765 613 542 871
C 182 229 287 345 381 396 391 363 313 251 195 170 292
40º D 410 562 755 962 1108 1175 1150 1033 845 633 452 372 788
C 123 176 245 322 377 402 392 349 278 201 138 110 259

Fuente: Heemst (1986)

Con estos valores, en la tabla 3, se determina el potencial fijador de CO2, en la zona mediterránea, por los cultivos objeto de nuestro estudio, considerando una latitud media y teniendo en cuenta la diferente proporción entre días claros y cubiertos (D%) según los meses del año. Se propone una proporción máxima de días claros en verano -que llega al 90% en el mes de agosto- y una proporción mínima en invierno, donde se tendría solamente un 30% de días claros en los meses de diciembre y enero.

Tabla 3. Potencial fijador de CO2 por los cultivos mediterráneos (t CO2 ha-1)

E F M A M J Jl A S O N D Tot.
D% 30 40 50 60 70 80 90 90 80 60 40 30 Total
C.I. 6,8 8,8 13,5 17,3 21,5 23,4 8,0 6,3 106
C.V. 27,6 30,3 33,1 30,3 22,6 144
R 17,3 21,5 23,4 25,3 23,2 18,0 129
A 6,8 8,8 13,5 17,3 21,5 23,4 25,3 23,2 18,0 12,8 8,0 6,3 185

C.I. = Cereales de invierno; C.V. = Cereales de verano; R = Remolacha; A = Alfalfa.

Fuente: Elaboración propia, a partir de datos de H. van Heemst (1986)

Según los valores de la tabla 3, el potencial fijador de CO2 para cultivos herbáceos polianuales, estaría próximo a las 200 t CO2 ha-1 año-1, teniendo en cuenta que su permanencia sobre el terreno se extiende a los doce meses del año. Para los cultivos anuales, el potencial fijador se reduce, al considerar solamente los meses en los que habitualmente se desarrolla el cultivo en la zona mediterránea, aunque se mantiene entre las 100 t CO2 ha-1 año-1 para los cereales de invierno y las 150 t CO2 ha-1 año-1, para el maíz (especie C4 de cultivo estival).

FIJACIÓN EFECTIVA DE CO2 POR LOS CULTIVOS ANALIZADOS

Frente a la captación potencial calculada en la tabla 3, determinemos ahora la cantidad de CO2 que efectivamente fijan los cultivos objeto de este estudio, de acuerdo con las cosechas producidas, los subproductos y los rastrojos generados. Para el análisis, se utilizan unos coeficientes de conversión que tienen en cuenta que el carbono representa, aproximadamente, el 50% de la materia seca vegetal y que 1 kg de carbono equivale a 3,67 kg de carbónico  (44/12 = 3,67).

a) Cereales de invierno en secano:

Se considera una cosecha de 3.000 kg de grano por hectárea, con una relación grano/paja/rastrojo de 1/0,7/0,3 (Urbano, 2002) y que el contenido de materia seca de todos ellos, es del 86%. En la tabla 4 se recogen, en sus tres primeras columnas, la biomasa generada y su correspondiente materia seca, así como la captura bruta de CO2, de acuerdo con los coeficientes señalados anteriormente.

Puede observarse en la tabla 4 que la captación bruta de CO2 por los cereales de invierno cultivados en secano se aproxima a las 10 t ha-1 cosecha-1, de acuerdo con los rendimientos obtenidos en la agricultura española. Si se consideran las cifras de captación potencial recogidas en la tabla 3, la captación real representa menos del 10% de la captación potencial del cultivo.

Siguiendo con la tabla 4, de las 10 t CO2 ha-1 cosecha-1, el 50% está contenido en el grano y será devuelto a la atmósfera una vez consumido. En los sistemas de cultivo en que toda la paja y los rastrojos sean incorporados al suelo, quedan aproximadamente unas 5 t CO2 ha-1 cosecha-1 que pueden ser almacenadas en el suelo, en forma de humus estable, una vez que se produzca el fenómeno de la humificación (Urbano, 2002).

A su vez, durante el año agrícola parte el humus estable del suelo se mineraliza y devuelve a la atmósfera parte del CO2 almacenado en el suelo. La importancia de esta emisión de CO2 depende del contenido de humus del suelo y de las condiciones agroclimáticas que regulan la mineralización (Urbano, 2002). Para los suelos de nuestros secanos cerealistas con buena fertilidad, se propone un contenido medio de materia orgánica del epipedión del suelo del 1,1% y una velocidad media de mineralización anual del 1%. En estas condiciones, puede calcularse que la emisión de CO2 por mineralización de la materia orgánica del suelo puede llegar a 604 kg CO2 ha-1 año-1.

