Una pelea por un hueso descarnado (Repsol / YPF)

Buen futuro espera a los argentinos de Neuquén
SeñalesdeSostenibilidad, boletín informativo de Fundación Vida Sostenible • núm. 25 ? 26 de abril de 2012

Vaca Muerta, el objeto de litigio, no es un yacimiento de petróleo servicial, ese que fluye como un surtidor a gran altura después de pinchar someramente el terreno con una perforadora (al menos así se veía en las películas). Es un yacimiento de petróleo no convencional, es decir reticente, que sólo sale a la superficie tras trabajos mineros de mucha dificultad, que se pueden resumir en que exprimen el petróleo que contiene la roca inyectando agua a presión con productos químicos. El proceso deja materialmente destrozado el terreno y sus acuíferos, en extensiones muy grandes, y algunos países como Francia lo han prohibido. Además es muy caro: parece ser que habría que invertir unos 25.000 millones de dólares al año para poder poner en explotación el yacimiento.

No es de extrañar que los inversores, esa mítica especie de la fauna de las finanzas internacionales, desconfíen cada vez más del petróleo, un negocio con un futuro de costes crecientes, riesgos rampantes y beneficios inciertos. En realidad, ojeando las publicaciones de la Agencia Internacional de la Energía se puede ver que hace casi una década que la extracción de petróleo no crece apenas (a diferencia del carbón, que está conociendo un esplendor en estos años que esperemos que sea coyuntural).

El futuro de la energía no está en el petróleo no convencional de Vaca Muerta, Neuquén, Argentina. Sin salir del continente, es más probable que esté en el litio de Uyuni, Bolivia y en el viento de Brasil. El gobierno boliviano acaba de comprar una planta piloto completa de fabricación de baterías de litio a una firma china. Son las baterías que alimentarán a los vehículos eléctricos que sustituirán a los movidos por combustible fósiles. Y la electricidad vendrá de instalaciones renovables como las que está construyendo Brasil, sede junto con la India, de la gran expansión actual de la energía eólica y de las renovables en general. Los BRICS están mostrando gran interés en las renovables, justo cuando los países “ricos” de la OCDE han echado el freno a este tipo de energías.

El propio Repsol tiene en el asunto de YPF una oportunidad de oro para empezar a desligarse del cada vez más engorroso negocio del petróleo. El siguiente paso sería dedicarse a fabricar biodiésel en la nueva ampliación de la refinería de Cartagena, diseñada para paliar la escasez de gasóleo en el mercado español. En realidad, según la empresa,  parte de la planta ya se dedica a eso.

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