Los guardianes del campo y el medio natural

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Coincidiendo con la Cumbre sobre Desertificación, decenas de pastores del mundo se manifestaron en Madrid

Tana Oshima
Jaime Martínez
Hace 10.000 años el hombre domesticó a los animales y los convirtió en una fuente segura y organizada de alimento. Diez milenios después, los pastores siguen a duras penas perpetuando el mismo modo de vida de sus ancestros, prolongando como pueden unas prácticas que están a punto de extinguirse por considerarse incompatibles con la modernidad.

Reunidos en Segovia el pasado mes de septiembre durante el Encuentro Mundial de Pastores Nómadas y Trashumantes, representantes de 33 países, incluida España, quisieron demostrar que sus conocimientos pueden servir para la ahora tan buscada gestión sostenible del medio rural. La idea es basar el desarrollo del campo en estas prácticas tradicionales que, aunque ignoradas, son muchas veces el motor real de la economía. “En mi país, los pastores producimos el 35 ó 40% de la carne, de la lana y de la artesanía”, dice Khadija Catherine Razavi, del Centro de Desarrollo Sostenible de Irán. De igual modo se expresa Emmanuel Lomurai, nómada turkana de Kenia: “El pastoreo debe ser modernizado. El Gobierno debe respetarnos, somos el motor de la industria cárnica”.

La realidad, sin embargo, no parece favorecerles. Desde Mali hasta Mongolia, los trashumantes del mundo se enfrentan a problemas de marginación, arrinconados por un modelo de desarrollo del que han sido excluidos y que les obliga a abandonar el campo y el nomadismo. A todo ello se añade el problema de la desertificación, un nuevo frente que se abre en la lucha por la supervivencia de estos pueblos. Coincidiendo con la Conferencia de las Partes sobre Desertificación de la ONU, celebrada en Madrid, los nómadas se manifestaron el pasado 9 de septiembre por el centro de la capital acompañados de centenares de ovejas autóctonas de la Comunidad. Su objetivo era recordar su papel histórico en la conservación natural.

“Conocemos mejor que nadie el problema de la desertificación”, dice Mosses Ndyaine, masai del área de Ngorongoro, en Tanzania. Como ha ocurrido con otras etnias africanas, los pastores masai han sido expulsados de las zonas naturales protegidas -destinadas a los safaris y al ecoturismo-, acusados de poner en peligro a la fauna salvaje con sus prácticas de caza y de pastoreo, y llevados a zonas áridas, donde el agua y el pasto son escasos.

La inclusión del hombre en la naturaleza es, precisamente, uno de los lemas del nuevo concepto de desarrollo sostenible que instituciones como la ONU intentan aplicar. Pese a ello, y aunque la Convención de Diversidad Biológica aprobada en 1992 reconoció por primera vez la importancia de las culturas antiguas como garantes de la biodiversidad, en la práctica poco han cambiado las cosas.

Actualmente, en todo el mundo se cuentan unos 200 millones de pastores que trabajan en el campo como lo hicieron sus antepasados, fertilizando la tierra con los excrementos animales a lo largo de kilómetros y fomentando así el crecimiento de las plantas. “Los nómadas no sólo conservan la naturaleza, sino que mejoran la calidad de las tierras”, opina Jesús Garzón, presidente de Trashumancia y Naturaleza, la ONG organizadora del encuentro. Según Garzón, la importancia del pastoreo extensivo en las zonas áridas sigue sin estar suficientemente valorada. A modo de ejemplo, cuenta cómo un rebaño de mil ovejas trashumantes produce cada día tres toneladas de abono, el cual traslada en su interior 300.000 semillas diarias de plantas que comen las ovejas. En un mes, son más de cien millones de semillas que vuelven a la tierra. ¿Por qué, entonces, no se fomenta el pastoreo?

