Brasil lanza un Plan de Cambio Climático (y recibe serias críticas)

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30 Septiembre 2008

Una de las principales metas será la de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en los próximos años y prevee medidas para la siderurgia, la producción petrolera y la generación energética.

El plan, que será llevado a consulta pública en los próximos 30 días, establece metas “œvoluntarias”, como promover la eficiencia energética para reducir en 10% el mercado de energía hasta 2030, y duplicar en los próximos siete a 10 años la recogida selectiva de basura, la producción de etanol de caña de azúcar y de biodiesel, y el área de bosques plantados en el país.

Las medidas “œbuscan la reducción sustentada de las tasas de deforestación a cada cuatro años (“¦) hasta que se alcance la deforestación ilegal cero”, aunque sin fechas ni porcentajes a ser reducidos. Brasil es el cuarto mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero y la deforestación provoca 75% de sus emisiones.

El ministro de Medio Ambiente, Carlos Minc, dijo que existe una resistencia en el ministerio de Relaciones Exteriores a asumir metas en ese sentido. Aseguró, sin embargo, que el plan traza “œobjetivos ambiciosos”.

Uno de estos es duplicar el área de bosques plantados para alcanzar 11 millones de hectáreas en 2015, a partir de cuando “œseremos acreedores, y habrá más arboles plantándose que cortándose” explicó Minc.

El plan también prevé un aumento anual de 11% en la producción de etanol (para llevarla a 53.200 millones de litros en 2017) y de biodiesel (que llegaría a 14.300 millones de litros). El etanol y el biodiesel deben evitar juntos la emisión de 570 millones de toneladas de CO2 hasta 2017, según el plan.

Otros objetivo es aumentar de 10 a 20% la colecta selectiva de basura y de 35% a 70% el tratamiento de aguas residuales.

Algunos programas serán direccionados a la industria, con enfoque en la siderurgia, la producción petrolera y la co-generación energética.

Tras la consulta pública, el plan debe ser aprobado este año por el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, y revisado en 2009, cuando el gobierno culmine un inventario actualizado de emisiones, ya que el disponible es de 1994.

Plan de cambio climático calienta los ánimos
Por Mario Osava

RÍO DE JANEIRO, 27 sep (IPS) – El Plan Nacional de Cambio Climático propuesto por el gobierno de Brasil recibió duras críticas de ambientalistas incluso antes de que se inicie su debate público este lunes, sobre todo por su falta de definición en metas, plazos y recursos.

Divulgado el jueves por los ministros de Medio Ambiente, Carlos Minc, y de Ciencia y Tecnología, Sergio Rezende, el plan refleja las ambigüedades y contradicciones internas del gobierno, ya que fue elaborado por un comité interministerial con la participación de 16 carteras.

En el plan “falta densidad y una meta nacional” de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, evaluó Rubens Born, coordinador del no gubernamental Instituto Vitae Civilis, dedicado a cuestiones climáticas.

Brasil, como otros países en desarrollo, no está obligado por los acuerdos internacionales a cumplir una reducción determinada de gases que recalientan la atmósfera, pero puede hacerlo voluntariamente y establecer condiciones para sectores más contaminantes, como la siderurgia y el agronegocio, comentó Born a IPS.

“Las 150 páginas del plan muestran la irresponsabilidad del gobierno en relación al tema” del cambio climático, acusó el Instituto Socioambiental. Se trata, según nota de esa importante organización no gubernamental brasileña, de un “amontonamiento de menciones a programas ya en marcha”, sin orientaciones claras.

Además, la iniciativa busca desviar la atención de la deforestación, que genera 75 por ciento de las emisiones de carbono en Brasil, al destacar el combate a otros gases, los CFC, que destruyen la capa de ozono, y a cuestiones energéticas, acotó.

El ministro Minc, sin embargo, presentó el plan como “osado, con metas voluntarias y sectoriales que, sumadas, representan la reducción de centenares de millones de toneladas de gas carbónico por año”.

El objetivo en relación a la principal fuente de emisiones es “eliminar la pérdida neta del área de cobertura forestal en Brasil hasta 2015”. Eso resultará de una deforestación decreciente, mientras se amplía la plantación de árboles, con suma cero dentro de siete años y mayor reforestación a partir de entonces, explicó el ministro.

“Las dos vías deben ser independientes”, contrarrestó Born, esgrimiendo la necesidad de contener la deforestación como un objetivo específico, porque “una hectárea de eucalipto no compensa una hectárea perdida de bosque nativo”.

La reforestación está a cargo de empresas que “necesitan insumos vegetales”, como la industria papelera o la siderurgia que consume carbón vegetal, añadió.

