Cambio climático, modelo económico y crisis

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¿Control económico del cambio climático?
Antonio Ruiz de Elvira

Natura, 23 de julio de 2008.- Las oscilaciones brutales de temperaturas y precipitaciones de estos días del verano de 2008 son sólo una ligera muestra de lo que nos espera si seguimos aumentando la temperatura del planeta gracias a las emisiones aceleradas de CO2 y metano. Habrá lectores críticos que escribirán indignados diciendo que de esto no hay pruebas.

Si yo veo a un hombre apretar el gatillo de una pistola cerca de la cabeza de otro, y veo a este último caer al suelo fulminado, siempre podré pensar que la razón de su muerte es otra distinta de la pistola del primero: un fallo cardíaco, un ángel que le retira la vida, el tiro de un francotirador, etc., etc., etc.

Casi todos los seres humanos, salvo aquellos que buscan siempre las explicaciones más complicadas, despreciando la cuchilla de Occam, aceptamos que debemos dejar de emitir CO2, y que tenemos que hacerlo de forma rápida. La alternativa es una vida mucho más difícil en un clima cambiado. Esto se aplica aún más a España, en donde llueve muy poco de manera muy concentrada, y que está sometida, por la deforestación también debida al ser humano, a una desertificación galopante.

¿Podemos dejar de emitir CO2? Los críticos, y de ellos hay muchos que escriben comentarios a este blog, se llevan las manos a la cabeza: ¡El autor quiere empobrecer a la población, quiere que volvamos a caminar sin poder utilizar el maravilloso cacharro de acero que se nos lleva la vida: su propio precio, el seguro, el aceite, los impuestos, la gasolina, los neumáticos, hasta lavarlo de vez en cuando!, ¡quiere quitarnos nuestra vida! Dicen esos críticos que cambiar de energía significa empobrecer a la sociedad.

Veamos esto: estamos hoy en una recesión económica. El origen de esta recesión es claro: Hemos comprado lo de hoy con el dinero no ganado de mañana. De vez en cuando no podemos seguir con esta estafa y tenemos que detenernos para retomar aliento. Pagaremos nuestras deudas y luego podremos seguir, sin demasiados problemas. Las crisis pasan, todas. Pero se repiten.

Si analizamos el sistema económico vemos que es un proceso cíclico, no sólo en el tiempo, sino en su propio funcionamiento. Sin fuentes de riqueza el dinero sólo hace circular y desaparecer: el panadero paga a la gasolinera que paga a la constructora que paga al comerciante de muebles que paga al maestro que compra el pan.

El trabajo sólo crea bienes adicionales si el trabajador come y si dispone de energía para las sierras, martillos, para mover el camión y alimentar a los barcos. La única fuente de riqueza real es la energía, y esta va dejando constantemente de ser útil al convertirse en calor. Es el segundo principio de la termodinámica, un principio inescapable.

Para vivir necesitamos energía, y para vivir bien necesitamos mucha energía. Tenemos esa energía y viene del Sol. El rendimiento neto de la producción ‘in situ’ es hoy de unos 3 años frente a 30 años de generación de energía. Es evidente que transportar esa energía de un lugar a otro consume también energía, pero ese consumo es el mismo que del transporte del carbón, del petróleo y del gas natural.

La energía solar exige enormes superficies de terreno. Hay gente que se queja de que esas superficies de terreno son muy grandes, pero no se quejan de que la superficie de terreno para el cultivo de alimentos también lo sea. Pero, ¿qué son los alimentos sino energía producida con un rendimiento muy bajo, un 10% del rendimiento de las celdas solares? ¿Nos gustan los campos cultivados pero rechazamos los campos de placas solares? ¿Por qué? ¿No será por tradición cultural?

La energía solar exige fabricación, montaje, reparación en masa, transmisión, conversión, almacenaje en forma de hidrógeno, etc., etc. Exige crear innumerables puestos de trabajo. Pero el trabajo es economía cíclica: Si yo pago a un trabajador, al cabo de unos meses ese dinero pagado vuelve a mí. Es el principio de Henry Ford, tan cierto como la ley de la entropía. Lo que no es economía cíclica es la inyección constante de energía al sistema: lo que ha hecho el carbono fósil y va a hacer en el siglo XXI la captura de energía solar.

Pero hay una diferencia esencial: la energía del carbono fósil genera muy pocos puestos de trabajo. Por lo tanto, es riqueza concentrada en muy pocas manos: Los jeques árabes, los dictadores sudamericanos, por ejemplo. Sin embargo, no es posible montar una economía solar sin muchísimos puestos de trabajo: En vez de riqueza concentrada es riqueza distribuida a una mayoría de ciudadanos del mundo.

Es esta la razón por la que se dice: “la energía solar es muy cara. La energía solar genera pobreza”. Es claro. Es cara para los que hoy controlan el monopolio. Genera la pobreza de los multimillonarios actuales. Pero genera mucho trabajo y mucho dinero para cientos de millones de personas.

Es la misma razón por la que se promueve la energía nuclear: riqueza concentrada en muy pocas manos, en vez de la riqueza extensa de la energía solar. Trabajo para muy pocos frente a trabajo para casi todos. Es el esquema que estamos odiando en España, el esquema del que compra suelo rústico hoy para venderlo como suelo urbanizable mañana. Es el esquema de la estafa del ladrillo: trabajo para hoy, hambre para mañana. Es el esquema del pelotazo, de la riqueza concentrada, frente a la riqueza de todos. ¿Qué elegimos?

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