Zen y ecología. Ideas expuestas por Bárbara Kosen en la Mesa “Ecología y Religiones”, CONAMA8

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Mensaje del budismo es sabiduría y compasión.

No soy una especialista de la ecología. Enseño zazen.
Zazen es unidad del cuerpo y de la mente y nos hace volver a nuestra totalidad de ser humano.

Es un retorno a su propia naturaleza silenciosa.
Este retorno nos hace participar a la totalidad del universo.

Según el budismo este cuerpo y este espíritu no son nuestros, sino que los tenemos a nuestra disposición tal como tenemos a nuestra disposición la tierra y el espacio. Cuerpo y espíritu son la existencia que recibimos y debemos cuidar de ellos como de una joya preciosa y es igual con la tierra y la naturaleza que nos rodea.

Entonces la contaminación no existe sólo al exterior, sufrimos también de una contaminación de la mente. Esta se manifiesta con el ruido, el estrés y el miedo.

La contaminación del estrés viene que queremos hacer demasiado y queremos tener demasiado y nunca llegamos a un estado de paz. En el budismo se reconoce que nuestra naturaleza está completa, no hay nada que añadir y nada que quitar. Pero mucha gente no se conforma con lo que tiene quiere más, está siempre con la discriminación entre más y menos y es que el mundo aparece ahora como siendo sólo material, está en desequilibrio por que en nosotros hay una parte material y una parte espiritual, la parte espiritual está olvidada.

La contaminación del miedo, miedo de no tener, miedo de perder su trabajo, de no poder pagar sus facturas, miedo de no ser lo que queremos parecer: se instala un estado de inseguridad personal que puede generar enfermedades del cuerpo y de la mente. Además ahora vivimos con el miedo del terrorismo y sobre todo de conflictos que matan los civiles.
Un monje famoso japonés Ikyu tenía la costumbre de sentarse en zazen en un árbol. Un día un ministro vino visitarle y le dijo: cuidado, estás en una posición muy peligrosa; Ikyu le contestó, menos que la suya.

Participar al universo no significa hacer un sistema idéntico para todos, sino observar y comprender las diferencias y abarcarlas todas. Y eso vale por la ecología. Cuando se trata de la ayuda de los países en desarrollo se los ofrece nuestro propio sistema del mundo occidental. No hay sabiduría. La sabiduría no se vende a los medios de comunicación.

Personalmente tenemos un trozo de montaña donde practicamos zazen y empiezo a estar en contacto con los problemas de agua, de erosión por la desertificación es interesante. Por ejemplo al principio hemos abierto caminos y luego estos caminos se han cambiado en torrentes los días de fuerte lluvia, no sabíamos, éramos ignorantes. Está bien de reconocer su ignorancia y de aprender no sólo con los libros, sino con la experiencia directa con la materia.

En conclusión deseo que el ser humano encuentre de nuevo el ser religioso, no un sacerdote, sino en él mismo el ser que reconoce su unidad con el universo.

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