Si la situación de la Dehesa no mejora, muchos pueblos podrían desaparecer

Íñigo Álvarez de Toledo, MSc   es entrevistado por Estefanía García, de la Fundación Congreso Nacional de Medio Ambiente.

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El director del Instituto de Ecología Aplicada vuelve a colaborar en el Congreso Nacional de Medioambiente, esta vez como coordinador de la Actividad Especial “La dehesa y otros sistemas de pastos semiáridos”.

En nuestros días, la Dehesa pasa por una situación difícil. Las nuevas técnicas de explotación que se están llevando a cabo desde hace algunos años están causando verdaderos estragos en este importante ecosistema.

P: La Dehesa es muy importante por el valor de su fauna y su flora, pero usted menciona también sus implicaciones sociales y culturales, ¿a qué se refiere?

R:Hay entre 3 y 4 millones de hectáreas de Dehesa en España y Portugal,  lo que incluye muchísimos pueblos. En este sentido, en lo que respecta a las implicaciones sociales, podemos destacar que hay mucha gente que vive de ellas, lo que significa que si se “œhunde” la  Dehesa, por cualquier razón (ecológica, económica, etc.) mucha gente, muchos pueblos podrían desaparecer.  En nuestro entorno mega-urbano suena a ficción pero ya  son muchos los que han desaparecido en España, como sabe cualquiera que ande por nuestras carreteras.

Obviamente intrincado en el entorno social, hay toda una cultura que gira alrededor de la Dehesa: el conocimiento del ganado, su tratamiento, un conocimiento -bastante perdido- de cada árbol, la forma de gestionar la flora autóctona, etc. Por desgracia todo se está transformando ya que en el campo en general se está aplicando la mentalidad industrial, al igual que en la Dehesa. La producción ha aumentado considerablemente en muchos lugares pero a un alto precio “su sostenibilidad en el tiempo, su durabilidad.

En ecosistemas más frágiles, tal  mentalidad industrial ha tenido ya visibles y devastantes consecuencias. Lo material ha conseguido ganar los corazones de todo el mundo. Salvo excepciones,  se ha perdido  la cultura de la Dehesa: de lo que es cada árbol, de lo que era capaz de hacer, cuál se reproducía mejor, cómo mantener la diversidad genética del encinar o alcornocal en una finca.

P: Ahora, tal y como usted ha señalado, la Dehesa está inmersa en un proceso de decadencia, ¿cuál era su situación antes?

Hay dos versiones. Una versión en la que se dice que en realidad la Dehesa nunca ha sido sostenible, que nunca ha sido un sistema que se hubiera mantenido estable en esas condiciones. Todo eso se ha estudiado. Existen documentos más o menos desde los siglos XIII y XIV acerca de la Dehesa, si no recuerdo mal, gracias a la institución de la Mesta. Algunos consideran que la presión no era excesiva, pero que no hubieran sido sostenibles porque faltaba, en cualquier caso, diversidad, lo que produciría poco a poco su decadencia. La Dehesa es la simplificación del bosque mediterráneo. Quedan, básicamente, encinas y pasto.

Otros  expertos, sin embargo, piensan que la Dehesa se ha mantenido estable y bastante bien. En algunos momentos se pudo ver afectada por una determinada incidencia climática, pero en general, se ha mantenido bien. Sólo a partir de los últimos 40 ó 50 años,  con la mentalidad industrial de la que hemos hablado previamente y su capacidad tecnológica, se ha empezado a destruir la Dehesa.

No sabría decirle cuál de los dos supuestos es más cierto, pero con un ejemplo podríamos ilustrar el paso de una pasado reciente a la actualidad, que es lo que nos interesa: hace algunos meses, un propietario me decía que, en la documentación de sus antepasados sobre sus dos dehesas, se valoraban no en función de la cantidad de hectáreas que tenían, sino en la cantidad de ganado que mantenían. Ahora esas fincas mantienen aproximadamente tres veces más ganado que en tiempos de sus abuelos y bisabuelos, y sin  migración estival a tierras más frescas.

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P: Usted habla de empobrecimiento del suelo, de falta de rentabilidad, regeneración insuficiente, sequía, intensificación del uso suelo”¦ Para paliar estos problemas propone nuevos sistemas productivos que alcancen la eficacia económica al mismo tiempo que conserven los recursos naturales. ¿Ha desarrollado alguna propuesta específica?

R: No es sencillo, como siempre que se trata de la Naturaleza, de Ecología como ciencia; creo que hay que encontrar la inspiración en el modelo anterior en el que la Dehesa era mucho más multifuncional. Hacía muchas cosas distintas, y  abastecía predominantemente los mercados locales. Hay que pensar que multifuncionalidad implica mayor diversidad. No se cultiva una sola cosa o se tiene un único tipo de animal que es lo que hace que al final se colapse el ecosistema.

