¿Qué está pasando en Fukushima? Y la crisis nuclear se extiende en Japón

La central nuclear de Fukushima Daiichi, antes y después del terremoto. | Reuters/GeoEyeLa central nuclear de Fukushima Daiichi, antes y después del terremoto. | Reuters/GeoEye 

dpa | Tokio/Berlín13/03/2011

En realidad, el reactor 1 de la planta nuclear japonesa de Fukushima Daiichi -cuyo fallo tras el terremoto del viernes ha despertado la alerta nuclear- debería haber quedado fuera de servicio el pasado 1 de marzo. Las informaciones contradictorias aportadas por el gobierno japonés y la empresa hacen que sea difícil juzgar el alcance de la situación. A continuación algunas claves para entender mejor lo ocurrido:

¿De qué tipo de reactor se trata?

Con diez reactores (seis en la central de Fukushima Daiichi y cuatro en Fukushima Daini), Fukushima es el corazón de la industria atómica japonesa. La construcción del primer bloque comenzó en julio de 1967 bajo dirección de la empresa estadounidense General Electric. En noviembre de 1970 comenzó a funcionar el reactor de agua en ebullición operado por la japonesa Tokyo Electric Power Company (TEPCO), con una capacidad de 460 megavatios y desde 1971 distribuye electricidad.

¿Cómo funciona un reactor de agua en ebullición?

El edificio del reactor 1, tras la explosión. | ApEl edificio del reactor 1, tras la explosión. | Ap 

En la vasija del reactor, las barras de combustión de uranio están rodeadas continuamente de agua que enfría la instalación y que actúa como una especie de freno durante la fisión (rotura del núcleo de un átomo, con liberación de energía) para ralentizar los neutrones liberados y permitir nuevas fisiones. El agua de la parte superior se lleva a ebullición. El vapor producido se transporta a través de unas tuberías hasta las turbinas que impulsan los generadores de electricidad.

¿Qué accidentes se produjeron anteriormente?

En el año 2000, se escapó vapor radiactivo de una de las tuberías. Uno de los reactores tuvo que ser desactivado por una avería en una de las barras de combustible nuclear. En 2002 se descubrieron grietas en las tuberías de agua. Y la empresa TEPCO admitió haber manipulado informes sobre daños durante años.

¿Qué ocurrió los 11, 12 y 13 de marzo en Fukushima?

El terremoto y posterior tsunami provocaron la suspensión del abastecimiento energético. Entonces se activaron los generadores diesel que abastecen de energía a los reactores de ebullición. Pero también estos fallaron al cabo de una hora, posiblemente como consecuencia del tsunami que provocó fuertes inundaciones y las baterías sólo pueden mantener la refrigeración de forma provisional. Consecuencia: las barras de combustión no pudieron enfriarse lo suficiente, ya que a las bombas les faltaba electricidad para hacer circular el agua.

Según el gobierno japonés también falló el sistema de refrigeración en el reactor 3, así que existe el riesgo de una fusión del núcleo en dos de los reactores. Tras la desactivación de las plantas siguen produciéndose diversas reacciones, de ahí el riesgo de que, sin refrigeración, se produzca una fusión del núcleo.

¿Qué pasa en una fusión de núcleo?

Cuando disminuye el agua de enfriamiento, los reactores se sobrecalientan y las barras de combustible quedan dañadas, lo que puede provocar que se fundan. Las temperaturas se elevan hasta los 2.000 grados. El núcleo se calienta tanto que la masa que se funde puede alcanzar las paredes de acero del reactor, con lo que se libera una gran cantidad de radiactividad. En el estadio final el núcleo fundido sobrepasa las paredes del reactor y el material radioactivo sale al exterior, como ocurrió en el accidente mayor hasta ahora de la historia, el de Chernóbil en 1986.

¿Se puede frenar una fusión de núcleo?

Según algunos expertos, cuando el sistema de refrigeración falla, el proceso no se puede frenar. La política de comunicación del gobierno japonés recuerda mucho a Chernóbil, donde el alcance de la catástrofe sólo se dio a conocer días después de lo ocurrido. En Japón, se intenta controlar la situación bombeando agua de mar al reactor. Tampoco está claro que se hará con ese agua contaminada con radiactividad. El último recurso sería mezclar la masa fundida con arena y mantenerla lo más alejada posible del medio ambiente.

¿Qué puede hacerse en caso de que se produzca un ‘accidente mayor’?

Hasta ahora se evacuó a unas 200.000 personas en un radio de 20 kilómetros. Greenpeace apuntó que el caso no puede compararse con el de Chernóbil, donde el reactor ardió durante varios días y liberó una gran cantidad de radiactividad. Lo grave del caso japonés es que podría haber varias fusiones de núcleos.

Además, Fukushima está sólo a 250 kilómetros de Tokio y en el área que la rodea la densidad de población es 20 veces superior a la de Chernóbil. A la población se le está repartiendo tabletas de yodo con las que se espera que se pueda contrarrestar el efecto que el yodo radiactivo 131 puede tener en la tiroides.

