El calentamiento global puede alterar la capacidad de los ecosistemas marinos para mantener el equilibrio de la biosfera.

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Expertos internacionales advierte sobre las graves amenazas que pesan sobre los océanos

Madrid, 9/10/2008, (Ecoestrategia).- En el marco del IV Debate sobre Biología de la Conservación, realizado esta semana por la Fundación BBVA en colaboración con la Estación de Investigación Costera del Faro de Cap Salines, destacados expertos internacionales presentaron los resultados de sus investigaciones más recientes sobre la importancia de la biodiversidad marina en el funcionamiento de la biosfera.

A diferencia de lo que sucede con los bosques, cuyo papel en el planeta es ampliamente reconocido, la importancia de las comunidades de plancton que pueblan los océanos pasa desapercibida. Sin embargo, los organismos marinos participan en la regulación de los ciclos del carbono y del clima, en la formación de nubes y en el balance de calor del planeta. Su valor en la actividad de la biosfera es tan relevante que podrían ser considerados el verdadero motor del Sistema Tierra.

Carlos Duarte, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA), colaborador de la Fundación BBVA y coordinador del Debate, subrayó que el plancton oceánico es responsable de más del 50% de la producción de oxígeno en el Planeta Tierra y del secuestro de cerca de 2.000 millones de toneladas de CO2 al año.

Duarte advirtió que el calentamiento climático amenaza con alterar este balance, estimulando la producción de CO2 por la respiración del plancton y convirtiendo a estos microorganismos en una fuente de CO2 a la atmósfera.

Desestabilización del océano

La formación y destrucción de materia orgánica por los procesos de fotosíntesis y respiración, que son la base del metabolismo del océano, determinan el papel de los organismos marinos en la regulación de la composición de oxígeno y CO2 de la atmósfera. Estos dos procesos son opuestos pero complementarios, y pequeños desequilibrios en uno de ellos puede causar importantes perturbaciones en la composición de la atmósfera e, incluso, en el clima.

Estos procesos, que son la clave del funcionamiento del ecosistema marino, están a su vez modulados por los aportes de nitrógeno al océano y por la temperatura del mar, propiedades que están siendo fuertemente afectadas por la actividad humana. “œLos cambios en el metabolismo del océano pueden afectar la evolución futura del clima, acelerando el calentamiento del planeta”, concluyó Duarte.

En este mismo sentido, William Berelson, profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de California del Sur, añadió que “œlos cambios en la estructura del ecosistema marino pueden tener un fuerte impacto en la concentración atmosférica de CO2 y dañar seriamente los mecanismos que han permitido al océano estabilizarse tras perturbaciones en el pasado”.

A lo largo de centenares de millones de años en la historia de la Tierra, la producción de oxígeno y de CO2 ha estado en un cierto equilibrio, incluso a pesar de importantes perturbaciones y cambios en la estructura del ecosistema del océano. Las presiones actuales podrían romper este equilibrio y afectar drásticamente la capacidad del ecosistema marino de mantener el equilibrio de la biosfera.

Estimulación artificial de la fotosíntesis para mitigar el cambio climático

Por su parte, Jorge Sarmiento, director del Programa de de Ciencias del Océano y Atmosféricas de la Universidad de Princeton, afirmó que “œla fotosíntesis del pláncton marino que bombea CO2 desde la atmósfera a las profundidades de los océanos es tan potente que puede, cuando está suficientemente estimulada, reducir el CO2 atmosférico hasta causar glaciaciones, algo que ya ha sucedido en el pasado”.

“œSi pudiésemos estimular esta bomba de forma segura, podríamos moderar notablemente el cambio climático”, aseguró Sarmiento.

Los organismos marinos retiran CO2 de la superficie del océano, exportándolo hacia las grandes profundidades. Allí permanece entre décadas y milenios hasta retornar a la superficie, donde será consumido de nuevo por los organismos o podrá escapar a la atmósfera. Entre las opciones de geoingenieria que se han propuesto para combatir el cambio climático se encuentra el estímulo de la bomba biológica mediante la fertilización artificial del océano con hierro en regiones donde actualmente el hierro limita el crecimiento de los organismos marinos.