Deducida la emisión de CO2 por mineralización de la materia orgánica del suelo, la acumulación neta de CO2 en el suelo, como consecuencia del cultivo de los cereales de invierno, puede superar las 4 t ha-1 año-1, cuando se hace una gestión adecuada de la paja y los rastrojos incorporándolos al suelo.

Tabla 4. Captación bruta de carbónico y acumulación en el suelo por los cereales de invierno, cultivados en secano

Rendimiento Kg CO2 /ha
Kg/ha MS/ha Fijado Almacen. Desprendido Acumulación 

neta

Grano 3.000 2.550 4.674
Paja 2.100 1.785 3.272
Rastrojo 900 765 1.402
Totales 9.348 4.674 604 4.070

b) Cereales de invierno en regadío

Se considera una cosecha de 5.000 kg de grano por hectárea, con una relación grano/paja/rastrojo y un contenido de materia seca en el momento de la recolección, iguales a los señalados para el cultivo en secano. En la tabla 5 se resume la biomasa generada y su correspondiente materia seca, así como la captura bruta de CO2, de acuerdo con los coeficientes señalados anteriormente.

Puede observarse en la tabla 5 que, en este caso, la captación bruta de CO2 por los cereales de invierno cultivados en regadío supera las 15 t ha-1 cosecha-1. El incremento de rendimiento del cultivo, como consecuencia del riego, permite que la captación real supere el 15% de la captación potencial.

Siguiendo con la tabla 5, en los sistemas de cultivo en que toda la paja y los rastrojos sean incorporados al suelo, quedan aproximadamente unas 8 t CO2 ha-1 cosecha-1 que pueden ser almacenadas por éste, en forma de humus estable. Para los suelos cerealistas con buena fertilidad, cultivados en regadío, se considera un contenido medio de materia orgánica del 1,5% y una velocidad media de mineralización anual del 1,6%. En estas condiciones, la emisión de CO2 por mineralización de la materia orgánica del suelo puede llegar a 1.318 kg CO2 ha-1 año-1.

Deducida la emisión de CO2 por mineralización de la materia orgánica del suelo, la acumulación neta de CO2 en el suelo, como consecuencia del cultivo de los cereales de invierno en regadío, puede llegar a unas 6,5 t ha-1 año-1, cuando la paja y los rastrojos se incorporan al suelo.

Tabla 5. Captación bruta de carbónico y acumulación en el suelo por los cereales de invierno, cultivados en regadío.

Rendimiento Kg CO2 /ha
Kg/ha MS/ha Fijado Almacen. Desprendido Acumulación neta
Grano 5.000 4.250 7.790
Paja 3.500 2.975 5.453
Rastrojo 1.500 1.275 2.337
Totales 15.580 7.790 1.318 6.472

c) Cereales de verano en regadío (maíz)

Se considera una cosecha de 12.000 kg de grano por hectárea, con una relación grano/cañas y hojas/rastrojo de 1/0,7/0,2 y que el contenido de materia seca de todos ellos, es del 85% (Urbano, 2002). En la tabla 4 se resume, en sus tres primeras columnas, la biomasa generada y su correspondiente materia seca, así como la captura bruta de CO2, de acuerdo con los coeficientes señalados anteriormente.

Puede observarse en la tabla 6 que la captación bruta de CO2 por los cereales de verano cultivados en regadío puede superar las 35 t ha-1 cosecha-1, de acuerdo con los rendimientos obtenidos en la agricultura española. Si se consideran las cifras de captación potencial recogidas en la tabla 3, la captación real representa, aproximadamente, el 24% de la captación potencial del cultivo.

Siguiendo con la tabla 6, de las 35,5 t CO2 ha-1 cosecha-1, 18,7 t están contenidas en el grano y serán devueltas a la atmósfera una vez consumido. En los sistemas de cultivo en que se piquen las cañas y se incorporen al suelo, junto con los rastrojos, 16,8 t CO2 ha-1 cosecha-1 pueden ser almacenadas por éste, en forma de humus estable “opción a) de la tabla 6-. Si solamente se incorporan al suelo los rastrojos, no llega a 4 t CO2 ha-1 cosecha-1 la cantidad que puede ser almacenada por el suelo, en forma de humus estable “opción b) de la tabla 6-.

