La contaminación ‘atasca’ nuestras venas

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Cristina De Martos, El Mundo, 13/05/2008 – El sucio aire que respiramos es perjudicial para nuestra salud. Las micropartículas que porta aumentan el riesgo de infarto, ictus, muerte cardiovascular y también, según las conclusiones de un nuevo trabajo, de trombosis venosa.

Aunque en las ciudades y alrededores nos hayamos acostumbrado a ella, la contaminación tiene efectos muy nocivos para el organismo, en especial el humo de los combustibles. La exposición a las partículas que lo conforman junto con algunos gases, se ha asociado con un elevado número de enfermedades del corazón.

Un estudio publicado en el último número de la revista ‘Archives of Internal Medicine’ analiza por primera vez la relación entre estas pequeñas partículas y el riesgo de trombosis venosa (formación de coágulos en las piernas). Ochocientos setenta pacientes que habían sufrido esta patología entre 1995 y 2005 y 1.210 personas sanas tomaron parte en la investigación. Todos residían en la región de Lombardía (Italia).

Los autores dividieron el área de estudio en nueve regiones y recogieron datos sobre el nivel en el aire de partículas PM10 (con un diámetro inferior a 10 micras). En un primer análisis, los pacientes que habían sufrido tromboembolismo venoso solían vivir en zonas con mayor concentración de PM10 durante el año anterior al episodio. Para evitar posibles confusiones, se tuvieron en cuenta los factores de riesgo conocidos para esta enfermedad, como el tabaco. Tras ajustar los resultados, el vínculo se hizo aún más fuerte.

“Un aumento de 10 microgramos por metro cúbico de aire en el nivel de PM10 se asoció con un incremento del riesgo del 70%”, señala el estudio, muy por encima del efecto del cáncer, la hospitalización, el uso de estrógenos y otras situaciones que se sabe predisponen a la formación de trombos en la circulación venosa de las piernas.

A tenor de estos resultados y de la extendida presencia de estas partículas en el ambiente, “nuestros hallazgos dibujan un nuevo y común factor de riesgo en la aparición de trombosis venosa profunda y, a la vez, añaden fuerza a la necesidad de establecer políticas más estrictas y continuar trabajando para reducir el impacto de la contaminación aérea urbana sobre la salud humana”, señalan los autores, procedentes de la Escuela de Salud Pública de Harvard (Boston, Estados Unidos).
Una amenaza real en las ciudades

Las partículas de menos de 10 micras de diámetro son lo suficientemente pequeñas para penetrar hasta lo más profundo de los pulmones. En un primer momento se pensó que era en estos órganos donde se producía su efecto dañino pero ahora se sabe que es el sistema cardiovascular el que más sufre debido a la capacidad que se les supone a estas mini esferas de alterar la coagulación.

En el trabajo dirigido por Andrea Baccarelli, de la Universidad de Harvard (EEUU), además del citado aumento de la formación de trombos en las venas, se comprobó cómo aquellas personas que habían estado expuestas a mayores niveles de contaminación en los doce meses previos “los que vivían en Milán y alrededores- tenían tiempos de coagulación más cortos que los que habitaban en zonas más ‘respirables’ “los Alpes y el Valle de Valtellina-.

El límite aceptado en Estados Unidos para la concentración anual de PM10 es de 50 microgramos por metro cúbico de aire. Teniendo en cuenta los resultados obtenidos por Baccarelli, la exposición continuada a este nivel supondría un riesgo 10 veces superior de trombosis venosa, según explica Robert D. Brook, especialista en Medicina Cardiovascular de la Universidad de Michigan, en un editorial que publica la misma revista.

“Si futuros estudios corroboran estos hallazgos […] quedará demostrado que los gastos sanitarios atribuidos a la contaminación aérea, ya de por sí tremenda, es mucho mayor de lo previsto”, concluye Brook.

Cada año, cerca de 800.000 personas >mueren como consecuencia de la polución ambiental, que se sitúa ya como la decimotercera causa de mortalidad mundial.

PROBLEMAS RESPIRATORIOS
Aumentan las muertes por contaminación ambiental, según un estudio durante 30 años

La concentración de contaminantes es menor, pero las muertes respiratorias han crecido

06/08/2007

BEATRIZ ROSELLÓ. Un estudio revela que en los últimos 30 años han aumentado los riesgos de muerte prematura por problemas respiratorios asociados a la contaminación atmosférica en Reino Unido.

La investigación, realizada por el Imperial College de Londres (Reino Unido) y publicada en ‘Thorax’, ha establecido la relación entre los niveles de mortalidad de varias regiones del país y las concentraciones de partículas en suspensión (humos negros) y dióxido de azufre (SO2) que emiten a la atmósfera tanto los vehículos como las industrias.

Para ello, el equipo del profesor Paul Elliot ha analizado los datos del ‘UK Air Quality Archive’, un archivo estatal que contiene información sobre la contaminación ambiental en Reino Unido. En este informe se han registrado los niveles de las sustancias contaminantes existentes en el aire de ciertas zonas del territorio nacional. El sondeo se llevó a cabo por medio de una red de monitores que midieron las cantidades de partículas en suspensión y de SO2 en las áreas elegidas y se realizó en 16 periodos de tiempo entre abril de 1966 y marzo de 1994.

Los investigadores también contabilizaron las muertes producidas en dichas zonas en cuatro intervalos de tiempo (de cuatro años cada uno) intercalados entre las fases del sondeo. El último periodo de tiempo analizado comprendió desde 1994 hasta 1998. Así, contrastaron las fluctuaciones de los niveles de las sustancias contaminantes con las tasas de mortalidad en las zonas estudiadas.

El estudio muestra que las concentraciones de SO2 y humos negros descendieron a lo largo de los 16 años analizados, especialmente en el último periodo. Según los autores, esto se debe a cambios estructurales y tecnológicos introducidos en el país con el objetivo de controlar las emisiones de contaminantes a la atmósfera.
Ahora los coches contaminan más

El trabajo destaca que la contribución de las distintas fuentes de contaminación ha cambiado en estos años: las industrias ya no son las que más contaminan (y, por eso, según el trabajo, no se registran altos niveles de polución en la actualidad). El incremento de los coches que utilizan diésel como combustible en Reino Unido ha sido, según la investigación, el motivo por el que han aumentado los riesgos de sufrir muerte prematura por problemas respiratorios en el último intervalo de tiempo estudiado.

Estudios precedentes ya habían alertado de los peligros que conlleva la contaminación ambiental. Según un trabajo de la Fundación Europea del Pulmón, los efectos de los humos negros en los pulmones son, entre otros, irritación en nariz y garganta, posibilidad de muerte por enfermedades pulmonares y cardiovasculares y asma.

Asimismo, las consecuencias de la inhalación de SO2 son, según la misma investigación, enfermedades respiratorias, agravamiento de enfermedades pulmonares y cardiacas (especialmente en pacientes asmáticos), dificultades para respirar y aumento de los riesgos de sufrir una muerte prematura por estas causas. Otros estudios de esta fundación, publicado en 2000, que investigó la contaminación atmosférica de Austria, Francia y Suiza, concluyó que el fenómeno causaba el 6% de las muertes en estos países.

Los autores del nuevo estudio británico han resaltado en sus conclusiones la importancia de desarrollar políticas para controlar la contaminación atmosférica y minimizar sus daños en la medida que sea posible.

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