Contaminación de Bhopal se eterniza

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después de la explosión


Por Praful Bidwai

NUEVA DELHI, sep 2007 (IPS) – Veintitrés años después del peor desastre industrial de la historia mundial, el ocurrido en una fábrica estadounidense de pesticidas en la central ciudad india de Bhopal, nadie se responsabiliza de limpiar miles de toneladas de tóxicos en el suelo y el agua de la zona.

La multinacional estadounidense Dow Chemical se ofrece ahora a asumir parcialmente el costo de limpiar los alrededores de la fábrica desde la cual se filtraron gases de cianuro venenoso a Bhopal en diciembre de 1984, lo cual acabó de inmediato con 4.000 vidas humanas.

A cambio de esa acción, Dow Chemical pretende librarse de las responsabilidades legales heredadas de la firma propietaria de la fábrica de pesticidas, Union Carbide Corporation, a la cual compró en 2001.

Dow Chemical ejerce mucha presión, tanto sobre el gobierno de India y como sobre el estadounidenses, para que Nueva Delhi tome una decisión en su favor.

Si tiene éxito en sus reclamos, Dow Chemical podría no verse obligada a asumir la responsabilidad de limpiar el caos que Union Carbide dejó tras de sí, y que incluye las 90.000 toneladas de químicos venenosos en suelo y agua que afectaron a unas 25.000 personas que viven en los alrededores de la planta.

Uno de los argumentos de Dow Chemical ante las autoridades indias es que podría convertirse en un gran atractivo para los inversores extranjeros si se la libera de responsabilidades.

La empresa formuló su oferta más reciente luego de que poderosos funcionarios de la Comisión de Planificación india, el ministro de Finanzas, P. Chidambaram, y el de Comercio, Kamal Nath, así como el privado Consejo Empresarial Estados Unidos-India elevaron súplicas en su favor.

La catástrofe ocurrió en la medianoche del 2 al 3 de diciembre de 1984, cuando unas 27 toneladas de gas metil isocianato se filtró desde las instalaciones de la fábrica y cubrió la zona circundante. Ese gas era insumo del pesticida Sevin, que se producía allí a muy bajo costo desde 1969.

La filtración, según activistas, mató al menos a 8.000 personas en la primera semana y afectó a más de 200.000, entre las que 15.000 podrían haber perdido la vida prematuramente en los meses siguientes. Otros miles habrían sufrido discapacidades incurables y daños en pulmones y otros órganos vitales.

Union Carbide se las arregló para eludir sus responsabilidades civiles por la negligencia y por el defectuoso diseño de la planta que condujeron al accidente, pagando apenas 470 millones de dólares tras un acuerdo considerado por los afectados como producto de una injusta conspiración en 1989.

Pero aún Dow Chemical aún no se ha librado de su responsabilidad penal.

Sin embargo, tanto Union Carbide como sus directores se negaron a ser sometidos a juicio en un tribunal penal de Bhopal. De hecho, Dow Chemical ha brindado refugio a un fugitivo de la ley india.

“La oferta de Dow enfrenta al gobierno indio con una opción crítica: o colabora y hace un trato interesado con una corporación multinacional o se alinea con las víctimas”, señaló Satinath Sarangi, del Grupo de Bhopal para la Información y la Acción.

Esa organización fue la que, en 1990, descubrió y estableció la magnitud de la contaminación del suelo y el agua subterránea, la cual, según Sarangi, causó defectos congénitos, cánceres y daño a pulmones, riñones e hígado de la población del área.

El gobierno indio está fuertemente dividido sobre el caso. El Ministerio de Productos Químicos y Fertilizantes ordenó a Dow Chemical limpiar el lugar y la demandó para que depositara 25 millones de dólares como paga inicial por e la descontaminación. El fallo judicial al respecto está pendiente.