Para los suelos cultivados con cereales de verano, con buena fertilidad y en regadío, se considera un contenido medio de materia orgánica del 1,5% y una velocidad media de mineralización anual del 1,8%. En estas condiciones, la emisión de CO2 por mineralización de la materia orgánica del suelo puede llegar a 1.482 kg CO2 ha-1 año-1.

Deducida la emisión de CO2 por mineralización de la materia orgánica del suelo, la acumulación neta de CO2 en el suelo, como consecuencia del cultivo de los cereales de invierno en regadío, pueden superar las 15 t ha-1 año-1, cuando se pican y entierran las cañas y hojas, junto con los rastrojos, o las  2,5 t ha-1 año-1, cuando solamente los rastrojos se incorporan al suelo.

Tabla 6. Captación bruta de carbónico y acumulación en el suelo por los cereales de verano, cultivados en regadío.

Rendimiento Kg CO2 /ha
Kg/ha MS/ha Fijado Almacen. Desprendid Acumulación neta
Grano 12.000 10.200 18.700
Cañas y 

Hojas

8.400 7.140 13.088
Rastrojo 2.400 2.040 3.739
Totales a) 

b)

35.527 16.827 

3.739

1.482 

1.482

15.345 

2.257

a) Picando y enterrando cañas y hojas; b) Sin enterrar cañas y hojas

d) Remolacha azucarera

Se considera una cosecha de 90.000 kg de raíces por hectárea, con el 24% de materia seca y 27.000 kg de cuellos y hojas, con el 15% de materia seca En la tabla 7 se resume, en sus tres primeras columnas, la biomasa generada y su correspondiente materia seca, así como la captura bruta de CO2, de acuerdo con los coeficientes de equivalencia señalados anteriormente.

Puede observarse en la tabla 7 que la captación bruta de CO2 por la remolacha azucarera cultivada en regadío se aproxima a las 47 t ha-1 cosecha-1, de acuerdo con los rendimientos obtenidos en la agricultura española. Si se consideran las cifras de captación potencial recogidas en la tabla 3, la captación real supera el 36% de la captación potencial del cultivo.

Siguiendo con la tabla 7, de las 46,8 t CO2 ha-1 cosecha-1, 39,5 t están contenidas en las raíces y serán devueltas a la atmósfera una vez consumido el azúcar fabricado con ellas. En los sistemas de cultivo en que se entierren los cuellos y las hojas, 7,2 t CO2 ha-1 cosecha-1 pueden ser almacenadas, en forma de humus estable en el suelo.

Para los suelos cultivados con remolacha, con buena fertilidad y en regadío, se consideran los mismos contenidos de materia orgánica y velocidad de mineralización iguales a los considerados para el maíz. En consecuencia, la emisión de CO2 por mineralización de la materia orgánica del suelo puede llegar a 1.870 kg CO2 ha-1 año-1.

Deducida la emisión de CO2 por mineralización de la materia orgánica del suelo, la acumulación neta de CO2 en el suelo, como consecuencia del cultivo de remolacha azucarera en regadío, puede llegar a unas 5,3 t ha-1 año-1, cuando se entierran los cuellos y hojas.

Tabla 7. Captación bruta de carbónico y acumulación en el suelo por la remolacha, cultivada en regadío.

Rendimiento Kg CO2 /ha
Kg/ha MS/ha Fijado Almacen. Desprendido Acumulación 

neta

Raíces 90.000 21.600 39.593
Cuellos y hojas 27.000 4.050 7.224
Totales 46.817 7.224 1.482 5.742

e) Alfalfa

Se considera una cosecha media anual, durante todo el ciclo vital de la alfalfa, de 14.000 kg de heno por hectárea y año, con el 85% de materia seca. Además, se contabilizan 1.500 kg ha-1 de rastrojos por año de cultivo (materia seca 85%) y 2.000 kg de biomasa correspondiente a la parte proporcional por enterramiento del último corte (materia seca, 20%). En la tabla 8 se resumen, en sus tres primeras columnas, la biomasa total generada en un año de cultivo de alfalfa y su correspondiente materia seca, así como la captura bruta de CO2, de acuerdo con los coeficientes señalados anteriormente.

Puede observarse en la tabla 8 que la captación bruta de CO2 por la alfalfa cultivada en regadío, se aproxima a las 25 t ha-1 cosecha-1, de acuerdo con los rendimientos obtenidos en la agricultura española. Si se consideran las cifras de captación potencial recogidas en la tabla 3, la captación real representa el 13,4% de la captación potencial del cultivo.

