La contaminación, la sequía y el cambio climático deben replantear la gestión de los recursos hídricos en las zonas mediterráneas

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07/2007
La infiltración de fertilizantes y pesticidas en los terrenos de cultivo y el deterioro de los humedales son otros problemas cada vez más graves.

Los años secos casi nunca vienen solos, de lo que el 2007 constituye un buen ejemplo, pues es el tercer año consecutivo en el que se han registrado precipitaciones por debajo de la media.

Tal y como asegura el profesor Javier Cruz San Julián, del Instituto del Agua de la Universidad de Granada, la sequía forma parte del clima mediterráneo, caracterizado por tener ciclos secos y húmedos muy intensos. De hecho, las condiciones meteorológicas varían mucho de unos años a otros, e incluso, en un mismo año, de una estación a otra. Dentro de esta “œnormalidad”, el cambio climático introduce un factor adicional a la sequía, pues no es seguro que se vayan a reducir las precipitaciones, pero sí el agua disponible. Con el aumento de las temperaturas se favorece la evaporación de la lluvia caída, y en consecuencia, el agua disponible será menor.

Pese a que el descenso del nivel de los embalses y caudal de los ríos obedezca a causas naturales, Javier Cruz insiste en que es fundamental una gestión inteligente del agua antes y durante el periodo de sequía, para evitar llegar así a situaciones extremas. En respuesta a estos problemas, el investigador destaca como una de las estrategias el uso conjunto de los recursos hídricos, “œse trata de adaptar la gestión a las características locales, sin prescindir de ninguna técnica, pues la misma fórmula no puede servir por igual en sitios diferentes”.

Contaminación hídrica
Sin embargo, los problemas del agua no se reducen sólo a una mera cuestión de cantidad. A los temas candentes, como son la sequía y el cambio climático, se une cada vez más, y de forma preocupante, la contaminación de las aguas en sus diferentes modalidades.

Eutrofización
Otro aspecto relevante a considerar es el de la contaminación en regiones agrícolas, principalmente asociada a la utilización excesiva de fertilizantes y pesticidas en la actividad agrícola, junto con las técnicas de regadío tradicionales, que favorecen la infiltración en el terreno de estos compuestos. En particular, los excedentes de nitratos y fosfatos incorporados a las aguas subterráneas y finalmente a la red superficial ocasionan, como nutrientes que son, el crecimiento excesivo de especies vegetales, sobre todo de algas (eutrofización), que lleva aparejado un sensible deterioro de la calidad de las aguas, debido al empobrecimiento en oxígeno.

Humedales en peligro
Éstas y otras fuentes de contaminación ocasionan el deterioro de los humedales. Estas zonas húmedas tienen un gran valor ecológico, por lo que mediante un análisis detallado se tratarán en el curso las labores que se pueden acometer para restaurar los humedales afectados por una u otra causa.

Finalmente, se expondrán las investigaciones que se realizan en la Universidad de Granada en relación a la información que aporta el riguroso seguimiento de los sistemas lacustres como indicadores de cambio climático.

“œNo es seguro que se vayan a reducir las precipitaciones en el área mediterránea, pero sí el agua disponible”

“œLa subida de las temperaturas implicará una mayor evaporización”

“œEl incremento de la actividad humana originará escasez ante las demandas crecientes de consumo urbano, industrial y agrícola”

“œLa pervivencia de técnicas tradicionales de regadío asociada a un mal uso de fertilizantes y pesticidas, está contaminado los acuíferos”

“œEl descenso de cobertura vegetal da lugar a temperaturas más altas, a mayor evaporación y a que haya menos aguas subterráneas”

Las soluciones obligan a adoptar una “œgestión inteligente del agua antes y durante los períodos de sequía, para evitar llegar a situaciones extremas”

Referencia
Javier Cruz San Julián. Tel. 958 248 020.  Correo e. jjcruz@ugr.es

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