Cambio climático recalienta la economía china

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Una persistente sequía amenaza la cosecha de cereales en China y eleva los precios de los alimentos. Por Antoaneta Bezlova

BEIJING, sep 2007 (Tierramérica). Las autoridades temen que la inflación sin control despierte protestas sociales en vísperas del Congreso del Partido Comunista del mes próximo.

El esfuerzo para detener la espiral alcista de los alimentos mediante un aumento de la oferta se ven entorpecido por el cambio climático, que se expresa en una persistente sequía y amenaza los resultados de las cosechas. “Afrontamos una situación grave”, dijo el presidente de la Comisión Estatal de Desarrollo y Reforma, Ma Kai. El funcionario advirtió que el recalentamiento global afecta la disponibilidad de tierras para cultivo, cuya superficie ya se estaba reduciendo en este país, y pone en riesgo la crucial política de seguridad alimentaria.

Más de 11 millones de hectáreas cultivables sufrieron sequías en lo que va de 2007, es decir 2,14 millones más que el promedio de los últimos años, dijo Ma Kai en un informe al Congreso Nacional del Pueblo, el parlamento chino.

Con sus 1.300 millones de habitantes, un quinto de la población mundial, China está habituada a enfrentar escasez de recursos y en los últimos años logró una sucesión de abundantes cosechas. Pero las autoridades ahora temen que el efecto combinado del cambio climático y la presión inflacionaria altere los ánimos del público cuando se aproxima el 17 Congreso del Partido Comunista, que se reúne cada cinco años para definir el rumbo político del país y sellar la suerte de los máximos dirigentes.

La sequía impacta a 22 de las 31 provincias chinas, un problema que se verá exacerbado por el recalentamiento global, advierten meteorólogos. Un aumento de la temperatura de un grado puede elevar la evaporación de la humedad del suelo en siete por ciento, señalan.

La mayoría de científicos atribuyen el cambio climático a la acumulación atmosférica de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono del cual China es un importante contribuyente, en especial por la generación eléctrica que depende en gran medida del carbón.

El presidente del servicio meteorológico estatal, Zheng Guogan, pronosticó que la cosecha anual de granos se reducirá 10 por ciento por el calentamiento global. Esto representa una caída de 50 millones de toneladas de cereales, que podría disparar aún más la inflación.”Considerando la limitada oferta de alimentos en el mercado internacional, una baja en la producción doméstica puede provocar más aumentos de precios”, dijo al diario China Daily el vicepresidente de la Asociación Nacional de Granos, Song Tingmin.

El encarecimiento de los alimentos determinó que el índice de precios al consumidor registrara un aumento de 5,6 por ciento en julio, el mayor en un decenio y muy por arriba de la meta oficial de tres por ciento anual. Economistas señalan que el incremento fue aun mayor en agosto, como consecuencia del alza en el precio de la carne de cerdo.

El impacto social de la inflación no escapa a la atención del gobierno. Las autoridades recuerdan que el movimiento democrático que en 1989 lanzó a las calles a miles de estudiantes, intelectuales y obreros, y que finalizó con la masacre de la plaza Tiananmen, fue alimentado por el descontento público con la carestía.

En el pasado China hubiera recurrido a mayores importaciones de alimentos, pero esta estrategia no se considera viable a causa de los altos precios del mercado internacional. El gobierno mencionó la necesidad de “estabilizar las expectativas inflacionarias” y ordenó al Banco Central elevar la tasa de interés por cuarta vez en el año.

Las autoridades intentan incrementar la producción agrícola, ofreciendo subsidios a los criadores de porcinos, clave en la dieta de este país, y evalúan la opción de cosechar vegetales más resistentes a la sequía, como las papas, por ejemplo. El primer ministro Wen Jiabao advirtió que las continuas alzas son una amenaza para la estabilidad social y realizó una muy publicitada gira por haciendas agropecuarias y mercados agrícolas, para mostrar al público su preocupación.

Beijing ordenó en agosto a los gobiernos locales controlar a los productores, mayoristas y minoristas de alimentos para detectar maniobras de precios. La señal más reciente de preocupación fue dada este mes por el Ministerio de Educación, que ordenó a las universidades subsidiar a los alumnos más necesitados y asegurar la estabilidad de precios en los comedores estudiantiles. “Tenemos la esperanza de que los estudiantes universitarios comprendan las fluctuaciones en los precios de los alimentos”, dijo el 4 de septiembre el portavoz del Ministerio, Wang Xuming.

Analistas atribuyen a la inflación desbocada la remoción del ministro de Finanzas, Jin Renqing, a fines de agosto, uno de varios funcionarios desplazados antes del cónclave del Congreso del Partido Comunista, previsto para el 15 de octubre, cuando el presidente Hu Jintao intentará consolidar su proyecto de “sociedad armónica” y “políticas justas” designando a su sucesor.

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