La normativa recién aprobada obliga a informar a los compradores sobre el consumo energético de los edificios de nueva construcción

13 Giugno 2007 · Architettura / Arquitectura

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Los nuevos edificios de clase A
José López-Cózar
Natura / El Mundo. Junio 2007

Hasta ahora no era posible elegir la futura vivienda en función del consumo de energía, a pesar de que calentarla o enfriarla representa gran parte del gasto mensual en servicios.

Un nuevo real decreto viene a dar solución a esta situación y va a permitir saber cuál es el gasto energético de la vivienda antes de efectuar la compra. Así se proporciona el derecho de cualquier ciudadano a tener una información correcta sobre los consumos del producto que se dispone a adquirir.

El certificado de eficiencia energética de los edificios, todavía en fase de aplicación voluntaria hasta que el próximo mes de noviembre sea de obligado cumplimiento, deberá incluir información objetiva sobre las características energéticas de los edificios, de forma que el usuario pueda valorar y comparar la eficiencia de unos frente a otros. En opinión de Teresa Herrera, del departamento de Doméstico y Edificios del IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía), se trata de un paso muy importante. “Un edificio mal orientado, o con unos materiales de construcción inadecuados, puede llegar a consumir el doble de energía que otro de alta eficiencia”. Así pues, mediante esta nueva etiqueta ‘verde’, se asignará a cada edificio una Clase Energética, que variará desde la clase A, para los más eficientes, a la clase G, para los menos eficientes, tal y como ya se hizo con los electrodomésticos en su día.

Elegir la más eficiente

La finalidad de esta iniciativa es favorecer el ahorro de energía en el sector de la edificación, un objetivo ya contemplado en el Plan de Acción 2005-2007 del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y que tuvo como primera medida la aprobación del Código Técnico de la Edificación (CTE). De hecho, el 80% de los edificios construidos a partir de ahora estarán encuadrados dentro de las categorías C o D sólo por cumplir la legislación vigente en lo relativo al uso de aislamientos y sistemas de energía solar basados en fuentes renovables, mientras que se espera que el resto de edificios queden encuadrados en las categorías A o B, yendo un poco más allá de los mínimos contemplados en el CTE.

“Queremos que los constructores y promotores tomen conciencia de que construir de forma eficiente es rentable. No en vano hablamos de ofrecer la misma calidad de siempre pero con menos consumo de energía. Una razón de venta más que interesante”, asegura Teresa Herrera.

El anuncio de la nueva certificación energética ha despertado el interés de algunos de los sectores más directamente implicados, en especial el de los arquitectos, principales encargados de introducir las medidas de eficiencia energética en los edificios. “La certificación energética se va a convertir, sin ningún lugar a dudas, en un elemento diferenciador, como se viene notando de un tiempo a esta parte.

La mayoría de los arquitectos españoles muestran cada vez más sensibilidad por los aspectos relacionados con el medio ambiente, integrando medidas de eficiencia energética en sus nuevos proyectos”, señala Antonio Puerta, director del despacho de arquitectos APL. Y añade: “Ahora hace falta que la sociedad, en su conjunto, también acompañe a este proceso; si no, se convertirá en un papel más de los miles que ya hay que entregar para obtener la licencia de primera ocupación”.

Precisamente, del grado de implicación de la sociedad en general dependerá el éxito o el fracaso de todo este proceso que ahora se inicia con la puesta en marcha de la certificación energética de los edificios. Toda la ciudadanía está llamada a participar en un consumo más responsable de las viviendas, según se ha podido comprobar en Sevilla, el único municipio que había desarrollado una calificación energética de edificios antes de la entrada en vigor del nuevo real decreto, de ámbito nacional.

“Nuestra experiencia ha servido para preparar el camino. Desde 2002 hemos hecho un gran esfuerzo divulgador para conseguir un acuerdo social en relación al impulso de las energías renovables y el ahorro de energía en la vivienda”, declara Enrique Belloso, director de la Agencia de la Energía de Sevilla. El resultado son más de 10.000 viviendas certificadas bajo criterios de eficiencia. “Ahora el auténtico nudo gordiano está en saber qué hacemos con las que ya estaban construidas anteriormente”, añade Belloso.

BARCELONA
Un albergue emite a sus clientes la factura ecológica de su estancia
VICTOR MONDELO

Empiezan a quedar atrás los días en los que la mayor medida de concienciación ecológica promovida desde un establecimiento hotelero era aconsejar a los huéspedes que usaran las mismas toallas durante toda la estancia para contribuir al ahorro de agua. A esta nada desdeñable pero insuficiente iniciativa se le une ahora otra presumiblemente más efectiva para la educación ambiental: la factura ecológica.

En la barcelonesa localidad de El Prat, acaba de inaugurarse un albergue, el Delta del Llobregat, que ha puesto en marcha un doble sistema de facturación. Antes de abandonar el establecimiento, los usuarios deberán enfrentarse a dos pagos. Uno convencional que se plasmará en una factura al uso y que les obligará a abonar una cantidad determinada de dinero por los servicios disfrutados y uno moral, que se refleja en una factura informativa en la que se detallan todos los costes ambientales que haya supuesto su estadía (emisión de CO2, gasto de electricidad, agua.) y que pretende conseguir un consumo responsable a través de la evidencia.

El albergue cuenta con un sofisticado sistema informático que registra automáticamente los consumos de cada habitación y hace posible calcular el gasto total de la estancia, así como comparar los valores de los diferentes huéspedes.

No obstante, el equipamiento no sólo pretende educar a golpe de factura. El propio edificio en el que se incluye cuenta con ingeniosas medidas para reducir el consumo y la contaminación. Además, una pequeña parcela se utilizará para explicar a los escolares las claves del cultivo ecológico. Ingredientes, todos, para convertir a este centro en uno de los referentes de la educación ambiental a nivel estatal.

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