Causas de la fusión del Ártico

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Miguel G. Corral
Natura / El Mundo Oct. 2007

El Ártico nunca había sido tan pequeño. El deshielo que se ha producido este verano no tiene precedentes desde que se tienen registros. Tanto se ha fundido esta temporada, que algunos expertos creen que en 15 años no habrá ni un témpano de hielo en verano. El dato es alarmante porque las previsiones más pesimistas decían que eso no ocurriría hasta dentro de cinco décadas. ¿Qué está pasando en el Polo Norte?

El aumento estival de temperaturas provoca un proceso de fusión que hace disminuir la superficie ocupada por el casquete polar, pero éste se recupera con la bajada de temperaturas que comienza en el mes de septiembre. Hasta ahí, esta temporada no ha sido diferente a las demás. Sin embargo, 2007 ha sido el año en el que menor extensión helada ha quedado antes de comenzar a congelarse de nuevo. El anterior récord se produjo en 2005, pero este año se ha fundido un millón de kilómetros cuadrados más que entonces, el doble de la superficie total de España.

“Aunque la superficie mínima se produjo el 16 de septiembre, nosotros usamos la media de todo el mes para trabajar: 4,28 millones de kilómetros cuadrados, mientras que en 2005 se quedó en 5,57. Pero ya ha empezado a congelarse de nuevo muy lentamente”, asegura William Chapman, científico del Departamento de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Illinois (EEUU).

La comunidad científica ha aceptado que el cambio climático es el principal responsable del excesivo deshielo que se ha producido este año, pero no ha sido el único. El Centro de Datos de Hielo y Nieve de Estados Unidos (NSIDC, por sus siglas en inglés) es uno de los centros de referencia en el estudio del Ártico. Según la investigadora del centro Julienne Stroeve, este año “la capa de hielo en la primavera era muy fina, lo que ha provocado que las condiciones climáticas del verano, temperaturas altas y cielos despejados debidos a persistentes altas presiones, hayan causado una enorme fusión del casquete polar”. Además, el propio NSIDC dice que los patrones de viento han bombeado continuamente aire caliente sobre el Ártico. “Mi opinión personal es que los gases de efecto invernadero son los grandes responsables de las pérdidas de hielo que vemos cada año”, continúa la científico.

El deshielo llama al deshielo. Es lo que los expertos conocen como efecto dominó provocado por el albedo, que es la capacidad de una superficie de reflejar o absorber la luz solar. El hielo refleja el 90% de la radiación, por lo que apenas absorbe calor. En cambio, cuando se funde, el agua absorbe cerca del 80%, lo que la calienta y acelera la velocidad de fusión. Así, cuanto más hielo se funda más se calentará el polo y más hielo se fundirá.

“Además, cuando el casquete se derrite genera charcos o pequeños laguitos y este agua que flota encima del hielo modifica su albedo y hace que se acumule calor y que se funda más deprisa”, asegura el profesor de investigación del CSIC, Carlos Duarte.

Veranos más largos
Los investigadores que han trabajado los últimos años sobre el terreno aseguran que lo que ha pasado este año encaja perfectamente con las proyecciones de alargamiento del periodo de fusión que habían hecho para el futuro: cada vez el deshielo de la primavera llega antes y la congelación del otoño se produce más tarde.

Para Stroeve, éste podría ser el motivo por el que la capa de hielo ha sido tan fina este año. “La mayoría del océano Ártico ha tenido un espesor helado de un metro esta temporada. Esto se debe a que el hielo que no se derrite se ha ido haciendo más y más delgado porque la temporada de deshielo es más larga”, afirma.

Los propios científicos dicen que las circunstancias de este año no significan que en 2008 no podamos tener un año frío. Pero, en todo caso, el futuro no es demasiado halagüeño. El océano Ártico se fundirá por completo durante el verano entre los años 2050 y 2100, según pronosticó el IPCC. Para Stroeve y Chapman esto ocurrirá en los próximos 15 años.

El deshielo causará una redistribución de las especies actuales”
JOSÉ ABEL FLORES/ PALEONTÓLO

Catedrático de Paleontología en la Universidad de Salamanca, José Abel Flores es otro de los investigadores españoles que han participado este verano en una expedición científica al Ártico. Su objetivo era recoger muestras de sedimentos para estudiar cómo era el océano Ártico hace 10.000 años.

PREGUNTA- ¿Cómo se estudia el pasado del Ártico?

RESPUESTA- Nosotros analizamos los microfósiles que hay en el sedimento que recuperamos del fondo marino. Proporcionamos dos datos fundamentales: la edad del sedimento y una primera aproximación de las condiciones ambientales que había. Vemos cómo progresó el hielo y sobre todo recomponemos cómo eran las corrientes que llegaban a ese sector en episodios más fríos y en episodios donde ha habido frío y calor alternando hace 10.000 años. También veremos qué especies -que son iguales que las que tenemos en la actualidad- han sido más abundantes, qué grupos han progresado y qué grupos han disminuido, para proponer modificaciones que puedan acontecer en el inmediato futuro.

P.- ¿Qué consecuencias tendrá el deshielo del Ártico?

R.- En el pasado ha habido episodios de esas características y el efecto más importante sería el cambio en la biodiversidad, sobre todo en el plancton. Se daría una colonización hacia el norte de plancton que ahora vive a latitudes subtropicales y una desaparición del plancton calcáreo y silíceo y bacterioplancton que está viviendo en los ambientes polares. Las especies que a su vez se están alimentando del plancton van a tener que modificar su biogeografía. También habría una pequeña subida del nivel del mar, pese a ser hielo marino, porque el calentamiento haría que el agua se dilatase. Y evidentemente cambiaría todo el sistema de corrientes y distribución de masas de agua por cambios en la salinidad y en la distribución del calor. Ha habido históricamente episodios en los que el hundimiento de las masas de agua profunda y la generación de masas superficiales en otros puntos se ha alterado sobre el modelo actual, y eso determina un cambio climático drástico.

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