La crisis nuclear se extiende en Japón

Tras el devastador seísmo que el pasado viernes sacudió Japón, la alarma nuclear se ha extendido a cuatro centrales nucleares del noreste del país, la zona afectada por el terremoto. Mientras la alerta no cesa en Fukushima -donde el sábado se registró una explosión y una fuga de radiactividad en Fukushima Daiichi, mientras Fukushima Daini reconoció problemas-, este domingo la central de Tokai informaba de problemas con la refrigeración y una cuarta, Onagawa, decretó el estado de urgencia, aunque las autoridades niponas han declarado, a última hora de la noche, que el nivel de radiactividad en este punto han vuelto a la normalidad.

El terremoto del viernes provocó la paralización automática de once de las 51 centrales nucleares que hay en Japón. Pese a la alerta que se ha suscitado tras el seísmo y el goteo de informaciones, tanto las autoridades como los gestores de las plantas nucleares se han esforzado en enviar mensajes de calma.

“La temperatura del reactor desciende regularmente”, anunció Japan Atomic Power, gestora de la central nuclear Tokai Nº2 (en la prefectura de Ibaraki), poco después que la agencia Kyodo anunciase que el sistema de refrigeración de la planta se había parado tras el tsunami.

Un portavoz de Japan Atomic Power reconoció que “una bomba de agua marina, alimentada por un generador diesel, se paró a causa del tsunami. Sin embargo, otra bomba y otro sistema funcionan bien y la temperatura del reactor desciende regularmente”.

También en Onagawa (en la prefectura de Miyagi), la alerta fue acompañada de un mensaje de calma. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) anunció que se había declarado el “primer (es decir, el más bajo) estado de emergencia” tras haberse detectado unos niveles de radiactividad elevados en las inmediaciones de la central. No obstante, el OIEA ha recibido la notificación de las autoridades japonesas de que los niveles radiactivos han vuelto a niveles normales.

El OIEA aclaró que los tres reactores de la planta estaban “bajo control”. Poco después, la agencia de seguridad nuclear nipona precisó que Onagawa no tiene problemas de refrigeración y que el aumento de la radiación procedía de la fuga radiactiva en Fukushima Daiichi (150 km al sur de Onagawa) y que estaba entre los niveles de radiación seguros, similares a los recibidos al hacerse una radiografía.

Fallos en el tercer reactor de Fukushima

Es esta planta -donde los tres reactores que estaban en funcionamiento cuando tembló la tierra tienen problemas- la que más preocupa a las autoridades. “La situación sigue siendo grave” , reconoció el primer ministro japonés, Naoto Kan, si bien advirtió de que “es totalmente diferente al accidente de Chernóbil”.

En esta central, se han visto obligados a liberar vapor radiactivo al aire para intentar aliviar la presión sobre el reactor.

Tras la explosión de este sábado en su reactor número 1 y los problemas en su reactor 3, este domingo el gestor de la planta ha reconocido que también el reactor número 2 necesitaba que se inyectarse agua marina para refrigerarlo, al igual que se está haciendo en los otros dos.

Ya antes de que trascendiesen los problemas en el reactor número 2, el Gobierno de Japón afirmó este domingo que existe el riesgo de una nueva explosión, similar a la del sábado, en las instalaciones de la central nuclear.

Aunque las autoridades aclararon que la explosión del sábado no afectó a la vasija del primer reactor, no descartaron que se hubiera activado un proceso parcial de fusión del núcleo. “Existe esa posibilidad. No podemos confirmar esto porque es en el reactor [número 1]. Pero estamos manejándolo bajo esa hipótesis”, dijo el ministro portavoz, Yukio Edano.

Críticas

Sin embargo, las autoridades no se han librado de las críticas. El accidente ha hecho que se cuestione la preparación de las autoridades ante un terremoto y la amenaza que podía suponer la industria nuclear.

Las palabras del portavoz Edano no ayudaron. “A diferencia del reactor número 1, hemos aireado e inyectado agua en una etapa inicial”, dijo en alusión al reactor número 3 de Fukushima Daiichi, con lo que parecía reconocer que el sábado se actuó demasiado tarde.

“La gestión de la crisis es incoherente”, titulaba el diario Asahi, denunciando que la información y las instrucciones para ampliar el área de evacuación fueron muy lentas.

Tras la explosión del sábado, se amplió la evacuación de la población en la zona. La alerta nuclear en Fukushima ha obligado a la evacuación de 210.000 personas en las inmediaciones de las centrales de Fukushima Daiichi y Fukushima Daini.

En esta última, sin embargo, parece que los problemas de refrigeración en sus cuatro reactores -que obligaron a la evacuación- han sido controlados. Según una nota del OIEA, las autoridades japonesas les han comunicado que tres de los reactores de Daini conservan el suministro eléctrico mientras el cuarto se encuentra en una parada segura y bajo la temperatura adecuada.

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