13 años después de Aznalcóllar, Doñana

Parece que estaban mejor con Doña Ana…

SIGUE SIN ACOMETERSE LA RESTAURACIÓN DE DOÑANA

Sevilla, 2/5/2011, (Ecoestrategia).- Con motivo del decimotercer aniversario de la catástrofe de del vertido tóxico de Aznalcóllar, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) reclamó al Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino y a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía nuevos proyectos de restauración de las marismas de Doñana y sus cuencas vertientes, así como la finalización del plan Doñana 2005.

El 25 de abril de 1998 se produjo en la mina de Aznalcóllar la rotura y caída de más de cuarenta metros del muro de contención de una balsa de decantación, que se usaba para los residuos de piritas de esta explotación, propiedad de la empresa sueco-canadiense Boliden Aprisa S.L.

La rotura produjo de forma inmediata el vertido al río Agrio y al Guadiamar de un volumen aproximado de dos mil millones de litros de lodos, con alto contenido en elementos metálicos procedentes del proceso de flotación de la pirita, y otros cuatro mil millones de aguas ácidas cargadas de metales pesados en disolución.

El vertido afectó a un tramo de 62 kilómetros de longitud de la cuenca del río Guadiamar, con una anchura variable de entre 500 y 1.000 metros, desde Aznalcóllar hasta el tramo final de la marisma de Entremuros, en el límite con el Parque Nacional de Doñana, donde quedó retenido casi la totalidad del vertido por una serie de muros de contención construidos por la Administración. En total, la superficie afectada, según datos oficiales, fue de 4.634 hectáreas.

Las principales actuaciones de restauración hidrológica de Doñana están ligadas a la catástrofe de Aznalcóllar, de la que este año se conmemora su decimotercer aniversario. Tras el vertido, se pusieron en marcha los dos proyectos de restauración más importantes de la historia de Doñana: la creación del Corredor Verde del Río Guadiamar y el plan Doñana 2005. Ambos proyectos han sido retrasados por sucesivos cambios de competencias entre la junta de Andalucía y el Ministerio de Medio Ambiente.

Más de una década después del inicio de ambas actuaciones, para WWF es imprescindible poner en marcha nuevos proyectos de restauración que consoliden el futuro de Doñana, asegurando los aportes en cantidad y calidad de aguas a la marisma, teniendo en cuenta los nuevos escenarios que el cambio climático creará en el sur de la Península Ibérica. En este sentido, WWF defiende que Doñana se puede salvar de la desertificación si se consigue un aporte natural de 200 hectómetros cúbicos (hm3) de agua al año, frente a los 75 que recibe normalmente este humedal, una cifra mínima que le impide conservar sus ecosistemas.

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