Debate: perdió el medio ambiente

Juan López de Uralde

28 de febrero de 2008.- Decepción. Es la palabra que mejor define mi valoración del famoso debate electoral. De hecho iba a evitar el tema del debate en este blog pero finalmente creo que es necesario seguir insistiendo en la necesidad de que el medio ambiente sea elemento prioritario de los programas y debates electorales. Sin embargo, de los problemas de nuestro entorno los principales candidatos a la presidencia del gobierno hablaron muy poco, y además con poco rigor.

Por más que algunos se empeñen en esconderlo y otros todavía en negarlo, el cambio climático es el principal reto al que nos enfrentamos de cara a este siglo XXI. Sólo la lucha contra la pobreza, y la búsqueda de la Paz, pueden igualarlo en importancia y urgencia. Pero en un escenario de cambio climático es imposible eludir la pobreza. La llegada de inmigrantes, por ejemplo, se multiplicará con el agravamiento del calentamiento global. ¿Qué tienen que proponer ante ello los líderes políticos? Eso es lo que bastantes ciudadanos, creo, queríamos saber.

El asunto no es baladí además, porque está en juego la forma en la que nos dotaremos de energía en un futuro cercano y afecta, por tanto, a un sector clave de nuestra economía.

Había un bloque temático entero dedicado a analizar cuestiones de futuro. Sin duda un marco perfecto para discutir las propuestas ambientales. Esta vez, por tanto, no cabe decir que los organizadores no establecieron el hueco para tratar el tema. Pero ese espacio fue ocupado por Rajoy, que habló en primer lugar, de la vivienda. Cuando por fin sale la cuestión del cambio climático, Zapatero utiliza los datos favorables de emisiones de CO2 de 2006, eludiendo la realidad de la nueva subida en emisiones de 2007. Rajoy no tiene demasiado que decir, ya que este tema no le interesa absolutamente nada, así que se limita a recordar que ellos establecieron el ministerio de Medio Ambiente y que él firmó Kioto. Luego largó un mandoble a las energías renovables y,…a otra cosa. Lamentable.

Queda una segunda oportunidad el próximo lunes.

Al menos quedó claro que el trasvase del Ebro está definitivamente muerto y enterrado. Menos da una piedra.

Seguici in Facebook