Diallo Boureima, de Burkina Faso, cuenta cómo sus desplazamientos se topan cada vez más con los cultivos agrícolas. “La agricultura ha crecido y también la población, y las zonas pastorales están ahora reservadas a los agricultores”, se lamenta. Algateck Ag Ouwaha, tuareg de Mali, vive en una zona muy árida. Con su familia y su ganado a cuestas se ve obligado a moverse kilómetros en busca de agua. A menudo traspasa incluso las fronteras de su país y se encuentra con problemas burocráticos de documentación sanitaria que retrasan enormemente sus viajes.

Éste es un problema que también se da en España, según manifiesta Alberto Valle, regidor de pastos de Picos de Europa en el Concejo de Cangas de Onís y miembro de la Red Pastor. “La gente se piensa que en España estamos mucho mejor, pero aquí hay tantos problemas como en otros lugares. Por ejemplo, los sistemas sanitarios no se reconocen de una provincia a otra, igual que las cañadas, y eso retrasa mucho nuestros traslados”, protesta. De hecho, en España, la ley de 1995 que protege los 125.000 kilómetros de vías pecuarias sigue sin cumplirse con rigor. Para Khalid Ibrahim Khawaldeh, ganadero trashumante del sur de Jordania, una de las causas de los problemas actuales de su comunidad ha sido la ignorancia. “No conocemos nuestros derechos”, matiza. Ahora, las tierras pastoriles de su región se ven cada vez más acotadas por la urbanización creciente, y el nomadismo prácticamente ha desaparecido.

Es también el caso de Daniel Leyva, arriero del norte de la Patagonia argentina que ha visto menguar las vías pastoriles debido a la compra privada de terrenos, o Narenbilige, de Mongolia Interior (China), que se enfrenta a la prohibición de las prácticas nómadas por parte del Gobierno chino.

EL ENCUENTRO

Del 8 al 16 de septiembre, pastores nómadas y trashumantes de 33 países, incluida España, se reunieron por primera vez en La Granja, Segovia, para compartir opiniones e intentar crear una red mundial que evite la desaparición de sus tradiciones. El evento fue organizado por las ONG Trashumancia y Naturaleza, presidida por Jesús Garzón, y Red Pastor, coordinada por Fernando García-Dory. Recibió, además, el apoyo de instituciones como la Fundación Biodiversidad, el Ministerio de Medio Ambiente, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, la Agencia Española de Cooperación Internacional, la FAO, la Fundación Territori i Paisatge y ayuntamientos. www.nomadassegovia2007.org

ENCUENTRO MUNDIAL DE PASTORES NÓMADAS Y TRASHUMANTES

Representantes de 33 países se reunieron en septiembre en Segovia para pedir un reconocimiento / Dedicaron un día a manifestarse en Madrid

EN APOYO DE LOS PASTORES

Distintas ONG y fundaciones hicieron público un manifiesto para destacar la importancia de los pastores como figuras clave en la conservación:

1.- Apoyar a los pastores nómadas por su vital interés para la vida y la biodiversidad.

2.- La cultura pastoril, las razas autóctonas y el paisaje que genera su actividad son Patrimonio de la Humanidad.

3.- El pastoralismo tiene muchos elementos de la gestión sostenible del medio actual.

4.- Hay que revalorizar esta actividad para evitar el abandono rural.

5.- El pastoreo es crucial para la supervivencia de especies ligadas a los herbívoros.

6.- El ganado que pasta el monte contribuye a evitar los incendios forestales.

7.- La trashumancia favorece la dispersión de semillas y la fertilización de la tierra. Es un recurso clave en la protección de la biodiversidad.

8.- La alianza entre el mundo rural y la sociedad de la información hará realidad una economía rural multifuncional con futuro para los habitantes del campo.

9.- La actividad ganadera respetuosa con el medio natural produce alimentos sanos y evita la migración de los habitantes del campo.

10.- Las razas de ganado seleccionadas por los pastores son las mejor adaptadas a su medio. Perderlas sería perder valiosos recursos genéticos.

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