Unas Ideas sobre Arquitectura Bioclimática, a Modo de Introducción

5 Maggio 2006 · Architettura / Arquitectura

Íñigo Álvarez de Toledo, MSc

I) INTRODUCCIÓN

Según Cristopher Day, la arquitectura convencional más habitual potencia el uso de muchos muebles, cuadros, posters y demás adornos, pues si no se siente un desasosiego, un vivo sin vivir en uno – genera una sensación de carestía que hay que solucionar a base de afluencia.

Las formas repercuten en nosotros, y nos dan o quitan energía. Lo mismo sucede con los materiales. Por ello en arquitectura hay que conseguir que los opuestos se armonicen, conseguir espacios estimulantes en donde las personas puedan abrirse y protegerse, donde la energía vital sea estimulada.

La Arquitectura Bioclimática (AB) es la que diseña para aprovechar el clima y condiciones del entorno para conseguir unas óptimas condiciones de temperatura en el interior de un edificio.

¿Es un sistema nuevo?
En su mayoría no. Gran parte de la arquitectura tradicional funciona con criterios bioclimáticos; podemos pensar en los ventanales al sur en las casas de zonas frías que evitan calefacción en una parte de las mismas; en la utilización de materiales de ciertas propiedades térmicas; en el encalado y en los patios de las casas andaluzas, donde hay varios grados menos de temperatura en verano que fuera de ellas.

¿Tiene un mayor coste?
La construcción en si no tiene que tener diferencias de precio respecto de la convencional , igual que no ha de ser más fea o más bonita. Depende de las tecnologías que a la arquitectura se sumen para conseguir un resultado. Por ejemplo hay ventanas relativamente caras que consiguen que prácticamente no se necesite insumos de frío o calor: el precio de construcción sería mayor al terminarla pero se amortizaría con rapidez.

¿Que motivos hay para elegir la Arquitectura Bioclimática?

Escuetamente son:

– Salud: ausencia de pinturas y aislantes con componentes tóxicos. También se deben evitar corrientes telúricas o redes de energía de otro tipo que pueden afectar a los habitantes de un edificio (geopatías).

– Se evita generar contaminación, vía de la menor utilización de aparatos de climatización -que funcionan mediante la quema de combustibles fósiles.

– Ahorro en las facturas de electricidad y/o gas y/o gasóleo; se calcula que los ahorros generalmente oscilan entre un 70% y un 80%.

– Vivir en armonía con el entorno, con sus beneficios también en salud psicológica, (y espiritual, para quien lo crea).

Es interesante un poco de perspectiva histórica, para ver lo extraordinario de nuestro sistema actual de hacer arquitectura. Fue el gran crecimiento demográfico que aconteció durante la Revolución Industrial y las consecuentes migraciones lo que provocó que las casas se construyeran sin la participación de su futuro habitante, que pasó a solamente poder elegir entre lo que el mercado ofrecía -cuando se puede.

Además, lo barato de la energía ha llevado a la utilización de similares diseños y materiales en climas diferentes, algo sin precedentes en la historia del mundo.Hasta ese momento el proceso de adaptación a las condiciones climáticas de cada lugar ha determinado los materiales y las tipologías constructivas para conseguir maximizar el bienestar con un gasto mínimo de recursos.

Unas consecuencias negativas de este cambio han sido la utilización de una arquitectura internacional despersonalizada, el derroche de energía y la eliminación de tradiciones y sabiduría popular, con el consecuente desarraigo.

El derroche no es sólo energético: mientras que aproximadamente un 35% de la energía utilizada en el mundo la consume el sector de la edificación en general, el 60% de lo que se extrae del planeta lo utiliza el sector de la construcción, y su transformación y transporte requiere también enormes cantidades de energía.

 

II) ELEMENTOS Y MATERIALES

Igual que los mamíferos no producimos energía de forma centralizada, ya que lo hace cada una de nuestras células, así en un edificio bioclimático sus elementos no son estáticos sino dinámicos, órganos en acción que actúan entre el medio exterior y el interior. “Una casa debe ser sana y fuerte, llena de vitalidad, una buena estructura ósea, potente masa muscular y, sobre todo, un buen tejido adiposo”.

Los materiales tienen un impacto sobre la vida en todas sus fases de existencia, desde su extracción hasta su deshecho, lo cual podemos llamar cualidades bióticas.

En el proceso de transformación de los materiales para aumentar su eficacia y adaptarlos a nuestra forma de vida hemos llegado a cambiar las características fisico-quimícas de los mismos y a producir una enorme cantidad desustancias nuevas inexistentes en la Naturaleza, de las cuales unas 60.000 son de uso común. La evidencia demuestra que buena parte de estos materiales presentan problemas de mayor o menor gravedad: fuerte impacto ambiental negativo durante su ciclo de producción, uso y deshecho; elevada radioactividad, toxicidad, electricidad estática, no transpiración e interferencia en los campos magnéticos y eléctricos naturales.