Pero el Ministerio de Leyes se opone a estas acciones y considera que la responsabilidad deberá ser determinada tras leer la letra chica del contrato por el cual se fusionaron en 2001 la Dow Chemical y Union Carbide.

Según las organizaciones de las víctimas de Bhopal, Union Carbide tergiversó los hechos al alegar que no tiene responsabilidades por las consecuencias de la pérdida de gas.

En efecto, Union Carbide, algunos de sus directores –entre ellos su ex presidente Warren Anderson– y su subsidiaria india están acusados ante un tribunal penal indio de causar muertes por negligencia.

Dow Chemical sostiene que, al ser una empresa estadounidense, no está sujeto a la jurisdicción de los tribunales indios, que todavía no emitieron un fallo sobre la responsabilidad de la empresa.

De todos modos, la justicia sólo le pidió que una parte de los desechos que quedaron en la superficie del lugar, unas 386 toneladas resguardadas en un depósito, sean llevadas a un pueblo en Gujarat para ser incineradas.

Sin embargo, la Alta Corte de Madhya Pradesh se mantiene en silencio respecto de los pasos a seguir para eliminar las 8.000 toneladas de residuos químicos que yacen debajo de la tierra donde funcionaba la fábrica, y también con los cientos de toneladas desparramadas por todo el complejo.

Las organizaciones de víctimas alegan que la incineración es un método inseguro e inadecuado de eliminar los desechos, y que India no tiene la tecnología correcta para eliminar su toxicidad.

Como método alternativo, citan el ejemplo de Unilever Corporation, empresa a la que en 2003 la Alta Corte de Madrás ordenó llevar a Estados Unidos 230 toneladas de residuos de mercurio que había vertido en Kodaikanal, en el meridional estado de Tamil Nadu, para descontaminarlas.

Hace dos años, asociaciones de víctimas, entre ellas Bhopal Gas Peedit Mahila Stationery Karamchari Sangh, Bhopal Gas Peedit Mahila Purush Sangarsh Morcha y el Grupo de Bhopal para la Información y la Acción, lograron que se anulara un contrato entre Dow Chemical y la estatal Indianoil Corporation.

Esto involucró la licencia de una tecnología registrada de Union Carbide, que es 100 por ciento subsidiaria de Dow Chemical.

Dow Chemical, a su vez, negocia la venta de tecnologías de petroquímicos con Reliance Industries Ltd, una de las mayores empresas privadas de India, perteneciente al grupo Mukesh Ambani.

“Evidentemente, todo tipo de intereses operan para ayudar a Dow Chemical a eludir su responsabilidad y su obligación legal de limpiar el sitio”, dijo Nityanandan Jayaraman, de la Campaña Internacional para la Justicia en Bhopal.

“Es verdaderamente terrible que el gobierno indio deje de presionar, en momentos en que ingresan al país grandes volúmenes de inversiones extranjeras directas, superiores a 10.000 millones de dólares este año”, agregó.

Jayaraman añadió que esto dejó expuesto el “total servilismo del gobierno hacia Estados Unidos y grandes corporaciones transnacionales, un fenómeno evidente desde 1984”.

“El gran crecimiento del producto interno bruto y la reivindicación por parte de India de su carácter de superpotencia económica emergente no le impidieron actuar como un país del Cuarto Mundo, que pone las inversiones corporativas por encima de la vida y el bienestar de sus ciudadanos”, advirtió.

Si el gobierno sucumbe a la presión de Dow Chemical, de poderosos industriales indios como Ratan Tata (quien presionó en nombre de la compañía) y de algunos de sus propios ministros, eso solamente agravará los ya enormes perjuicios sufridos por las víctimas, según los activistas.

La mayoría de las víctimas de Bhopal recibieron menos de 150 dólares por sus enfermedades y por su prolongado sufrimiento. Las familias de los muertos obtuvieron apenas 5.000 dólares.

Se presume que funcionarios, políticos e intermediarios corruptos desviaron buena parte de las compensaciones.

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