Cambio Climático : oídos sordos a advertencias

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Por Stephen Leahy

TORONTO, 17 ago 2007 (IPS) – Científicos alertaron que los puntos de inflexión del cambio climático son inminentes y que pueden provocar un aumento de siete metros en el nivel del mar.

Sin embargo, medios conservadores estadounidenses y canadienses, así como sitios de noticias en Internet, dedicaron decenas de miles de palabras en la última semana al reconocimiento hecho por el Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA de que cometió un error de cálculo al calificar a 1998 como el año más cálido de que se tenga registro en Estados Unidos, cuando debería haber sido 1934.

Aunque la diferencia es de apenas unos centésimos de grado, los que niegan el cambio climático citan este caso como prueba de la incompetencia de la agencia espacial estadounidense, así como de que el recalentamiento planetario es una mentira.

La cadena neoconservadora estadounidense Fox News informó el 9 de este mes que “el descubrimiento de un vergonzoso error de temperatura llovió delante de los ojos” de los “alarmistas”. El National Post de Canadá dijo el lunes que las razones dadas para la “histeria” del cambio climático ya no eran verdaderas.

The Washington Post y The Toronto Star destacaron la reacción de los conservadores en los medios y en la blogósfera, entre ellos el comunicador radial Rush Limbaugh, quien dijo: “Tenemos pruebas del calentamiento global creado por el hombre. Está dentro de la NASA. Está en la comunidad científica con datos falsos”.

Pero estos olvidan que el clima en Estados Unidos es apenas una pequeña parte de las temperaturas globales promedio, que permanecen incambiadas incluso en los nuevos cálculos de la NASA.

Nueve de los 10 años más cálidos en el mundo se registraron en la última década, aunque no es el caso en Estados Unidos, donde hubo varios años cálidos en la década de los 30.

La advertencia es: el completo colapso de la plataforma de hielo de Groenlandia –que tiene una altura media de unos dos kilómetros– ahora parece inevitable, y podría elevar siete metros los niveles del mar.

“Es un mensaje aleccionador”, opinó Tim Lenton, de la Escuela de Ciencias Ambientales en la británica Universidad de Anglia Oriental.

El equipo de investigaciones de Lenton (Earth System Modelling Group, grupo de elaboración de modelos del sistema terrestre) entrevistó a expertos en clima y glaciares de todo el mundo.

Hay consenso en cuanto a que la evidencia reciente muestra que el aumento de las temperaturas pronto alcanzará el “punto de inflexión”, a partir del cual se desintegrará la plataforma de Groenlandia dentro de 300 años, elevando siete metros los niveles del mar y provocando inundaciones que harán que millones de personas deban abandonar sus hogares mucho antes del año 2300.

Cálculos recientes muestran que el colapso de Groenlandia podría ser disparado por el aumento de apenas un grado en las temperaturas. Esto es un ejemplo de lo que los científicos llaman “respuesta no lineal”, en la que un pequeño cambio puede hacer una gran diferencia, más comúnmente descrita como “puntos de inflexión”.

Y este punto llega mucho más rápidamente de lo que parece. Debido a un rezago en la respuesta al calentamiento atmosférico, aunque no hubiera más emisiones de gases de efecto invernadero de hoy en adelante, las temperaturas todavía aumentarían otros 0,6 grados.

“No quiero decir que el derretimiento de Groenlandia es inevitable, pero será muy difícil de evitar”, dijo Lenton a IPS.

James Hansen, presidente del Instituto Goddard de Estudios Espaciales, cree que, sin esfuerzos internacionales drásticos, un aumento del nivel del mar de hasta cinco metros es posible antes del fin de este siglo.

“En mi opinión, si el mundo se calienta dos o tres grados, ese aumento masivo del nivel del mar es inevitable, y una fracción sustancial del aumento ocurrirá en un plazo de un siglo”, escribió Hansen en la edición del 25 de julio de la revista New Scientist.

Hansen destacó que la última vez que la Tierra estuvo más cálida fue hace alrededor de tres millones de años. “Entonces era un planeta drásticamente diferente, sin hielo en el mar Ártico en las estaciones cálidas y con un nivel del mar unos 25 metros más alto”, explicó.

En este verano boreal, la cantidad de hielo en el Ártico es 30 por ciento menor de lo normal, y se espera que sea la más baja jamás registrada, informó la semana pasada el estadounidense Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielo.

Es posible que el hielo del mar Ártico ya haya pasado su punto de inflexión, en el que las temperaturas más cálidas y una “retroalimentación positiva del poder reflexivo del hielo” inevitablemente resulten en que haya cada vez menos hielo hasta que el Ártico quede completamente sin él en verano, sostuvo Lenton.

Aunque el hielo no cause un aumento del nivel del mar, agrega más agua dulce y fría al Atlántico Norte, que junto con grandes cantidades del líquido procedente del derretimiento de la plataforma helada de Groenlandia, tiene el potencial de enlentecer o revertir la circulación termohalina del océano Atlántico.

La circulación termohalina, a veces llamada cinta transportadora del océano, guía a las corrientes oceánicas profundas. En el Atlántico, las aguas cálidas del golfo de México son transportadas en dirección norte-este para ayudar a moderar las temperaturas en las islas británicas, Irlanda y Europa septentrional.

Esta circulación es otro potencial punto de inflexión donde podría ocurrir un rápido viraje. Si es revertida en el Atlántico, no sólo podría enfriarse Europa septentrional, sino que las aguas oceánicas meridionales, en torno a la Antártida, se volverían más cálidas, según el análisis de Lenton, de inminente publicación.

“Es un caso de ‘efecto dominó’. Estos son sistemas interrelacionados donde un cambio en uno afecta a los otros”, dijo.

Un océano Antártico más cálido rápidamente acelerará el lento ritmo actual del derretimiento de la vasta plataforma de hielo en su parte occidental. Un completo colapso de ese manto helado aumentará otros cuatro a seis metros los niveles del mar, pero es improbable que ese punto sea alcanzado por otros 300 años.

Un incremento de entre tres y seis grados en la temperatura global no solamente derretirá mucha nieve, sino que fortalecerá en buena medida al fenómeno de El Niño Oscilación del Sur, muestran las investigaciones.

Entre sus impactos estarán severas sequías en Asia sudoriental, la Amazonia y otros lugares. El Niño es un fenómeno climático cíclico generado en una corriente cálida en la superficie del océano Pacífico que viaja de occidente a oriente.

En su informe de evaluación 2007, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), dependiente de la ONU, pronostica un aumento de temperatura de por lo menos 1,4 grados a 6,4 grados para este siglo.

“El sistema monzónico del verano indio también podría generar inestabilidad en este siglo”, dijo Lenton. Éste parece ser sensible a cambios en las condiciones climáticas, activándose y apagándose de modo impredecible y afectando a millones de personas.

De todos estos acontecimientos potenciales, el derretimiento de la plataforma de hielo de Groenlandia es el primer y más probable punto de inflexión que se alcanzará. Los preparativos para hacer frente y adaptarse al aumento resultante en el nivel del mar tendrán que comenzar ahora.

Además, estrictos esfuerzos de mitigación también son necesarios para reducir tanto la velocidad como el grado del aumento del nivel del mar y para evitar cruzar otros potenciales puntos de inflexión, afirmó Lenton.

El público y los políticos deben ser conscientes de esto que los impactos del cambio climático no serán graduales. “El cambio puede llegar rápidamente y con una enorme escalada en los daños y los costos”, advirtió Lenton.

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