Siguiendo con la tabla 8, de las 24,8 t CO2 ha-1 cosecha-1, 21,8 t están contenidas en los tallos y hojas, y serán devueltas a la atmósfera una vez consumido el heno fabricado con ellos. En los sistemas de cultivo en que se entierren el último corte y los rastrojos, aproximadamente 3,1 t CO2 ha-1 cosecha-1 pueden ser almacenadas, en forma de humus estable en el suelo.

Para los suelos cultivados con alfalfa, con buena fertilidad y en regadío, se considera el mismo contenido de materia orgánica al tomado para el maíz y la remolacha (1,5%), pero se rebaja la velocidad de mineralización al 1,5% anual, como consecuencia de estar varios años el suelo sin laboreo habitual. En consecuencia, la emisión de CO2 por mineralización de la materia orgánica del suelo puede llegar a 1.235 kg CO2 ha-1 año-1.

Deducida la emisión de CO2 por mineralización de la materia orgánica del suelo, la acumulación neta de CO2 en el suelo, como consecuencia del cultivo de alfalfa en regadío, puede llegar a unas 2 t CO2 ha-1 año-1, cuando se entierran el último corte y los rastrojos.

Tabla 8. Captación bruta de carbónico y acumulación en el suelo por la alfalfa, cultivada en regadío.

Rendimiento Kg CO2 /ha
Kg/ha MS/ha Fijado Almacen. Desprendido Acumulación 

Neta

Heno 14.000 11.900 21.813
Rastrojo 1.500 1.2755 2.337
Último 

Corte

2.000 400 733
Totales 24.883 3.070 1.235 1.835

CARBÓNICO DESPRENDIDO EN EL PROCESO PRODUCTIVO

Para obtener las cosechas que se han referenciado en los capítulos anteriores, es necesario realizar unas operaciones de cultivo que necesitan aportes energéticos. En consecuencia, a la asimilación neta calculada será necesario restar las emisiones de carbónico que inevitablemente han de producirse durante el desarrollo del cultivo.

En las tablas siguientes se especifican las operaciones de cultivo que habrán de realizarse para cada una de las especies consideradas y las necesidades energéticas valoradas en litros de gasóleo por hectárea. Se hace la conversión considerando que en la combustión de 100 litros de gasóleo se emiten 303 kg CO2.

Para elaborar estas tablas se ha tenido en cuenta el documento de IDAE: Cursos de Formación de Formadores sobre Ahorro y Eficiencia Energética en Agricultura y Pesca (2009).

Tabla 9. Consumo de gasóleo (L ha-1) en la producción de cereales.

Operaciones de cultivo Cereales de invierno Cereales de verano
Secano Regadío Regadío
Arado con chisel 13 13 13
Fertilización de presiembra* 10 12 15
Siembra 5 5 5
Fertilización de cobertera* 8 10 12
Tratamientos fitosanitarios* 5 5 8
Riegos 20 35
Recolección 18 20 25
Picado de cañas 15
Enterramiento de rastrojos 16 20 22
Totales 75 105 157

* Incluye la producción de las semillas y la fabricación de fertilizantes y fitosanitarios

Fuente: Elaboración propia con datos de IDAE

Tabla 10. Consumo de gasóleo (L ha-1) en la producción de remolacha y alfalfa.

Operaciones de cultivo Remolacha regadío Alfalfa regadío
Labranza con chisel 13 3
Fertilización de presiembra* 15 4
Siembra 5 1
Fertilización de cobertera* 12
Tratamientos fitosanitarios* 10 10
Riegos 35 35
Recolección 50 50
Enterramiento de coronas y cuellos o último corte y rastrojos 10 10
Totales 150 113

* Incluye la producción de las semillas y la fabricación de fertilizantes y fitosanitarios

Fuente: Elaboración propia con datos de IDAE

LOS CULTIVOS ALIMENTARIOS COMO SUMIDEROS DE CARBÓNICO

Una vez determinada la cantidad de carbónico que puede almacenarse en el suelo como consecuencia de la realización de los cultivos herbáceos alimentarios y conocido, a su vez, la emisión de carbónico que ha de producirse como consecuencia de la realización de las operaciones de cultivo, se puede determinar, por diferencia, la actuación de estos cultivos como sumideros netos de CO2 (tabla 11).

