Queremos papel, pero no queremos Flufenoxuron


SeñalesdeSostenibilidad
boletín informativo de Fundación Vida Sostenible • núm. 26 ? 10 de mayo de 2012

Aspapel, un elemento clave de la trama de la sostenibilidad en España, que lleva muchos años trabajando un producto de uso universal, biodegradable, reciclable y reciclado en altos porcentajes, tan inocuo que se podría comer y versátil hasta no poder más, está a punto de cometer un enorme error. Alarmados por la presencia de una plaga de gorgojos en los eucaliptales gallegos, los productores de madera para pasta papelera quieren regar los árboles desde helicópteros con una buena dosis de Cascade®, un insecticida muy tóxico a base de Flufenoxuron que no se podrá vender en la UE desde el 1 de agosto ni usar a partir del 31 de diciembre de este año.

El eucalipto, el gorgojo y la avispa

El gorgojo del eucalipto (Gonipterus) desembarcó en Lourizán (Coruña) en 1991, y se extendió a placer por los extensos eucaliptales gallegos. A los Gonipterus Galicia (y luego Asturias, o Huelva) les pareció el paraíso terrenal. En su tierra natal, Australia, el gorgojo no es ninguna preocupación, pues tiene enemigos como el terrible Anaphes, su implacable perseguidor.

El Anaphes (una especie de avispa) pone sus huevos precisamente en el interior de la puesta de huevos del gorgojo, impidiendo así su desarrollo. Tras alimentarse de los embriones de gorgojo, las nuevas avispas salen en busca de una nueva puesta del insecto, una y otra vez hasta que aniquilan su población. Se venden puestas de huevos del gorgojo ya parasitadas por la avispa listas para usar, a razón de unas 50 por hectárea. El Anaphes es un importante instrumento para acabar con las plagas del gorgojo del eucalipto desde hace casi un siglo.

El problema es que hemos importado una versión ultrasimplificada del eucaliptal australiano, el triángulo eucalipto/gorgojo/avispa, y hay inevitables bandazos. Llevadas de su impulso inicial, las avispas pueden aniquilar a todos los gorgojos, muriendo a continuación ellas mismas de inanición. Eso pasó en Galicia hace unos años. En realidad, se están investigando nuevos métodos más afinados de control biológico de la plaga de gorgojos. Pero el control biológico es viable y es la única manera sostenible de controlar esta plaga. La otra alternativa es la fuerza bruta, el bombardeo aéreo.

Un plazo de gracia para el Cascade®

El flufenoxuron es un insecticida de reciente creación, y se lleva usando no más de un par de décadas. Inhibe la formación de quitina, el principal componente del caparazón de los insectos. Todavía en 1993 se decía que su toxicidad era “excepcionalmente baja” para mamíferos, y se recomendaba su uso en ambientes domésticos y edificios públicos.

Pero el FSC lo puso en 2007 en su lista de “highly hazardous” (muy peligrosos), y la UE, hace unas semanas, ha prohibido su uso.  Pero ha establecido un “periodo de gracia” que permite utilizarlo hasta el 31 de diciembre de 2012. Se supone que para dar salida a los stocks de esta joya de los insecticidas, que según la UE, tiene “efectos inadmisibles” en las aguas y es “persistente, bioacumulable y tóxico”. Es decir, en lugar de destruirlos lo más pronto posible, todavía quedan ocho meses de plazo para regarlos sobre nuestros campos y bosques con completa impunidad.

Las razones de los pesticidas

La estólida postura de BASF acerca de los biocidas se puede ver en su slogan “Sometimes nature needs a partner – to bring out the best in it” (A veces la naturaleza necesita una ayudita para dar lo mejor de sí misma”). Su producto Cascade® sigue apareciendo como inofensivo en su web. En realidad BASF (fundada en 1865) no dice que podamos tomar cucharadas de flufenoxuron y quedarnos tan anchos, lo que dice es que es muy improbable que lleguemos a tragar tanto que nos siente mal.

Siglas misteriosas como ADI, ARfD, MRL o NOAEL fijan los límites legales al respecto. ADI es la Ingesta Diaria Aceptable, es decir, la cantidad de sustancia tóxica que puede ser ingerida todos los días, durante una vida entera, sin que nuestra salud se vea afectada, al menos en apariencia. Es un derivado del NOAEL (Nivel de Efecto Adverso No Observado), que es el mayor nivel de exposición a la sustancia tóxica en que no se pueden identificar daños en los test realizados con animales. Es algo así como regular cuidadosamente la cantidad de estiércol que puede incluirse legalmente en la composición de un pastel de chocolate.

BASF acompaña esta desoladora información con gráficos que muestran que los pesticidas son una cuestión de sí o sí, teniendo en cuenta que cada vez hay más gente en el planeta y menos tierra para alimentarlos. Y con otro que demuestra que las avispas matan mil veces más que los tiburones, pero tememos mil veces más a los tiburones (es decir, a los pesticidas) que a las avispas (es decir, al hambre).

La zona a fumigar

Las autoridades de la Xunta de Galicia recuerdan que el Flufenoxuron se lleva usando 20 años. La postura de la entidad responsable de proteger los montes y el medio rural gallego es tal vez la menos llevadera. Su consejero responsable insistió  en que el producto es totalmente legal, y que la autorización de la Xunta es solo necesaria por tratase de una fumigación aérea, práctica que, por cierto, las autoridades ambientales de la UE ven con cada vez más disgusto.

No es para menos, pues los bombardeos aéreos se caracterizan por no distinguir justos de pecadores. En el intrincado paisaje forestal gallego, su inexistente grado de precisión garantiza que muchas explotaciones vecinas se verán afectadas por el insecticida. Precisamente ahora, cuando la misma Xunta ha informado de que la agricultura ecológica en Galicia creció un 8% en 2011 con respecto al año anterior. Las abejas serán las primeras que sufrirán el golpe, pero el flufenoxuron se infiltrará en la tierra y el agua y acabará en nuestra comida. ¿De verdad necesitamos otro tóxico en la cadena alimentaria, es decir, estropear todavía más nuestro “exposoma”?

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