Se trataría de ayudar a retirar de la atmósfera parte del CO2 que la actividad humana ha emitido a través de la quema de combustibles fósiles, la producción de cemento y cambios en uso del terreno. Sin embargo, según el profesor Sarmiento, el análisis de esta propuesta, realizado utilizando nuevos modelos que reproducen la forma en la que la bomba biológica regula el intercambio de CO2 entre la atmósfera y el océano, demuestra que la adición de hierro no redundará en mejoras notables y que, por el contrario, podrían producir efectos no deseados.

Las bacterias marinas hacen que la Tierra sea habitable

Sergio Sañudo-Wilhemy, profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de California del Sur, ha centrado su investigación en la actividad metabólica de un pequeño grupo de bacterias marinas que son responsables de las grandes transformaciones en la composición química del planeta y que lo convierten en un lugar habitable.

Cuando la vida se originó en la Tierra, la composición química del mar y de la atmósfera era completamente diferente: el oxigeno libre, necesario para la vida animal, no existía y el nitrógeno, necesario para la síntesis de proteínas que controlan todas las reacciones metabólicas de la vida, era químicamente inaccesible, aunque abundante en la atmósfera.

Esas condiciones originales del planeta fueron modificadas hace billones de años por un grupo particular de bacterias: las cianobacterias, unos organismos unicelulares que transformaron químicamente el nitrógeno, haciéndolo accesible para la vida, y usaron energía solar para producir oxigeno. Los microorganismos del plancton del océano abierto producen cerca de 270.000 millones de toneladas de oxígeno cada año.

Los organismos marinos dan forma al clima

El investigador del Institut de Ciències del Mar del CSIC, Rafel Simó, afirmó que “œla huella de la vida está absolutamente presente en la atmósfera y el clima: la presencia y proporción de gases y partículas atmosféricas son resultado de la exhalación de los seres marinos, principalmente microorganismos, que rivalizan en su influencia con los volcanes, el polvo levantado por el viento y la actividad humana”; todos ellos influyen en el papel de la atmósfera como filtro de la radiación solar y como transportadora de agua, y de esta forma influyen en el clima.

El cambio climático que estamos experimentando desde la revolución industrial y la consiguiente explosión demográfica afectan a la forma con que la biosfera ha venido modulando el clima durante millones de años.

Un ejemplo claro es el incremento de la concentración de los gases de efecto invernadero; otro ejemplo, tal vez menos conocido, es el de las partículas sólidas en la atmósfera, los aerosoles, que enfrían el planeta. Estudios con datos obtenidos desde satélites orbitales muestran que más de un 50% de la atmósfera terrestre contiene principalmente aerosoles de origen humano durante buena parte del año, aunque es de prever que la atmósfera estará cada vez más limpia de partículas a medida que introduzcamos tecnologías de combustión limpias y fuentes de energía alternativas.

Finalmente, Susana Agustí, investigadora del CSIC en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, apuntó que “œvida, océano y tierra han evolucionado juntos y, en esta evolución, han sido protagonistas principales los organismos marinos mas pequeños, los microorganismos del plancton marino, cuya actividad es omnipresente en la vida cotidiana: regulan la composición de la atmósfera que respiramos, la cantidad de nubes que cubren el cielo y la lluvia que riega las cosechas, y también han contribuido a formar los materiales de los que están hechos gran parte de los monumentos, esculturas, iglesias, edificios y hasta la pasta de dientes que usamos todos los días”.

El plancton oceánico ha desempeñado y desempeña una labor fundamental en el funcionamiento de la biosfera, en la evolución de sus propiedades químicas y en la regulación de la composición de la atmósfera: es el motor de la evolución de la Tierra. Pero, a pesar de su importante papel, son los organismos mas ignorados y su función en el planeta ha permanecido oculta hasta ahora.

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