Propuestas

La solución que propone la moderna Arquitectura Bioclimática no es la vuelta a un pasado tenido como idílico: la historia está llena de ejemplos de civilizaciones sobreexplotadoras de sus recursos que labraron su decadencia. Su praxis se inicia con unas preguntas básicas, como son

– repercusión de la construcción sobre el medio durante todo su ciclo vital: extracción de las materias primas, transporte, transformación, puesta en obra, deshecho y reciclaje;

– efectos sobre la salud humana,

– balance energético durante todas sus fases,

– efectos sociales locales.

 

La AB, entendida de esta forma holística, da prioridad a los materiales de procedencia local y de bajo coste energético, a los naturales, perdurables y reciclabes y de producción, uso y deshecho del menor impacto ambiental posible.

Estos han de ser, además,

– permeables (al vapor de agua y al aire),

– higroscópicos,

– atóxicos,

– de baja radioactividad o absorbentes de la misma,

– aislantes térmicos, y

– con inercia térmica.

 

III) EL LUGAR

A lo largo de nuestra historia se ha buscado para construir asentamientos lugares preservados de los rigores climáticos de la zona que se tratase; también había una tradición extendida consistente en dejar al ganado pastar durante un período en la zona apetecida y observar la evolución del estado de salud del mismo.

Esta tradición tiene un fundamento científico. En la Tierra hay un campo energético creado por cuerpos cósmicos y terrestres, campo no uniforme no sólo por causas naturales, sino también por las construcciones humanas. Al menos desde los inicios del SXX se estudian los efectos de determinadas alteraciones energéticas sobre los seres vivos, sean de origen natural -corrientes subterráneas, fallas geológicas o lineas de Hartman- o humanas -conducciones eléctricas, alcantarillado,materiales ferromagnéticos-. Por una parte no debemos aislarnos del campo energético en general, y por ello se han de usar materiales permeables; por otra debemos evitar dormir o trabajar bajo la influencia de tales alteraciones.

Todo en la Vida es dinámico e interactuante. Nosotros incorporamos y transpiramos metros cúbicos de aire y litros de agua al día. Además nos afectan los decibelios del entorno,la temperatura, la humedad, las microondas, los campos eléctricos y magnéticos, la radioactividad y todo tipo de radiaciones, emisiones y -según sostienen muchos- intenciones.

También nos afectan las toneladas de materia de la que nos rodeamos, esta tercera piel que es una casa. Materia que nos transmite sus cualidades de varias maneras: radiación, evaporación de sus partículas más volátiles o desprendimiento de diminutas partículas sólidas -polvo. Estas partículas entran en nuestros pulmones por la respiración y de ahí pasan a la sangre. En un espacio cerrado el efecto es mayor pues están ausentes los cuatro elementos de depuración natural: sol, lluvia, viento y tierra.

Dentro de una construcción moderna urbana estamos aislados, además de de los elementos naturales, también del contexto social más próximo, los vecinos. Son muchos los psicólogos y sociólogos los que defienden que esto es la causa de muchas de las aberraciones de nuestro mundo actual. Por todo ello se llega a la conclusión de que gran parte de la construcción urbana moderna es patológica.

 

IV) LAS ENERGÍAS

La materia, dinámica e interactiva, constantemente se transmuta en energía, por lo que cada cuerpo está permanentemente irradiando. En unos casos es facilmente medible, como es cuando se trata de magnetismo, radioactividad o energía térmica. En otros es menos perceptible, caso de las energías telúricas o las llamadas “sutiles”.

Un vehículo que usa la energía para moverse son las radiaciones u ondas electromagnéticas, por lo que estamos inmersos en un mar de radiaciones, sean cósmicas (provenientes del Sol, la Luna o los planetas) telúricas (de dentro de la corteza terrestre) o técnicas ( de origen artificial). Las dos primeras producen una serie de resonancias que forman un campo de radiación natural que impregna nuestro espacio vital y que es fundamental para los procesos biológicos de los seres vivos. Este campo se ve afectado por las venas de agua subterránea, las fallas u otros fenómenos telúricos, y también por las obras humanas: construcciones, campos electromagnéticos, ondas de radio, televisión, radar, o teléfonos móviles.

Las zonas alteradas de forma natural se han llamado geopáticas y se han demostrado perjudiciales para algunos seres vivos; se pueden detectar con diversos instrumentos de medición y sistemas radiestésicos. Es mejor evitar estos lugares al emplazar una construcción y al emplazar lugares de descanso o trabajo.

Las alteraciones de tipo técnológico -cuyo origen son aparatos- también perturban el campo de radiación natural terrestre. Además de los elementos mencionados también son causa de este tipo de estas perturbaciones las conducciones eléctricas, los motores eléctricos, transformadores, el hierro, las redes de alcantarillado, de agua o de gas.

En caso de los materiales de construcción es especialmente importante, por su cercanía, su cantidad, y nuestro constante contacto con ellos; por ello su influencia puede ser determinante para nuestra salud.

Por todo ello es aconsejable, antes de construir, hacer un estudio GEObiológico del terreno y tenerlo en cuenta también a la hora de distribuir espacios.

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