Parques eólicos y mortalidad de aves: el caso del Campo de Gibraltar

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Luis Barrios, Antonio Román, Manuela de Lucas y Miguel Ferrer
Quercus 27/01/2009
Los estudios que confirman la mortalidad de aves por colisión en los aerogeneradores del Campo de Gibraltar (Cádiz), sobre todo buitres leonados y, en menor medida, otras rapaces, han dado paso a una serie de medidas para reducir este impacto. La parada de aerogeneradores en situaciones de riesgo o en épocas determinadas es ya una realidad en esta comarca.
El desarrollo de la energía eólica despegó en Estados Unidos, a principios de los años ochenta. Los primeros grandes parques se instalaron en California y poco tiempo después sonaron las alarmas sobre el impacto en las aves, a raíz de detectarse el problema en Altamont Pass. Hoy en día, España ocupa el segundo puesto mundial, sólo por detrás de Alemania, en potencia eólica instalada, con más de 11.000 megavatios, repartidos en más de medio millar de parques. El objetivo es alcanzar los 20.000 megavatios en 2020.

La comarca gaditana del Campo de Gibraltar fue pionera en acoger este tipo de instalaciones. La zona fue elegida por su potencial eólico, con un régimen de vientos moderados o fuertes la mayor parte del año. Esta comarca tiene además una importancia ornítica excepcional, donde a la riqueza de aves locales se suma la afluencia masiva de especies migradoras que cruzan el Estrecho al desplazarse entre sus áreas de invernada africanas y sus áreas de cría europeas.

El posible impacto de estos parques sobre la avifauna llevó a la Junta de Andalucía a encargar un estudio a SEO/BirdLife. Los resultados, posteriormente publicados, confirmaron la mortalidad por colisión contra los aerogeneradores, principalmente de buitres y cernícalos. Los autores, Luis Barrios y Alejandro Rodríguez, recomendaron estudios de avifauna previos a la construcción de nuevos parques. La Junta de Andalucía recogió la sugerencia en la Ley 7/94 de Protección Ambiental, que permite exigir una serie de estudios específicos antes de la Declaración de Impacto Ambiental, entre ellos el seguimiento de la avifauna durante un ciclo anual completo en la zona de actuación.

Desde entonces, el número de parques eólicos en Andalucía se ha multiplicado y todos se han aprobado contando con el aval de sus correspondientes informes previos de avifauna. Estos estudios informan por ejemplo, entre otros datos, de la tasa de aves observadas cruzando a una altura que sería peligrosa si hubiese aerogeneradores instalados.

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