Alimentos versus energía, ¿un falso dilema ?

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Por Mario Osava

RIO DE JANEIRO, 20 sep 2007 (IPS) – El hambre se debe a la pobreza, es cuestión de falta de ingresos de vastos sectores de población y no de oferta de alimentos, según participantes en la Conferencia Internacional Rio + 15, que finalizó este jueves en Brasil con un panel sobre biocombustibles.

Expandir la producción de bioenergía incluso contribuye a combatir el hambre, al generar nuevos emprendimientos económicos y empleos, destacó Expedito Parente, el ingeniero químico que creó y patentó el biodiesel en Brasil hace 30 años y que ahora formó la empresa Tecbio Tecnologias Bioenergéticas, que desarrolla el bioqueroseno para aviación.

El debate que opone biocombustibles a alimentos es “emocional”, sostuvo Jorio Dauster, presidente de Brasil Ecodiesel, una firma pionera que actúa fuertemente en la producción de biodiesel.

Suponiendo que se prohíba en ese sector el uso de materia prima alimentaria, “no se reducirá la pobreza en el mundo y el precio del petróleo subirá más aún”, con más guerras y hambre, razonó en el foro que reunió por dos días en Río de Janeiro a un centenar de políticos, activistas, empresarios y académicos brasileños y extranjeros para estudiar los resultados de la Cumbre de la Tierra o Eco 92.

Muchos intereses en juego “atropellan un debate racional”, cuando “el riesgo mayor son los subsidios”, que no deberían aplicarse a la producción de materias primas de biocombustibles, distorsionando el mercado y elevando los precios de alimentos, apuntó a su vez Dimitri Pauwels, del Virgin Fuels, firma de inversiones en energía limpia que opera en Europa y Estados Unidos.

“Biocombustibles, oportunidades e impactos” fue el tema del último panel de la conferencia promovida por Ecosecurities, empresa impulsora de proyectos que generan créditos de carbono en el ámbito del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kyoto.

Parente destacó el bioqueroseno, otro invento suyo a partir de aceites vegetales que se probó efectivo en un primer vuelo en 1984, pero que no prosperó entonces.

Ahora la idea se resucita por el interés de compañías aéreas, como Boeing, que se ven ante el desafío de asegurar la disponibilidad de combustibles adecuados para los aviones que empiezan a ser construidos ahora y tienen por lo menos 30 años de vida útil.

Se trata de un proceso complejo, por involucrar a fabricantes de turbinas y a muchos otros componentes de aviones que se modernizaron en los últimos años. Pero el científico dijo a IPS que espera que “dentro de dos o tres años” el bioqueroseno sea aprobado técnicamente.

Sus materias primas principales serán aceites derivados de frutos de diversas palmeras, como el llamado “coco de Bahia”, en realidad proveniente de África, y otras nativas de Brasil, como el babaçú, abundante de una extensa región del nordeste y norte del país.

Hay palmeras de fuerte potencial productivo, si son domesticadas y mejoradas genéticamente para una producción en gran escala, por eso los biocombustibles representan una excelente oportunidad para el desarrollo de sus cultivos, señaló Parente.

En su visión, los biocombustibles cumplen primero una misión ambiental, en la mitigación de los cambios climáticos y de la contaminación urbana. Eliminan gran parte de las emisiones de partículas que responde por buena parte de las muertes en grandes ciudades a causa de la llamada “tuberculosis moderna”, explicó.

La misión social, de generar “oportunidades de empleo e ingresos”, es favorecida pro el hecho de que los combustibles en general tienen precios firmes, a diferencia de productos alimenticios.

Constituyen también un rubro estratégico, al “preparar el mundo para el fin de la era del petróleo”, en transición a la “era solar” de la que hacen parte la bioenergía y otras fuentes renovables.

La polémica de los biocombustibles tiende a dirimirse con el tiempo y los ajustes en el mercado. Es “una cuestión económica, no ética”, afirmó Dauster.

Las empresas dedicadas a su producción “quieren hacerse menos vulnerables a las oscilaciones del mercado”, no estar sujetos a acusaciones y pendientes del sector alimentario, explicó.

Pero es prematuro decir qué materias primas serán las principales del sector, admitió. Inicialmente predomina la soja, que no presenta la mejor eficiencia energética, pero es la que dispone de estructura productiva y oferta asegurada. En el futuro, Brasil Ecodiesel pretende reducir su participación a 20 o 30 por ciento del total de sus materias primas, adelantó Dauster a IPS.

El girasol es una excelente materia prima, pero su producción era casi nula en Brasil y sólo ahora, con el biodiesel, gana nuevas perspectivas de expansión, incluso en combinación con la soja y otros cultivos de verano, ejemplificó.

El ricino pasó a despertar la atención, pero, relegada hasta ahora, su productividad en el país alcanza sólo a 500 kilogramos por hectárea, menos de la mitad registrada en India, acotó.

Las posibilidades son numerosas e incluyen también el algodón, que en muchos casos tenía sus semillas botadas o destinadas inadecuadamente a la alimentación ganadera.

Pero todo eso exige una nueva estructuración productiva, como la instalación de industrias de aceite, y la eliminación de distorsiones en la economía brasileña, que favorecen, por ejemplo, la exportación de soja en grano, no de aceite, concluyó Dauster, un ex diplomático.

Además de los biocombustibles, otro tema sensible en Brasil, el uso de la tierra mereció un panel en el cual se defendió la necesidad de fortalecer la “economía de los bosques en pie” para reducir la deforestación, principal contribución brasileña al recalentamiento de la Tierra.

Virgilio Vianna, secretario de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable del estado de Amazonas, informó sobre iniciativas de su gobierno en favor de la conservación de los bosques.

La Ley Estadual de Cambios Climáticos, la primera adoptada en Brasil, fortalece las áreas de conservación, crea un fondo para financiar proyectos en esa zona y formas de remuneración de servicios ambientales.

Además crea la “beca-forestal”, que establece un pago mensual a las familias que se comprometen a “deforestación cero” en sus tierras, mantener sus hijos en la escuela y a participar en asociaciones comunitarias.

“Promovemos esas políticas subnacionales como forma de influir en políticas nacionales”, afirmó Vianna a IPS. Es un movimiento del estado de Amazonas, cuyo territorio equivale a más que toda América Central y 50 por ciento más que Indonesia, una media similar a la que se implementó en el occidental estado estadounidense de California, observó. (FIN/2007)

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