Plantar árboles exóticos, como el eucalipto, puede compensar la deforestación en términos del efecto invernadero al capturar gas carbónico, pero no repone las funciones ambientales del bosque nativo, observó Adalberto Veríssimo, investigador del Instituto del Hombre y Medio Ambiente de la Amazonia.

Incluso una reforestación con especies nativas no sería una compensación equivalente, porque se permutaría un “bosque maduro” por plántulas que llevarían centenares de años para alcanzar el nivel de los árboles perdidos “y nunca será lo mismo”, explicó el experto forestal.

La reforestación con especies exóticas, por su rápido crecimiento, ofrece ventajas en la captura de carbono, compensando emisiones generadas por la vegetación quemada o extraída, pero hay muchas otras cuestiones involucradas, como la biodiversidad que se pierde y la humedad, acotó.

Además, Brasil no tiene experiencia en reforestación con especies nativas en gran escala y tampoco tendría condiciones para reforestar, incluso con especies exóticas, áreas tan extensas como las que hoy son deforestadas cada año, señaló.

La reforestación total del país, hasta hoy, es de 55.000 kilómetros cuadrados, pero en un proceso acumulativo de décadas, mientras una extensión similar se deforestó en solo cuatro años, comparó. Para eliminar las pérdidas netas será necesario reducir la deforestación a 2.000 o 3.000 kilómetros anuales, un quinto de lo que viene experimentando la Amazonia, sostuvo.

La divulgación del plan, inicialmente prevista para el martes, aplazada y luego hecha de forma apurada el jueves, muestra el interés del gobierno brasileño en tenerlo listo antes de la próxima conferencia mundial sobre cambio climático que se celebrará en diciembre en la ciudad polaca de Poznan.

La consulta pública del plan durará 30 días a partir de este lunes.

El presidente del Foro Brasileño de Cambio Climático, el físico Luiz Pinguelli Rosa, admitió que se trata de un borrador que necesitaría revisión y una mejor redacción final. El Foro es una instancia oficial de discusión, pero con amplia participación de representantes de la sociedad y de científicos.

De todos modos, es “positivo” tener un plan, aun en borrador, pese al atraso de 14 años desde que Brasil ratificó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, concedió Born. También hay otras buenas promesas, como la capacitación de gestores municipales, contemplando su participación en las acciones de mitigación y adaptación al cambio climático.

El temor de Born es que, como ocurrió en la elaboración del plan, la consulta pública no represente una participación efectiva que permita modificaciones, sino una recolección formal de opiniones, que no impedirá al gobierno imponer sus posiciones, sin una mirada de largo plazo.

El peor enemigo de la Amazonia: el Gobierno brasileño
fuente : El País  |  1 Octubre 2008

El Ministerio de Medio Ambiente brasileño presentó ayer un listado de los 100 peores madereros que operan en la selva amazónica y responsables de que la deforestación en uno de los principales pulmones del planeta haya crecido en un 338% desde el año pasado. Sólo el pasado mes de agosto, fueron talados 735 kilómetros cuadrados de selva, según muestran las imágenes de satélite empleadas para la realización del informe.

Paradójicamente, encabeza la lista el Instituto Nacional de Colonización Agraria (INCRA), dependiente del Ministerio de Economía del país. El titular de Medio Ambiente, Carlos Minc, explicó que su ministerio tenía intención de llevarlos a todos ante los tribunales, incluidos, naturalmente, sus colegas de Economía, responsables directos e indirectos de la tala de 220.150 hectáreas. El centro ha aclarado que la destrucción podría ser mayor, ya que las nubes han impedido analizar un cuarto de la superficie amazónica.

Minc anunció también la creación de una fuerza policial fuertemente armada de 3.000 hombres para perseguir la tala ilegal. También acusó a los alcaldes locales de tolerancia con las madereras con la esperanza de ganar votos de cara a las ya cercanas elecciones municipales.

La asociación ecologista Greenpeace, ha acusado al Incra de otorgar zonas de bosque tropical a compañías madereras y de crear asentamientos ficticios para sortear la legislación. Atribuyen el aumento de la deforestación a la subida mundial del precio de los alimentos, que lleva a ganaderos y granjeros a allanar más zonas de selva para obtener más superficie para pastos y cultivos, mayoritariamente de soja.

El hecho de que el Incra encabece la lista de peores enemigos de la selva amazónica amenaza con reforzar las acusaciones de los terratenientes a los campesinos pobres de que son ellos los responsables de la tala ilegal, según informaba el diario británico The Guardian. El Incra tiene entre sus funciones la distribución de la tierra entre los más pobres.

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