La munición de caza afecta a la mineralización ósea de los alimoches

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13/11/08

El proyecto señala que la ingestión de presas con plomo está poniendo en peligro la supervivencia de esta especie

Los investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) han realizado un estudio que determina que el consumo accidental de plomo, material con el que se fabrican las municiones de caza, por poblaciones de alimoche está poniendo en peligro su supervivencia, al tiempo que va minando y debilitando su estructura al disminuir el grado de mineralización ósea.

Según la investigación, cuando los alimoches ingieren animales muertos que contienen munición de este tipo, la gran capacidad de este metal pesado, una vez metabolizado, afecta a su mineralización ósea.

El plomo es un ión muy similar al calcio y sustituye a éste en el tejido óseo a lo largo de la vida del individuo, de ahí la importancia del efecto de bioacumulación con la edad. Esta sustitución conlleva una pérdida de mineralización ósea y, por tanto, una mayor fragilidad de los huesos.

Peligro sin control

Los cazadores españoles tiran cada año cerca de 200 millones de cartuchos, lo que conlleva el vertido incontrolado de 6.000 toneladas de plomo o, lo que es lo mismo, una densidad de 17 kilos de plomo por kilómetro cuadrado.

Sus consecuencias medioambientales son evidentes, tanto para el entorno natural como para las poblaciones de aves que ingieren de forma accidental los perdigones al confundirlos con piedrecitas, caso de las anátidas, u otras especies, como las rapaces, que se alimentan de piezas de caza no cobradas o de animales moribundos con perdigones embebidos en sus tejidos.

La elevada acidez de sus jugos gástricos disuelven en buena medida los perdigones. Algunos son expulsados a través de las egagrópilas, hecho que sirve a los investigadores para determinar la presencia por ingestión de este contaminante, pero el restante pasará al organismo.

El plomo se acumula en distintos órganos y tejidos a lo largo de la vida del individuo. En este sentido, la investigadora del proyecto Laura Gangoso, explica que las concentraciones muy altas de plomo pueden conducir a la muerte, pero concentraciones menores pero prolongadas en el tiempo pueden tener efectos subletales mucho menos conocidos.

Un rapaz en peligro

El trabajo de investigación realizado por los expertos de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) tiene como referentes dos poblaciones de alimoche de Canarias y la Península Ibérica. Esta especie se encuentra amenazada a nivel global, estando las poblaciones peninsular y canaria catalogadas como vulnerable y en peligro de extinción, respectivamente, en el Catálogo Nacional de especies amenazadas.

Entre sus conclusiones, el informe viene a demostrar los efectos a largo plazo de este contaminante en una población silvestre de una especie de larga vida.

Los expertos de la EBD comprobaron que los alimoches canarios, al ser sedentarios, tienen más probabilidad de ingerir plomo derivado de la actividad cinegética que los alimoches ibéricos, migradores, por lo que los niveles de plomo en sangre resultaron ser más elevados en los primeros.

Además, los machos se vieron más afectados, probablemente debido a un comportamiento diferente en la búsqueda de alimento, ya que consumen más pequeñas presas dispersas por el campo que las hembras, que acuden con mayor frecuencia a fuentes de alimento predecibles como son los muladares.

Por último, los investigadores de la EBD proponen la sustitución de perdigones de plomo por otro material no contaminante como el acero, zinc, cerámica, tungsteno y aleaciones.

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