Lo que se está propugnando siempre más, por profesionales con experiencia, es la solicitud de un apoyo económico por los servicios ambientales. Conservar bien una Dehesa exige un cierto sacrificio, se renuncian a unos ingresos que se  percibirían no conservándola bien. Las subvenciones deben pasar de ser subvenciones por producción, que en efecto ya van reduciéndose, a pagos por los importantísimos servicios ecológicos que realiza el ecosistema.

Naturalmente no sólo en el pasado multifuncional está la solución. La Agroecología es una ciencia moderna que busca “y encuentra frecuentemente- el equilibrio adecuado entre producción y aumento (no sólo conservación) de los  llamados recursos naturales. Nosotros mismos desarrollamos sistemas de mejora de suelo acelerada y conservación de agua más eficaz que dejado teóricamente en manos de la Naturaleza en nuestros sistemas semi-áridos.

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P: ¿Qué medidas cree usted que debería llevar a cabo la Administración?

R: Medidadas en esta misma línea de valorar económicamente los servicios ambientales “que son la base que sustenta la humanidad. La Junta de Andalucía -junto a entidades sociales como el Foro Encinal o el Comité Andaluz de Agricultura Ecológica- está elaborando una ley sobre la Dehesa. No sé si otras CCAA pretenderán luego adaptar esa ley. En cualquier caso, las zonas más amplias de Dehesa en España se encuentran en Extremadura y Andalucía “aunque acompañadas, especialmente, de Salamanca y Toledo. Pero incluso en Madrid hay dehesas de encinas.

P: ¿Qué pasaría a largo plazo si la situación de la Dehesa no mejora?

R: Que desaparecería.

P: ¿Qué riesgos conllevaría su desaparición?

R: Más que riesgos son certezas. Se acabaría toda la cultura alrededor de ella, irían desapareciendo los árboles en estos ecosistemas, a continuación se iría reduciendo la capacidad productiva de los pastos que quedarían sin árboles, serían zonas mucho más erosionadas por el viento, por el agua, el ganado. Estamos hablando de áreas que son bastante frágiles porque llueve poco, hay poco suelo fértil y poca capa vegetal, hay 5 ó 6 meses al año sin precipitaciones y  las temperaturas puede ascender a 45 grados y más.

Naturalmente desaparecerían y se reducirían enormemente los servicios ambientales: limpieza de aire, filtración de agua, bombeo de nutrientes a la superficie, protección del ganado, control de la erosión, equilibrado de las características del suelo, vida de la fauna y flora asociada (cuya desaparición implicaría la desaparición de otras y el aumento vertiginoso de alguna convirtiéndose en plaga)”¦

P: Usted ha mencionado la gran extensión de Dehesa que existe también en Portugal, ¿se enfrentan allí a los mismos problemas?

R: Si, si. Es posible, sin embargo, que amplias zonas estén en mejores condiciones que las nuestras, ya que la influencia del Atlántico conlleva suelos más profundos y temperaturas menos extremas.

Para el Congreso, además, vamos  a invitar a un propietario y experto de Portugal que nos comentará toda su problemática con más detalle.

P: ¿Quiénes integrarán la Mesa Redonda que usted está coordinando?

R: Pretendemos que haya representantes de la administración y desde luego propietarios, que son quienes más directamente han de encontrar soluciones a estos problemas. Luego también participarán especialistas de distintas modalidades. Se va a intentar mantener un equilibrio entre los  especialistas y los propietarios. Y si la administración responde a nuestro interés, será  magnífico.

La estructura consiste en la presentación de unas ideas sobre las necesidades de la Dehesa y pastos semi-áridos desde varios puntos de vista (legislativo, conservacionista, productivo) y su inmediato debate por una platea cualificada, que aportará sus propios enfoques y soluciones.
P: ¿Cuáles son sus expectativas respecto a lo que pueda surgir en esa mesa redonda?

R: Esta cuestión está rodeada de bastante preocupación y éste es, que yo sepa, el primer foro nacional donde se va a presentar. Los resultados se verán durante el Congreso.  La mesa redonda dará oportunidad de nuevas relaciones entre especialistas ocupados en el asunto, propietarios, y funcionarios de las distintas administraciones “que, en mi experiencia, trabajan en la Dehesa con vocación. Además, se barajarán soluciones,  se tratará sobre el abanico de posibilidades de mejora que se pueden llevar a cabo.  Esperamos que sea un éxito.

Gracias a usted por la entrevista, a Laura Martínez Alonso por su apoyo desde la Fundación CONAMA y a Gonzalo Echagüe, su presidente, por su apertura a este proyecto.
http://www.conama9.org/conama9/noticias/noticias_view.php?lang=es&menu=324&idnoticias=1822#guid#

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