Tabla 11. Actuación de los cultivos como sumideros de CO2

Cultivos Fijado 

Neto

Desprendido en 

la producción

Sumidero 

Neto

Cereales de invierno (secano) 4.070 227 3.843
Cereales de invierno (regadío) 6.472 318 6.154
Cereales de verano (regadío) a) 

b)

15.345 454 14.891
2.257 424 1.833
Alfalfa (regadío) 1.835 342 1.493
Remolacha (regadío) 5.742 454 5.288

a) Picando y enterrando cañas y hojas; b) Sin enterrar cañas y hojas

CONCLUSIONES

  1. Durante el tiempo en que se produce su desarrollo, los cultivos alimentarios realizan una captación de CO2 atmosférico muy inferior a la que potencialmente puede realizar una cubierta vegetal cerrada. En nuestras latitudes y para los cultivos estudiados, esta captación ha variado entre el 8,8% (cereales de invierno en secano); 14,7% (cereales de invierno en regadío); 24,7% (maíz en regadío); 36,3% (remolacha en regadío) y 13,5% (alfalfa en regadío).

Una investigación profunda que permita seleccionar especies y variedades con elevada capacidad fotoasimiladora, así como la optimización de los principales factores de la producción (regadío, uso de fertilizantes minerales, control de plagas y enfermedades, etc.) permitirá aprovechar mejor el potencial captador de CO2 de estos cultivos.

  1. La captura bruta de CO2 efectivamente realizada por los cultivos alimentarios en nuestra agricultura, medida por la cosecha, subproductos y residuos producidos, es muy variable en función de las condiciones agroclimáticas y las técnicas de producción. Para los cultivos estudiados varía entre unas 9 t ha-1 (cereales de invierno en secano) y  47 t ha-1 (remolacha en regadío).
  1. La adecuada gestión de subproductos y rastrojos, conduce en todos los casos a un almacenamiento neto positivo de CO2. Cifras del orden de 4 t ha-1 año-1 pueden alcanzarse en los cereales de invierno en secano y hasta 15 t ha-1 año-1 en el cultivo de maíz cuando se pican y entierran las cañas.
  1. Deducido el CO2 desprendido en la realización del cultivo (labores y operaciones culturales, fabricación de abonos y fitosanitarios, producción de semillas, etc.), los cultivos alimentarios deben considerarse auténticos sumideros de CO2. El resultado neto de su efecto sumidero puede variar entre 1,5 a 2 t ha-1 año-1 en los sistemas de cultivo menos eficientes, como pueden ser los cereales de invierno en secano, y entre 5 y 6 t ha-1 año-1 en los cultivos de regadío. Excepcionalmente, para cultivos como el maíz que produce gran cantidad de biomasa altamente celulósica puede aproximarse a las 15 t ha-1 año-1 si se pican y entierran las cañas.

En cada caso, las cifras menores corresponden a las condiciones agroclimáticas en que se producen cosechas más bajas.

  1. Aunque estas cifras puedan parecer pequeñas, no deben despreciarse si se tiene en cuenta la superficie cubierta. A modo de ejemplo, el cultivo de los cereales de invierno es un sumidero que puede representar, en nuestra agricultura, un almacenamiento neto de unas 20 Mt CO2 todos los años.

Según nuestras informaciones, España contará con 167 Mt de derechos de emisión de CO2 que subastará a la industria a un precio que se estima que alcance los 20 Euros t-1. La captación y almacenamiento de CO2 que realizan los cereales de invierno en nuestra agricultura puede representar, aproximadamente, un 12% de los derechos de emisión y debería participar, de alguna manera, de los 400 millones de euros que se espera que valgan estos derechos en el mercado.

  1. Las cifras presentadas corresponden a agricultura convencional. Si se practica agricultura de conservación, mínimo laboreo y/o siembra directa, se reducirán las emisiones de CO2 y aumentará el neto almacenado.

  1. El tiempo de permanencia del carbono almacenado en el suelo es variable con la composición de los residuos. Depende, fundamentalmente, de su grado de lignificación. De nuestras experiencias en los procesos de humificación de la materia orgánica fresca en el suelo, podemos señalar que entre el 10 y 20% del total del carbono almacenado en el suelo corresponderá a un sumidero de largo plazo.

Aunque el carbono restante pueda corresponder a un sumidero temporal, es muy importante su efecto en la mitigación anual del balance de CO2, cuya acción se renueva todos los años.

REFERENCIAS:

HEEMST, H.D.J.van (1986). Potential Crop Production, pp 13 a 24 en H. van Keulen y J. Wolf (eds), Modelling of Agricultural Production: Weather, Soils and Crops. Wageningen, the Netherlands. ISBN: 90-220-0858-4

IDAE (2009): Cursos de Formación de Formadores sobre Ahorro y Eficiencia Energética en Agricultura y Pesca. Madrid.

URBANO, P. (2002). Fitotecnia. Ingeniería de la Producción Vegetal. Mundi Prensa Libros. Madrid. ISBN:  84-8476-037-5

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