Las enfermedades asociadas al cambio climático matan a siete millones de personas cada año

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Cumbre Mundial de la Salud

Naciones Unidas, 22/5/2008, (Ecoestrategia).- Del 19 al 24 de mayo se está celebrando en Ginebra (Suiza) la 61ª Asamblea Mundial de la Salud convocada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el encuentro se examinarán diversas cuestiones concernientes a la sanidad pública, como el tema de la prevención y control de las enfermedades no transmisibles, las estrategias para reducir el uso nocivo del alcohol, y la relación existente entre el cambio climático y la salud.

Sobre este último aspecto, la OMS informa que las enfermedades asociadas al cambio climático matan a unos siete millones de personas al año: 3,7 millones por desnutrición, 1,9 millones por diarrea, y 0,9 millones por causa de la malaria.

El informe titulado Estadísticas Sanitarias Mundiales 2008, presentado durante esta cumbre sanitaria, se basa en los datos recopilados en los 193 Estados Miembros de la OMS. Este estudio anual es la referencia más autorizada respecto de un conjunto de 73 indicadores sanitarios en países de todo el mundo. Se trata de los mejores datos disponibles, indispensables para describir el panorama mundial de la salud y su evolución.

“œNo cabe duda de que se observa una tendencia hacia la disminución de la mortalidad por enfermedades infecciosas en todo el mundo”, afirmó Ties Boerma, Director del Departamento de Datos y Estadísticas de la OMS.

Este cambio en las tendencias sanitarias indica que las principales enfermedades infecciosas (diarrea, VIH, tuberculosis, infecciones del recién nacido y paludismo) perderán importancia como causas de defunción a escala mundial durante los próximos 20 años.

La situación irá a peor

La Organización Mundial de la Salud prevé que el calentamiento mundial conllevará amenazas directas para la salud al provocar mayor número de tormentas, inundaciones, sequías e incendios graves, con la consiguiente perturbación de los sistemas de suministro de agua y alimentos y de servicios médicos y de otro tipo.

Los expertos consideran que el calentamiento del planeta será gradual, pero la creciente frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, como tormentas torrenciales, olas de calor, sequías e inundaciones, se manifestarán de manera abrupta y las consecuencias se percibirán de forma aguda.

Las amenazas sanitarias más inminentes y graves, derivadas del calentamiento del planeta son las que se ciernen sobre los países en desarrollo, con las consiguientes dificultades para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud y para garantizar la equidad sanitaria.

Las mayores temperaturas cambiarán la distribución de diversas enfermedades infecciosas transmitidas por vectores o por los alimentos o relacionadas con el agua y aumentarán su incidencia. El empeoramiento de la calidad del aire, en particular como consecuencia de la contaminación por ozono, aumenta la prevalencia del asma y las infecciones respiratorias, el número de ingresos hospitalarios y los días de baja laboral y escolar.

Por otra parte, la mayor utilización de combustibles fósiles para cubrir la creciente demanda de energía tenderá a aumentar el número de casos de esas enfermedades relacionadas con la contaminación del aire y las defunciones prematuras por todas las causas y a todas las edades.

La mayor frecuencia e intensidad de las olas de calor aumentarán la mortalidad y la incidencia de casos de estrés calórico y golpes de calor (44.000 personas murieron en Europa debido a la ola de calor que se produjo en 2003). La evidencia disponible muestra que todo eso ya está ocurriendo.

Los más vulnerables

Todo indica que las personas en mayor riesgo de sufrir los efectos sanitarios negativos del cambio climático son los muy jóvenes, los ancianos y los individuos enfermos.

Los países de ingresos bajos y las zonas caracterizadas por una desnutrición generalizada, una educación deficiente y la precariedad de las infraestructuras son los que más dificultades tendrán para adaptarse al cambio climático y a los riesgos conexos para la salud. La vulnerabilidad también depende de la geografía y es mayor en las zonas de alta endemicidad de enfermedades sensibles al clima, estrés por escasez de agua, baja producción de alimentos y aislamiento de las poblaciones.

Los grupos de población que se consideran en mayor riesgo son las que viven en pequeños Estados insulares en desarrollo, regiones montañosas, zonas con escasez de agua, megaciudades y regiones costeras de los países en desarrollo (sobre todo en las grandes aglomeraciones urbanas de los deltas fluviales asiáticos), así como la población pobre y las personas no cubiertas por los servicios de salud.

Un motivo especial de preocupación es el hecho de que algunos países africanos presentan una alta carga de enfermedades sensibles al clima y una escasa capacidad de salud pública para responder a ella; los efectos del cambio climático en el desarrollo socioeconómico minarán seriamente la salud y el bienestar de la población de esos países.

Por todo lo anterior, los asistentes a la 61ª Asamblea Mundial de la Salud consideran fundamental articular una respuesta clara a fin de proteger la salud humana y situarla en el centro del debate sobre el clima.

Más información en:
http://www.who.int/mediacentre/events

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