Carestía de alimentos por auge de biocombustibles

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Por Eli Clifton

WASHINGTON, jul 2007 (IPS) – El auge de los biocombustibles elevó los precios de los productos agrícolas, con serias consecuencias para los países que dependen de la ayuda alimentaria para combatir el hambre, advierten expertos.

En Washington, muchos sólo ven en los biocombustibles una fuente limpia y renovable de energía, capaz de desligar a Estados Unidos de su dependencia de los precios elevados del petróleo y la inestabilidad en Medio Oriente.

También se los ve como una forma de revitalizar la deprimida agroindustria de los estados del medio oeste de este país, la región productora de cereales por excelencia.

Por estas razones, muchos políticos proponen a los biocombustibles como una alternativa a las importaciones de petróleo..

El aumento en la producción de etanol disparó el precio del maíz, que prácticamente se duplicó en el último año.

Los expertos han advertido que la demanda estadounidense de biocombustibles se extenderá seguramente a países de América del Sur y del sudeste de Asia, regiones productoras de caña de azúcar y aceite de palma y capaces de generar etanol y biodiésel de forma más eficiente que los métodos estadounidenses basados en el maíz. El país que lidera esta tendencia es Brasil.

Según los índices de precios elaborados por el Banco Mundial, las materias primas agrícolas ahora cuestan 21 por ciento más que en 2005, aunque los cereales y el aceite tuvieron incrementos de más de 30 por ciento.

La directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas (PMA), Josette Sheeran, se refirió al impacto de los biocombustibles en el alza de los precios de los alimentos en una entrevista que publicó a mediados de este mes el diario de negocios británico Financial Times.

La funcionaria indicó que esos incrementos ya estaban afectando los programas que desarrolla el PMA. “Tomamos conciencia de que enfrentamos una nueva clase de desafío”, declaró.

Los precios aumentaron el último año por varias razones, entre ellas la creciente demanda de China y malas condiciones climáticas. Pero el auge de los biocombustibles en Estados Unidos y la Unión Europea (UE) podrían acarrear serias consecuencias ambientales y económicas.

La Comisión Europea, órgano ejecutivo del bloque europeo, está discutiendo una propuesta que, de ser aprobada, obligará a que todas las gasolinas y el diésel incluyan 10 por ciento de biocombustibles en su contenido.

“En el caso de los países en desarrollo en los que la caña de azúcar y la palma aceitera son fuentes eficientes de biocombustible, vamos a ver un enorme crecimiento en la producción de etanol y biodiésel”, dijo a IPS el presidente del Earth Policy Institute, Lester Brown.

“Esto llevará a una rápida deforestación si nadie interviene para detenerlo. Provocará un muy importante desmonte en la Amazonia, Indonesia y Malasia”, agregó.

Brasil ya ha anunciado que prohibirá nuevas plantaciones de caña de azúcar en la Amazonia y en el vasto humedal del Pantanal, pero los analistas están preocupados por el impacto que la fiebre de la producción de biocombustibles tendrá en las regiones ecuatoriales.

“Estábamos acostumbrados a tener un sector alimentario y un sector energético, pero ahora se están fusionando. Ya no podremos trazar una línea divisoria entre ambos”, dijo Brown. “El precio internacional de los cereales se movió hacia arriba, hacia su valor equivalente en petróleo”, agregó.

Sin una barrera entre el precio de los alimentos y el del petróleo, la inestabilidad política y económica tendrá un mayor impacto en el valor de los productos agrícolas.

El PMA no se ha visto forzado aún a reducir sus programas de ayuda alimentaria. Sin embargo, advirtió que la tendencia alcista de los precios de los alimentos lo obligaría eventualmente a recortar algunos de planes si los países donantes no aportan fondos adicionales.

Los biocombustibles “son una alternativa peligrosa, por su impacto en el precio de los alimentos y la estabilidad política. Pueden generar un grado de inestabilidad capaz de alterar el progreso económico”, advirtió Brown.

“Si quieren saber qué pasará con el precio de los alimentos, miren el precio del petróleo”, agregó.

Los países en desarrollo son la fuente más importante de biocombustibles y al mismo tiempo los principales receptores de ayuda alimentaria. El mayor impacto de la industria de los biocombustibles, así como de sus consecuencias económicas y ambientales, se sentirán entonces en esas empobrecidas regiones, vaticinó.

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