La Genética y la Manipulación de la Vida

El Factor Olvidado del Contexto

Craig Holdrege

INTRODUCCIÓN (Fragmentos)

Un Árbol sin un Paisaje

El árbol de la fig.1 probablemente no concuerde con la imagen que usted tiene de un típico y saludable tilo americano o Lilia. El tronco es largo y estrecho; no se ramifica hasta la parte superior. La “corona” es pequeña en comparación con el tronco. ¿Está saludable este árbol? ¿Es el remanente de un bosque que se está muriendo? No. Está perfectamente sano, pero se lo muestra fuera de contexto. Parado en el medio de un bosque, se parece a todos los demás árboles de la pendiente que mira al norte de un valle boscoso de Suiza. El piso rocoso del bosque está cubierto de musgo y helechos. Aún en el verano está oscuro y húmedo, y nuestros ojos siguen los largos troncos hacia arriba hasta el dosel de verde, a través del cual sólo se encuentran visibles pequeños parches del cielo. El tilo americano único es parte del “súper-árbol” que llamamos el bosque.

FIGURA 1. Tilo americano

(Dibujo por Mathis Buess; impreso en Bockemühl, 1992)

Del lado opuesto del valle también crecen tilos americanos, pero cuán diferentemente (fig. 2). Aquí sobre la ladera seca y expuesta al sur parecen casi arbustivos. No hay un solo tronco y la “corona” se desenvuelve inmediatamente encima del suelo.

FIGURA 2. Tilo en pendiente que mira al sur.

Los organismos nos enseñan que recién empezamos a entender los hechos aislados cuando los vemos a la luz de un contexto más grande.

En verdad, los hechos se encuentran aislados sólo porque los hacemos estar así a fin de [poder] focalizar más clara y estrechamente. A través de la comprensión superamos el aislamiento, re-creando el contexto en el que la vida adquiere su plenitud.

En este libro tomo en serio al contexto. Al considerar cualquier fenómeno, experimento, o pensamiento determinado, procuro describir el contexto del cual surgió, por lo que el foco reducido encuentra su complemento en un horizonte más grande.

El alcanzar una perspectiva más amplia acarrea un cambio en nuestra manera de ver las cosas, un cambio en el que todo el proceso de conocer se vuelve tan esencial como cualquier objeto aislado de conocimiento. Recién entonces empezamos a comprender lo que significa ser un organismo. El capítulo 1 nos lleva hacia dentro del proceso de la comprensión contextual.

Aunque pueda parecer sencillo restaurar el contexto a fin de alcanzar la comprensión, no lo es. Nuestros hábitos contrarios transitan profundamente. En la ciencia se nos capacita para buscar los principios generales claros de los hechos decisivos mantenidos en un foco agudo definido. Aprendemos a buscar los mecanismos subyacentes –causas materiales- excluyendo de la visión las ambigüedades de una visión más amplia. Este enfoque se denomina reduccionismo, y se lo enseña, si no siempre por su nombre, en las escuelas y universidades de todo el mundo.

Por ejemplo, al buscar con afán los mecanismos fisiológicos que causan que el tronco del tilo americano crezca largo y estrecho, estudiamos el crecimiento de las células. Esto lleva al metabolismo celular. Por último, podremos descubrir genes asociados con la proliferación o elongación celular. Dicho estudio está perfectamente justificado y lleva al conocimiento detallado. Pero surgen problemas cuando nos olvidamos de las limitaciones impuestas sobre nuestras conclusiones por la estrechez de nuestro enfoque. Nuestras respuestas sólo son válidas dentro de los límites de nuestros métodos y perspectivas elegidos. Al fin y al cabo no hemos explicado la forma del tilo americano cuando determinamos algunos de los parámetros fisiológicos del crecimiento celular. Si creemos que lo hemos hecho entonces hemos perdido de vista al tilo americano que crece en una comunidad boscosas de la ladera norte. Fuera de este contexto los procesos fisiológicos asociados con la elongación sencillamente no ocurren. Desafortunadamente, resulta poco probable hoy que un científico que estudia los genes sepa mucho acerca de cómo crece un tilo americano en la ladera norte o sur.

Los requerimientos de la especialización dejan poco tiempo para cultivar el conocimiento contextualmente rico de un organismo en sus diferentes ambientes naturales.

Si no podemos entender plenamente un organismo sin su entorno, tampoco podemos entender a los genes sin los organismo. Los genes son por lo general tratados como agentes independientes, causando los rasgos del organismo. El gen todopoderoso pierde algo de su mística cuando, habiéndolo mirado primeramente como miramos al tilo americano aislado, recuperamos luego su contexto. Procuro [lograr] esta recuperación en los capítulos 2 a 5. A lo largo del camino examinaremos el origen y el desarrollo de las teorías de la herencia, los experimentos, y las observaciones.

Siguiendo cuidadosamente el camino de la rigurosa genética reduccionista, reconoceremos sus logros, sus límites, y sus afirmaciones infladas.

Se volverá claro a lo largo de nuestro viaje que la genética como un cuerpo de resultados es inseparable de la genética como un modo previo de pensamiento. La ciencia a menudo se construye ingenuamente como tratando con fenómenos que, en su naturaleza esencial, no tienen nada que ver con la conciencia humana. Sin embargo, nuestra comprensión de las cosas refleja inevitablemente la estructura conceptual, estrecha o amplia, que llevamos a los fenómenos. Tal como veremos, la estructura literalmente es parte del fenómeno verdaderamente reconocido. Uno de los desafíos decisivos de la ciencia moderna es superar la barrera –construida recién en los últimos años- entre lo mental y lo perceptible por los sentidos.

Por otra parte, la ingeniería genética no es una mera doctrina teórica. Se ha vuelto un poderoso agente de cambio. El genetista interactúa con los organismos bajo investigación, sometiéndolos a interpretaciones intencionales y acciones premeditadas. ¿Estamos dispuestos a aceptar las implicancias de esto? ¿Entendemos a los organismos que manipulamos y las consecuencias de estas manipulaciones?

¿Podemos aceptar la responsabilidad por nuestras acciones si están fundamentadas sobre una visión reducida de la vida y los organismos? Trataré dichas cuestiones en los capítulos 5 y 6.

Seguramente los intentos por volver a conformar la vida sobre la tierra nos exigen buscar el contexto más amplio posible de comprensión. Y a menos que ese contexto sea suficientemente grande como para incluir al ser humano, no sólo como conocedor sino también como hacedor y creador, sólo podemos seguir ciegamente a nuestras aptitudes técnicas a cualquier lugar que puedan llevarnos.   …….

 


* En: www.natureinstitute.org/txt/ch/details/GENETICS.pdf  – (pp.13-17). Tit.orig.: ‘Genetics and the Manipulation of Life – The Forgotten Factor of Context’ – [Lindisfarne Press](Trad.: Monica M. Bravo)

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