¿Se ha abierto la caja de pandora? Sobre la E.coli

miércoles 22 de junio de 2011

El movimiento orgánico debe estar muy atento a la reciente contaminación detectada en Alemania por E.coli que ya causó la muerte a varias personas y afectó gravemente la salud de muchas otras personas no solo en Alemania sino en otros países.

Inicialmente, se intentó responsabilizar a la agricultura orgánica por la contaminación, lo cual no pudo ser comprobado. Lean los comunicados de IFOAM y de IFOAM UE: http://www.ifoam-eu.org/media/Ecoli/Ecoli.php.

Lo que es sorprendente es la falta de información con la cual se maneja este asunto que es usado ante la prensa por lobistas de las multinacionales beneficiadas por los negocios de los transgénicos.

Como todos saben la bacteria Escherichia coli (E.coli), es quizás el microorganismo más estudiado por el ser humano y más utilizado en experimentos genéticos. Se encuentra generalmente en los intestinos humanos y animales, y por ende en las aguas negras. Ésta, como otras bacterias, son necesarias para el funcionamiento correcto del proceso digestivo.

Pero una cepa modificada produce una potente toxina y puede ocasionar enfermedades graves como el síndrome urémico hemolítico. Graves incidentes de diarrea aguda en EE.UU. en 1982 por hamburguesas contaminadas y en 1996 por zumo de manzana, ocasionaron la muerte de bebés, niños y adultos. El tratamiento medico con uso de antibióticos es poco eficaz y casi no se prescribe.

Hoy el mundo se enfrenta a algo totalmente nuevo, las últimas informaciones indican que esta nueva cepa es una insólita mutación y necesariamente tenemos que preguntarnos de dónde viene.

Inicialmente y de forma irresponsable, se habló de los pepinos españoles, lo que posteriormente fue descartado no sin antes dejar graves consecuencias en la economía de los agricultores ibéricos. Finalmente las autoridades alemanas que han seguido la pista de la contaminación, pudieron determinar que la contaminación procede de brotes de soja de una granja donde no se usa abonos de origen animal y no se pudo determinar el “real origen” de la contaminación.

Cómo es posible que brotes de soja sin contacto con la bacteria presenten E.coli?

Tenemos que abrir otra posibilidad que debe ser investigada en la cual seguramente, especialistas en el tema tendrán mucho mas a decir, o tal vez ya lo pensaron y aún no lo declararon: el origen de la contaminación podría estar en la propia semilla.

Para entender esta posibilidad es necesario comprender cómo se “fabrica” un organismo vivo modificado (transgénico). Para colocarlo en palabras simples, es necesario invadir la célula con un gen extraño. Y cómo invadirla? los únicos que invaden las células son las bacterias y los virus.

Para hacer la soja transgénica Monsanto descubrió una bacteria en el suelo que es inmune por naturaleza al Round up. Su objetivo era introducir el ADN de esta bacteria directamente a la planta; pero no tuvieron éxito, pues la secuencia de ADN cuando se insertaba de forma aislada y directa en la planta (soja) no tenía efecto. Entonces, buscaron una bacteria “muy versátil”: la bacteria E.coli. Y cómo lo hacen?

Se abren “huecos” en el ADN de la bacteria E.coli, y se mezclan con partes del ADN de la bacteria resistente al Round up y se recombinan logrando una bacteria modificada, que tiene genes resistentes al Round up. El siguiente paso era introducir esa bacteria en la planta. Pero las células rechazan naturalmente el ADN extraño, entonces usaron por lo menos 3 métodos:

1) una bacteria del suelo que produce tumores en las plantas y tiene la capacidad de introducirse en las plantas, utilizan esta bacteria para introducir el ADN modificado en el núcleo de la planta
2) una corriente eléctrica para crear agujeros en las paredes celulares de las células de la planta para que pueda infiltrar el ADN modificado, o
3) una pistola de genes que dispara partículas de oro impregnadas con el ADN modificado, que entra en las células de la planta por las micro heridas causadas

Continúa el procedimiento con la necesaria introducción de otro gen promotor para que active las características deseadas; este gen promotor lo extraen generalmente del virus del mosaico de la coliflor.

Esto no para allí, para poder “monitorear” el sistema, se introduce un indicador de antibióticos. El indicador de antibióticos es un gen resistente por naturaleza a un antibiótico específico, esto permite hacer pruebas de la expresión del “paquete genético modificado”.

Reflexionemos: la mayor catástrofe del sistema de alimentos actual y por la cual la mayoría de la comunidad médica está aterrorizada, es la resistencia a los antibióticos. Nadie dimensiona realmente las consecuencias de usar genes indicadores de antibióticos masivamente en los alimentos.

La desconfianza generalizada y justamente fundamentada que existe en la tecnología transgénica está en la gran capacidad de virus y bacterias para invadir los seres humanos y mamíferos de las distintas formas. Esta tecnología definitivamente coloca en riesgo la salud humana y animal.

Recientemente los científicos chinos que completaron la secuencia del genoma de la nueva bacteria E. coli que causó la reciente contaminación, anunciaron que descubrieron genes resistentes a ocho tipos de antibióticos:

• penicilinas
• tetraciclina
• ácido nalidíxico
• trimetoprima-sulfametoxazol
• cephalosporina
• amoxicilina / ácido clavulánico
• piperacilina-sulbactam
• piperacilina-tazobactam

Además, esta cepa denominada O104 posee una capacidad de producir enzimas especiales que le dan lo que podríamos llamar “superpoderes de bacteria”, conocidos técnicamente como ESBLs (“Extended-Spectrum Beta-Lactamases”): enzimas que pueden ser producidas por bacterias haciéndolas resistentes a las cefalosporinas por ejemplo, cefuroxima, cefotaxima y ceftazidima – que son los antibióticos más utilizados en muchos hospitales.

Será todo un desafío para los genetistas evolucionistas explicar cómo esta nueva cepa generó tan rápidamente tal grado de resistencia.

Esto debe ser investigado y de comprobarse que la nueva bacteria E. coli (EHEC) tiene su origen en la E.coli modificada de Monsanto constataríamos que nuestros peores temores se han hecho realidad y que la “caja de pandora” ha sido abierta.

Recientemente en varios países latinoamericanos (Perú, Bolivia, Chile, Colombia por sólo citar los últimos tres meses) han visto una fuerte embestida del lobby de las multinacionales para la introducción oficial de los OGMs (semillas transgénicas) con la excusa de la lucha contra el hambre y otros argumentos falaces.

Estemos atentos a las investigaciones y unamos esfuerzos para que en nuestros ámbitos de acción y nuestros países contrarrestemos la agresión de la agricultura industrial y los OGMs. Es necesario invertir en la producción de semillas orgánicas, en la investigación y en iniciativas como en El Huerto de la UNALM (Perú), ABD (Brasil), Proyecto Semillas (Colombia), la protección de la biodiversidad que hacen los agricultores ecológicos, y tantos otros.

Reciban fraternales saludos

René Piamonte

Seguici in Facebook