Glaciares se van para no volver

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Por Stephen Leahy

TORONTO, 18 mar 2008 (IPS) – Los glaciares, las torres de agua dulce del mundo, siguen derritiéndose a pasos acelerados y no hay perspectivas de que esta situación se revierta.

La tasa promedio de derretimiento más que se duplicó entre 2004 y 2006, informó el Servicio Mundial para la Vigilancia de los Glaciares (WGMS, por sus siglas en inglés), con sede en la Universidad Zurich, Suiza.

“Las últimas cifras son parte de lo que parece ser una acelerada tendencia sin fin aparente a la vista”, dijo el director del WGMS, Wilfried Haeberli.

El rápido derretimiento de los glaciares es un claro indicio de que el cambio climático se ha consolidado y millones de personas, si no miles de millones, se verán afectadas, alertó el director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), Achim Steiner.

Los glaciares alimentan los ríos de los cuales depende la supervivencia de muchas personas: por ejemplo, 360 millones del río Ganges, en India, y 388 del Yangtze, en China. Un menor flujo de agua dificultará el crecimiento de los cultivos en esas zonas y otras partes del mundo.

El rápido derretimiento de los glaciares también produce inundaciones y aumentos en el nivel del mar. En promedio, hay un metro cúbico de agua dulce en cada 1,1 metros de hielo glaciar.

El WGMS ha seguido de cerca la historia de los glaciares y posee información continuada sobre los cambios promedios del grosor de hielo producidos desde 1980, tomando como referencia a 30 de estas gigantescas masas de agua congelada acumuladas en las cimas de las cordilleras.

La pérdida de hielo en 2006 fue particularmente alta, cerca del triple que en 2005. En total desde 1980, los glaciares sufrieron una pérdida neta de 11,5 metros en grosor. Esta reducción es claramente visible en muchas partes del mundo.

Algunos de las más drásticas reducciones se produjeron en Europa. El glaciar Breidalblikkbrea, en Noruega, perdió en grosor cerca de 3,1 metros solo durante 2006. Estudios recientes indican que la mayoría de los glaciares de América del Sur, desde Colombia hasta Chile y Argentina, disminuyen en su volumen en forma acelerada.

Casi todos los glaciares en Estados Unidos también están reduciéndose, señaló William Bidlake, experto del instituto Geological Survey, del noroccidental estado de Washington.

“Ha habido un decline general desde los años 50”, dijo Bidlake a IPS.

Ante el aumento de las temperaturas del planeta, los glaciares se repliegan en las montañas a elevaciones más altas y frías. “Estamos presenciando una situación que no se ha producido en miles de años”, indicó.

Son los glaciares los que mantienen con agua muchos ríos de Estados Unidos durante los meses de verano.

El crudo invierno que experimentaron muchas partes del hemisferio norte este año poco hizo para detener la desaparición de los glaciares, dijo Richard Alley, investigador de la Universidad del Estado de Pennsylvania (noreste).

El clima invernal este año, más frío y con más nieve de lo habitual, llevó a algunos a sugerir que el recalentamiento planetario se había reducido. Pero aun si este año fuera más frío que el anterior, la tendencia general de los últimos 30 años demuestra que las temperaturas están subiendo, explicó.

Los glaciares seguirán derritiéndose. Las continuas pérdidas de hielo en Groenlandia tienen el potencial de aumentar el nivel del mar siete veces, indicó Alley.

Mientras, una importante reunión entre los 20 mayores países emisores de gases invernadero, causantes del recalentamiento planetario, fracasó el domingo en Japón.

Una vez más, las naciones del Norte no llegaron a un acuerdo con las del Sur en desarrollo sobre cómo reducir las emisiones. Los principales países industrializados más los emergentes como China, Brasil, India e Indonesia son responsables por cerca de 80 por ciento de todas las liberaciones de gases invernadero.

Sólo faltan 18 meses para la próxima reunión de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que se realizará en Copenhague, y en la que los gobiernos deberán acordar un nuevo régimen para la reducción de emisiones cuando venza en 2012 el Protocolo de Kyoto, único instrumento actual contra el recalentamiento planetario.

Científicos en todo el mundo sostienen que este nuevo régimen debería reducir las emisiones entre 25 y 40 por ciento para 2020, pues sólo así se podría evitar un efecto catastrófico en el planeta.

Si no se logra un acuerdo internacional en 2009, “como los glaciares, nuestro espacio de maniobra y la oportunidad de actuar simplemente se desvanecerán”, alertó Steiner.

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