Las experiencias ecológicas están de moda entre los turistas de lujo

Un chef se lleva al huerto a la 'jet'

El chef Diego del Río, en el Valle del Guadalhorce.

ROCÍO MENDOZA / MADRID
Día 27/01/2012

Amantes del lujo y turismo ecológico forman una extraña pareja. Sin embargo, las nuevas tendencias detectadas en el negocio de los viajes le auguran un próspero futuro. En Marbella, meca del alto standing, ya se adelantan con una oferta que promete casar los intereses de ambos. Un chef de la Costa del Sol se dispone a llevarse al huerto a la ‘jet set’. Y va sin segundas: literal.

La idea es de Diego del Río, responsable de los fogones del restaurante el Lago, ubicado en el campo de Golf Greenlife de Marbella, y de su director Paco García. La cocina de este establecimiento, ligado a un resort de lujo, fue distinguida con una estrella Michelín en el año 2005. Galardón que sigue brillando en la actualidad, en parte, gracias al toque natural de sus platos, como hacen hoy los más grandes de la gastronomía.

La huerta del Valle del Guadalhorce y sus productores que cumplen con los cánones ecológicos nutren a la cocina de Del Río, quien va de la huerta a la cocina para satisfacer los paladares de su clientela. Entre ellos, los más profesionales se han sorprendido con su ‘Tomate del terreno’ porque incluye una variedad de esta hortaliza cuyo sabor estaba prácticamente extinguido. Este patrimonio natural, entre otros, es lo que el chef va a poner a los pies de la jet set.

A partir del mes de marzo, pretende comercializar un paquete turístico para clientes alojados en las suites del citado complejo residencial que incluya visitas a las huertas ecológicas donde nace lo que luego se sirve en la mesa. La oferta incluirá por un lado, la observación de la producción natural con un desayuno en las huertas ecológicas del Valle del Guadalhorce, visita a una quesería ecológica de Coín y a una panadería artesanal de Alhaurín.

Por otro, los clientes podrán cocinar parte de la cena con el chef durante la tarde antes de sentarse a sentarse a la mesa. Los vinos, como no podían ser de otro modo, ecológicos de Ronda. En realidad, este no es el primer restaurante que ofrece esta experiencia gastroecológica. Pero sí de los primeros en enfocarlo al turismo de lujo.

Una encuesta reveladora

¿Pero por qué creen que funcionará la invitación a meter las manos en la masa y las botas en el barro a este selecto club de turistas? Entre otras cosas, porque algunas voces especializadas en la materia apuntan que la experiencia ecológica, natural, sostenible, alejada del turismo de masas son elementos más valorado que, por ejemplo, el buen trato por los viajeros más exquisitos.

Esta es una de las conclusiones de un estudio realizado en Fitur por Oak Comunicación, una consultora dedicada al análisis de las tendencias de este sector. María Asenjo, directora de la agencia, explica los resultados de la encuesta realizada en Fitur hace una semana: “La ecología es la gran revolución que ya se está produciendo en el turismo del lujo. Las propuestas turísticas que tienen más éxito entre los viajeros más exclusivos son los complejos pequeños o medianos e integrados en la naturaleza, que trabajan en la línea de la autosuficiencia y con la tecnología más actual. Los viajeros del lujo quieren experiencias emocionales cerca del mar o la montaña. Quieren propuestas gastronómicas realizadas con productos cultivados en un entorno muy cercano. Las empresas turísticas del lujo y administraciones vinculadas con su promoción tienen una largo y apasionante camino que recorrer en este sentido”.

Estas palabras están apoyadas en los datos que obtuvieron del citado sondeo: La mayoría de los 700 viajeros encuestados (gasto medio de 3.000 euros por destino), lo que más valora para elegir un producto turístico de lujo es su compromiso con el Medio Ambiente y la ecología. Por encima, incluso, de la originalidad y la novedad, que consiguen un %. Por debajo se sitúa la atención y el servicios exquisito, con el 20,5%. La cercanía a la naturaleza también es un elemento destacado, con el 19%. El último rasgo indicado es el componente de aventura y riesgo.

Sobre la iniciativa de Marbella, Asenjo afirma que es de las pocas ofertas ambiciosas que están apostando por esta simbiosis en España. “Hay pequeños emprendedores que hacen muchas cosas, pero esta apuesta es desde nuestro punto de vista la más destacada en unos tiempos en los que la crisis está restando posibilidades de invertir en este sentido”.

 

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