Un sabio de la naturaleza

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Natura, marzo 2008
Pedro Cáceres

Los españoles empezaron a conocerle gracias a la televisión. Él era ese hombre recio y tranquilo que, en tantos episodios del ‘El hombre y la Tierra’, aparece manejando magistralmente los animales junto a Félix Rodríguez de la Fuente. Su habilidad con las aves de presa y su inventiva permitieron rodar algunas de las más recordadas escenas de la mítica serie de televisión, como aquella en la que el águila real atrapa una cría de cabra montés.

Aurelio Pérez fue uno de los ayudantes esenciales de Félix Rodríguez de la Fuente, pero su relación con la vida silvestre es anterior a esa etapa televisiva. El naturalista, que acaba de publicar un libro biográfico, sabe todo del campo porque lo mamó desde niño, como pastor trashumante y gracias a los mil y un oficios que desempeñó desde su nacimiento humilde en un pequeño pueblo de Soria. Y su conocimiento lo ha seguido mostrando después de aquella etapa con Félix, contribuyendo en nuevos rodajes de documentales y largometrajes -amaestrando por ejemplo a la famosa “milana bonita” de ‘Los santos inocentes’- y convirtiéndose en reconocido maestro de cetreros en España.

El mes pasado, la consejera de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid, Beatriz Elorriaga, le entregó el galardón ‘Pioneros 2007’. Es la primera edición de este premio, creado por la Fundación para la Investigación y el Desarrollo Ambiental (FIDA), de la Comunidad de Madrid, para reconocer a las personas comprometidas con la defensa del medio ambiente y la difusión de sus valores. Estos son precisamente algunos de los méritos que resaltaron quienes intervinieron en el acto de entrega del premio, al que acudieron cientos de personalidades ligadas al medio ambiente en España y que fue presentado por el realizador de documentales Luis Miguel Domínguez.

La entrega del galardón ha ido acompañada de la publicación del libro de memorias en el que Aurelio Pérez repasa su vida. Los aficionados a la obra de Félix Rodríguez de la Fuente encontrarán en él anécdotas de primera mano sobre los rodajes de ‘El hombre y la Tierra’ y sobre cómo surgió la relación entre Aurelio y Félix cuando éste le fichó para el equipo de halconeros que puso en marcha en Barajas el novedoso método de ahuyentar a las aves peligrosas para los aviones mediante el uso de la cetrería.

Sin embargo, como recuerda el director de cine Mario Camus en el prólogo a la biografía, quizá lo “más original y emocionante” de las memorias sea la descripción que Aurelio Pérez hace de su dura infancia rural en un pueblo soriano de la posguerra. “Un escrito simple y maravilloso, lleno de frescura y sentimiento”, dice Camus, que retrata un país y una época en la que el campo estaba mucho más habitado y vivo que en nuestros tiempos.

Bien lo sabe Aurelio Pérez, que cerró el discurso del día de su homenaje con unas sencillas palabras: “La naturaleza se muere como no hagamos algo”.

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