Un río en coma profundo

images8.jpg

Por Milagros Salazar
LIMA, 17 nov 2007 (IPS) – La cuenca del río Mantaro, una de las principales fuentes de agua en el corazón de la sierra central de Perú, concentra elementos tóxicos de variado origen, según un estudio científico independiente. En el caso del plomo se supera hasta 180 veces los niveles aceptados por la OMS.

La investigación revela que esta cuenca es una especie de contenedor de los residuos nocivos de la actividad productiva de la zona. El cianuro, plomo, arsénico, cadmio y mercurio originados por la explotación minera, así como coliformes que provienen de los deshechos arrojados a las aguas por los pobladores y nitratos que suelen estar asociados al uso de agroquímicos.

“La contaminación de la cuenca es multicausal”, dijo a IPS el gerente de Recursos Naturales y Gestión de Medio Ambiente del gobierno regional de Junín, Iván Lanegra, quien firmó un convenio con las organizaciones sociales de la zona responsables del estudio para implementar medidas urgentes.

En el estudio, organizada bajo el proyecto El Mantaro Revive, se señala que se encontró plomo en toda la cuenca. En particular en la zona del río Anticona, este elemento tóxico sobrepasa 180 veces los niveles de referencia de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la línea de base de calidad establecida para el estudio.

La línea base fue establecida por los técnicos a partir de las aguas de nueve ríos de las partes más altas consideradas como las más limpias de la cuenca.

En el caso del río Yauli, que forma parte de la cuenca del Mantaro, la presencia de plomo supera tres veces el nivel de referencia de agua Clase III, que la normatividad peruana establece para uso de la agricultura y la ganadería, y 16 veces la línea de base de calidad del estudio luego de que este afluente pasa por La Oroya.

Precisamente, La Oroya es una de las 13 ciudades más contaminadas del país, según lo estableció el gobierno en 2001, y está entre las 10 en el mundo, de acuerdo a una lista de alerta elaborada en 2006 por el no gubernamental Instituto Blacksmith, con sede en Nueva York.

Las muestras tomadas del río Mantaro a la altura de La Oroya revelan que el plomo supera cinco veces el nivel de referencia de agua Clase I (para consumo humano) y 23 veces la línea de base.

La directora del plan El Mantaro Revive, Paula Meza, señala que los niveles más altos de elementos tóxicos hallados en el monitoreo se ubican en las zonas donde “coincidentemente” hay actividad minera. En La Oroya es donde opera la planta metalúrgica de la firma estadounidense Doe Run.

A partir de la toma de muestras en 53 puntos a lo largo de 170 kilómetros de la cuenca en el área perteneciente a la región de Junín, se encontró que los ríos Yauli y San Juan, afluente este último del Lago Chinchaycocha, son los que presentan los más altos niveles de concentración de cianuro, plomo, arsénico, cadmio y mercurio.

En el río San Juan y en las aguas que discurren de la laguna Huascachocha se halló que las cantidades de cianuro superan hasta en 35 veces la línea de base.

Hay dos canales de irrigación que albergan metales pesados en cantidades industriales: el canal Cimirm (de la margen izquierda del río Mantaro) recibe 146,7 toneladas de cobre, 388,9 de hierro, 12,7 de plomo y 10,2 toneladas de arsénico.

Mientras que en el canal plan Meris-Orcotuna (margen derecha del río Mantaro) se arroja anualmente 1,5 toneladas de cobre, 3,2 de hierro, 1,45 toneladas de plomo y 1.4 toneladas de arsénico.

“Lo novedoso de este informe es que la sociedad civil se ha organizado para dar a conocer datos científicos que reflejan la gravedad del problema con el fin de sensibilizar a las autoridades”, señaló a IPS el arzobispo católico de Huancayo y coordinador de la mesa de diálogo ambiental de la región de Junín, monseñor Pedro Barreto.

Con el propósito de generar un documento científico independiente, participaron en el monitoreo de las aguas y de los suelos superficiales 10 técnicos peruanos y cinco de la Universidad Saint Louis de Missouri, Estados Unidos.

Además, con el propósito de otorgarle rigurosidad al estudio, se realizaron seguimientos de compuestos de agua, que consisten en tomar muestras cada hora durante todo el día, lo cual permite obtener información más precisa y establecer las horas punta de contaminación.

El estudio también resalta el deterioro ambiental ocasionado por coliformes totales que sobrepasan significativamente el estándar impuesto en la legislación peruana y la línea de base de calidad en el río Yauli (durante su paso por La Oroya), el río Chilca y Shulcas.

La presencia de coliformes es un indicador “de aguas contaminadas por deshechos animales y humanos”, dice el documento.

En lo que respecta a los nitratos, en el río Anticona se encontraron cantidades que superan hasta 56 veces lo establecido para aguas de Clase I, mientras que en los ríos Achamayo y Shulcas este agente tóxico supera 60 veces la misma base de referencia.

El informe resalta que la presencia de nitratos está asociada al uso de agroquímicos. La razón: en el valle del río Mantaro existe una intensa actividad agrícola

“Si todos somos parte del problema, que todos seamos parte de la solución”, manifestó monseñor Barreto en su intento esperanzador de concientizar a la población y a las autoridades para salvar la cuenca del Mantaro. Sin embargo, el investigador Fernando Serrano, de la Universidad Saint Louis de Missouri, resaltó que también debe existir un criterio de proporcionalidad a la hora de asumir la remediación de los daños. Es decir que quien contamina más asuma los mayores costos para superar la contaminación de la cuenca, apuntó.

Debido a que estos primeros resultados son un avance, la ingeniera Paula Meza dijo a IPS que en el informe final se espera establecer este criterio de proporcionalidad durante la identificación de las principales fuentes de emisiones tóxicas.

Lanegra señaló que a partir de diciembre las autoridades regionales de Junín emitirán normas que permitirán fiscalizar a los responsables del daño ambiental, debido a que el gobierno central va a transferir para ese mes tales funciones.

Como primer paso, el gerente de Recursos Naturales y Gestión de Medio Ambiente del gobierno regional de Junín informó a IPS que buscará subsanar el vacío que existe para establecer estándares de calidad en las aguas, porque en Perú sólo se ha reglamentado el uso del agua con una ley que además resulta obsoleta porque data de los años 60.

Se hará lo mismo para regular la calidad de los suelos, apuntó. En Perú no existe una norma nacional refererida a este tema.

Por esta ausencia de normas, los técnicos de El Mantaro Revive tomaron como referencia para determinar el daño a nivel de la calidad de las aguas los estándares de la OMS, mientras que para el caso de los suelos usaron la norma canadiense.

En lo que respecta a los resultados de suelos superficiales, se ha detectado que en La Oroya Antigua hay arsénico hasta 393 veces más del nivel referencial establecido por Canadá, que es de 12 microgramos por kilogramo de tierra. A su vez, el nivel de cadmio supera esta línea base en 138 veces.

En Orcotuna, una zona donde existen cultivos de alcachofa irrigados con las aguas del río Mantaro, se ha detectado la presencia significativa de cadmio, arsénico, zinc y cobre.

Además de los hallazgos alarmantes, los autores del informe concluyen que la normatividad peruana no protege suficientemente la salud humana y la calidad ambiental si se compara con la legislación de otros países.

“Las (empresas) mineras tienen que cumplir con los estándares internacionales en la cuestión ambiental y no sólo las nacionales que están por debajo de la dignidad del pueblo peruano”, concluyó monseñor Barreto

Seguici in Facebook