“Desastre ecológico en la dehesa salmantina por una plaga de escarabajo”

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Los ganaderos muestran su impotencia ante la destrucción de más de 6.000 hectáreas a causa de una especie protegida por la normativa de la Unión Europea
24.07.09 – F. Gómez | Salamanca

( Para una información más completa ver diapositivas “Sobre la Seca” en http://www.ideaa.eu/categorias.html o artículo en http://www.ideaa.eu/archives/1337 )

Árboles que parecen frenados sin más en su normal actividad, ramas que se caen, anormal presencia de resina y serrín en troncos que acaban por troncharse y secarse. Son los síntomas de una enfermedad que parece dispuesta a amenazar una de las formas de explotación natural más sostenibles, la dehesa. Un año después de que los ganaderos dieran las primeras voces de alarma, un escarabajo continúa su acción destructora en la provincia de Salamanca. Más de 6.000 hectáreas podrían estar gravemente dañadas por la expansión de este insecto.
Se trata del ‘cerambyx cerdo’, un peligroso coleóptero que se alimenta de madera, preferentemente de encina y de roble. Ha penetrado en la dehesa salmantina y los afectados hablan de “auténtico desastre ecológico”.

Así lo explica Jesús Rodríguez Lemus, propietario de una explotación dedicada a la cría de raza morucha selecta en extensivo en el municipio de Sancti Spiritus, en la comarca de Ciudad Rodrigo. El ganadero denuncia que el insecto avanza afectando a numerosos árboles que parecen condenados a muerte, ya que por el momento es imposible luchar contra una especie de escarabajo protegida por la normativa de la Unión Europea.

Según señala Rodríguez Lemus, el ‘cerambyx cerdo’ aprovecha las hendiduras de robles y encinas para introducir sus huevos en la corteza. A partir de ahí, las larvas inician su desarrollo penetrando en el tronco, comiendo la madera. La vida larvaria de esta especie se extiende hasta 5 años, tiempo más que suficiente para haber dañado de forma irreversible el árbol habitado, surcado por su inquilino por auténticas galerías que rompen el desarrollo vital del roble o la encina. Teniendo en cuenta que cada hembra de ‘cerambyx’ es capaz de poner alrededor de 400 huevos por año, se inicia una cadena muy difícil de romper, ya que por el momento no hay ningún tratamiento autorizado para luchar contra el insecto.

Rodríguez Lemus lamenta que la pérdida de árboles supone poner en riesgo una forma de explotación milenaria, la dehesa, que pierde algunos de los elementos que la hacen sostenible, como la obtención de leña o la producción de bellotas para alimentar al ganado. Por el momento, los ganaderos están instalando trampas para tratar de determinar si efectivamente el escarabajo que afecta a su explotación es el protegido por las normativas comunitarias, algo que, de momento, parece confirmarse.

Rodríguez Lemus considera que la Junta de Castilla y León debería actuar decididamente para atajar este problema que puede afectar a miles de árboles. “Esto es una catástrofe natural tanto o más como pueda serlo un incendio, debería declararse como tal y permitir que los afectados iniciáramos la forestación otra vez de las dehesas o pudiéramos luchar de alguna manera contra la plaga”. Para ello, sería necesaria una modificación de la legislación de la Unión Europea, “que nuestros políticos lleven esto a Bruselas y digan claramente que si este insecto debe ser protegido en los países del norte, aquí nos está haciendo polvo”, reclama Jesús Rodríguez.

Cipérez, Monleras, Tamames o Sancti Spiritus parecen por el momento algunos de los términos municipales más afectados. Los ganaderos aseguran que en estas comarcas hay explotaciones prácticamente con el 100% de los árboles afectados ya por el ‘cerambyx cerdo’, algo que supone una gran hipoteca para la sostenibilidad futura del modelo de la dehesa.

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