Douglas Tompkins: “Queremos restaurar terrenos y devolverlos a la comunidad”

Ramy Wurgaft. Febrero 2007

Douglas Tompkins.jpgDouglas Tompkins

Retirado de los negocios, y entregado a las fundaciones para la protección de la naturaleza que ha impulsado junto a su esposa, el antiguo magnate de la industria textil pasa la mayor parte del año en el Cono Sur, a caballo entre dos de sus parques más emblemáticos, Pumalín, en la Patagonia chilena, y los Esteros del Iberá, en la planicie argentina.

PREGUNTA.- ¿Por qué decidió usted invertir su dinero en proteger terrenos?

RESPUESTA.- Uno debe comprender la tradición filantrópica de países como Estados Unidos, donde es bastante común que personas privadas donen para el bien público. Es una elevada forma de trabajo cívico y responsabilidad social. Nosotros seguimos dicha tradición con nuestro trabajo en Sudamérica, que ahora comienza a verse como algo bueno para los chilenos y argentinos.

P.- ¿No sería oportuno repartir sus propiedades por más países? ¿Comprarán en otros?

R.- Estamos totalmente dedicados a los proyectos de conservación en Chile y Argentina y no tenemos capacidad para extendernos. Hace más de 16 años que recorremos de punta a punta Chile y Argentina. Mi esposa y yo nos hemos enamorado de estos paisajes. Es lógico que nuestros esfuerzos se dirijan aquí. Preferimos concentrar nuestras fuerzas y ser más eficientes.

P.- En Chile ha logrado el apoyo de personajes influyentes. Por ejemplo, el empresario Sebastián Piñera y el ex presidente Ricardo Lagos. ¿Le han ayudado a vencer la resistencia que suscitan sus proyectos?

R.- La clave para lograr el entendimiento público y la simpatía hacia nuestros proyectos muchas veces pasa por encontrar personalidades que valoren el medio ambiente y su conservación. Es el caso que usted menciona. Nosotros compramos para restaurar y conservar las tierras para luego devolverlas a la comunidad, como fue el caso de Chile y en la provincia de Santa Cruz, en Argentina. Todo lo demás que se dice es pura especulación política, un juego en el que no queremos entrar.

P.- ¿Cuáles son los valores ambientales que trata de proteger? ¿Son especies emblemáticas como los alerces milenarios de Pumalín?

R.- Todos los ecosistemas son dignos de conservación. Todas las especies tienen valor. Los insectos tienen valor, como también los ríos, las montañas, los minerales, el aire… ¿Cómo, si no, funciona el mundo? Está todo conectado. Saca un elemento de este complejo sistema que llamamos planeta Tierra y nos encontramos con distorsiones. Esto es ecología elemental. No estamos intentando proteger una especie, sino una bioma, de manera que su integridad ecológica permanezca intacta. Un alerce no significa nada si está viviendo solo en una zona muerta.

P.- Usted es un crítico acérrimo de la globalización. ¿No cree que es luchar contra molinos de viento?

R.- Hay mucha gente que no ve los beneficios de la globalización y que sufre los desequilibrios e injusticias que se plantean. Es necesario armonizar la producción y la conservación. No creo que sea una pelea inútil; por el contrario, me parece imprescindible para evitar la pérdida del planeta. En casi todo el mundo el capitalismo neoliberal no ha reducido la pobreza ni la marginación social. Basta con viajar y ver a los pobres y el severo daño ambiental que está causando la globalización, especialmente en los países en desarrollo, que no pueden escapar a la trampa.

P.- ¿Cómo se pueden atender las necesidades básicas de la población sin una actividad económica que a veces perjudica al medio ambiente?

R.- La producción sin límites está erosionando el planeta y sus recursos naturales. Estamos poniendo en peligro el mundo para las futuras generaciones. No hay de ninguna manera los suficientes recursos para abastecer equitativamente un planeta cargado con 6.500 millones de personas. El planeta tiene sobrepasada su capacidad de carga sostenible, pero los gobiernos de periodos cortos y los líderes empresariales no lo ven. Yo creo que es posible desarrollar economías locales brindando mejores empleos, cuidando del medio ambiente, favoreciendo el crecimiento zonal con políticas adaptadas a las particularidades de cada caso, tanto a nivel cultural como ecológico, dando prioridad a los recursos nativos. España y los otros países sobredesarrollados están viviendo de los recursos comprados a precios bajos a los llamados países del tercer mundo. Su economía está lejos de ser sustentable.

P.- El cambio climático es la gran preocupación actual. ¿Qué opina de ello?

R.- Hasta ahora han sido la prensa y los políticos los que han tratado de sembrar dudas sobre su existencia, no la comunidad científica. ¿Cómo evitar seguir acrecentándolo? Simple: hay que disminuir drásticamente las emisiones y olvidarse del crecimiento de la política económica moderna. Habrá que hacer reducciones en todas las áreas, control del crecimiento de la población en el caso que corresponda, reducción del consumo… Las economías locales que se basan en los recursos naturales que refuerzan el concepto de una real capacidad de carga son uno de los pasos a tomar para que el clima, del cual depende toda la vida, vuelva a su equilibrio. Pero sobre todo, la cosmovisión construida sobre el conocimiento tecnoindustrial y científico tendrá que ser reemplazada por un paradigma donde la naturaleza en estado saludable y donde los modelos orgánicos y no mecánicos, sean nuestros modelos hacia una economía digna y una vida íntegra y completa. La energía nuclear y las megatecnologías nunca serían consideradas en una economía eco-local; no habría necesidad de ellas ni capital para construirlas.

FILÁNTROPO

Nacido en EEUU, apasionado por la montaña y millonario gracias a las marcas de ropa deportiva que creó, como The North Face o Esprit, en 1989 lo vendió todo para instalarse en Patagonia. Desde entonces invierte su fortuna en comprar terrenos vírgenes para conservarlos. Se ha ganado el título de “˜magnate ecologista”™.

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