VIVIR EN UN ÁRBOL

Se llaman “tree climbers” y trepan por árboles de hasta 140 metros. ¿Por qué lo hacen? Una mezcla de aventura y amor por la naturaleza les impulsa a encaramarse a sus ramas. Cada vez son más los adeptos que en Estados Unidos y Europa viven esta experiencia de vértigo.

Equipo especial. En medio de un bosque de California, varios aficionados se desplazan sobre las cuerdas para acceder a la copa.
Gigantes del bosque. Dos escaladores inician el descenso de una secuoya californiana. Estos árboles pueden llegar a medir 140 metros.
Luna de miel en las alturas. Dos escaladores duermen en lo alto de una secuoya. Quienes lo han probado afirman que pasar la noche suspendidos en las ramas de un árbol es una experiencia inolvidable.

Por Olga Sobrino
Si Tarzán viviera hoy, sería un tree climber. Sólo que en vez de lianas utilizaría cuerdas. El hombre siempre ha experimentado una atracción por las alturas, como si quisiese liberarse de la fuerza de la gravedad que aprisiona y limita pensamientos y sentidos. Para nuestros ancestros subirse a los árboles debía de ser una práctica cotidiana, no sólo para recolectar frutos, sino para defenderse de los animales salvajes. Pero en el caso del tree climbing (escalada de árboles) no se trata sólo de un deseo de libertad y de aventura. Quien sube a una secuoya no lo hace sólo para probar sus fuerzas o para situarse a una gran altura. Subiendo a las copas de los árboles no se siente la embriaguez de una escalada al Everest, no se arriesga la vida y no se demuestra nada. Pero, como dicen sus aficionados, “se está con los árboles”. Y eso les basta.

¿Deporte o meditación? Lo que impulsa a estos singulares escaladores es precisamente el deseo de entrar en contacto estrecho con algunos de los seres vivos más antiguos y majestuosos de la creación. Tolkien ya los inmortalizó en las páginas de sus libros; Telperion el Blanco, de resplandor plateado, y Laurelin el Dorado eran los más altos de la Tierra Media, fuertes, inteligentes y amigos de los hombres. Precisamente algunos tree climbers bautizan a los árboles, como si de una montaña se tratara, y mientras suben hablan con ellos llamándoles por su nombre.

La extraordinaria vista que se puede disfrutar desde arriba, confortablemente instalados entre sus ramas, donde los climbers son capaces de comer, leer un libro e, incluso, dormir, es otro de los alicientes de este deporte ecológico. “Desde la copa de un árbol, el mundo se ve más pacífico. Creo que sienten nuestra presencia y se alegran. Pero, como huéspedes suyos que somos, tenemos la obligación de tratarlos con respeto y delicadeza”, dice Gerald Beranek, pionero del tree climber recreativo, que descubrió el gusto por escalar árboles cuando luchaba en la guerra de Vietnam en i968. Desde entonces no ha querido bajarse de ellos. Es el gurú de los que practican esta actividad y vive en los bosques de Fort Bragg, en la costa del norte de California, con su perro Peewee y cientos de fotografías de sus innumerables escaladas. Ha escrito libros explicando las técnicas de subida, y las tareas de limpieza, poda y conservación de estos centenarios seres vivos.

Cuerdas y hondas. Tanto en Estados Unidos como en Europa, esta disciplina fue una idea de los que comenzaron a subir a las copas más altas por motivos de trabajo: jardineros, forestales, podadores y botánicos. A partir de los cursos para profesionales surgieron las propuestas abiertas para todos, sin límites de edad ni de preparación. En lo que a las técnicas de escalada se refiere, las del tree climbing son más lentas y graduales que las de los profesionales y, por lo tanto, accesibles incluso a niños de seis años. Al menos, eso es lo que garantizan los expertos.

Aunque no requiere grandes equipos, es imprescindible usar casco con barboquejo (de los que se sujetan a la barbilla), similar al de los ciclistas, especialmente diseñado para proteger la cabeza del posible desprendimiento de alguna rama o de una caída contra el suelo. Las zapatillas que utilizan no llevan clavos, ya que podrían ser un foco de infección de bacterias, hongos e insectos y además causarían daños irreparables. Todo el material está diseñado para causar el menor impacto posible.

Las cuerdas que se emplean reducen el roce con los troncos y, para facilitar las cosas, hay incluso aparejos especiales, como el Big Shot, una enorme honda con la que se pueden hacer lanzamientos precisos de más de 30 metros para instalar las otras cuerdas en las ramas más altas.

Los equipos se adaptan a las necesidades de cada escalador; ya que lo importante es que se sienta cómodo con él. También es importante tener presente algunas normas de seguridad. Los principiantes deben ir siempre acompañados de un instructor experimentado, nunca se debe subir cerca de tendidos eléctricos por el riesgo de electrocutarse, y hay que asegurarse de que el árbol es suficientemente robusto. Además, se debe permanecer siempre sujeto por las cuerdas, ya que un viento fuerte o el ataque de algún animal pueden desestabilizar fácilmente al escalador.

Aunque conlleva un cierto riesgo, es un deporte en el que se respetan las medidas de seguridad y apenas hay accidentes. Sin embargo, para los amantes del peligro cuanto más altos sean las variedades elegidas, mejor. Las secuoyas gigantes de California, cuya edad aproximada es de unos 2.500 años, pueden alcanzar i40 metros de altitud. Sus troncos son tan gruesos que por sus hendiduras puede pasar una persona. Se encuentran en zonas muy reducidas, América del Norte y China, en las que el clima no ha experimentado grandes variaciones durante milenios.

Los eucaliptos australianos también llegan a los i40 metros, y los abetos de Canadá pueden superar los i00 metros. Pero es en Estados Unidos, y sobre todo en California –famosa por sus gigantescas secuoyas–, donde cada año aumenta el número de aficionados.

La asociación más conocida es Tree Climbers International, fundada en i983 por Peter Jenkins, que convirtió esta actividad en su pasatiempo. En su tierra natal, Atlanta (Georgia), se dio cuenta de lo divertido que podría ser contemplar el paisaje desde la copa de un árbol con la emoción añadida de la escalada. Creó la primera escuela para jóvenes y mayores. Desde entonces se incluye en los llamados deportes multiaventuras que se organizan en Estados Unidos junto a otros como el rafting, descenso de cañones, rappel…

En Europa, especialmente en Italia, están naciendo grupos y asociaciones que difunden este tipo de entretenimiento. Uno de los pioneros del país, Sergio Ghivelder, es un experimentado profesional, cuya asociación, Arbor Training, organiza fines de semana en el parque de Villa Pallavicino di Stresa por 248 euros. “Todos vemos los árboles a diario, pero la primera vez que se sube allá arriba es como si nunca los hubiésemos visto. Es una perspectiva completamente nueva”, explica Ghivelder.

Lechos suspendidos. Entre las propuestas de los organizadores no faltan iniciativas curiosas, como la de pernoctar en los árboles con hamacas sujetas por cuerdas, o el salvamento de gatos. Pasar la noche entre las ramas es una sensación única, para algunos casi mística –este deporte también se asocia a la meditación zen–. Los que lo prueban dicen que se duerme mejor que en la cama, tal vez por el mayor aporte de oxígeno que se recibe a esas alturas, pero, a otros, la sensación de estar colgados en el aire les impide pegar ojo. Rodeados de calma, se escuchan multitud de sonidos nuevos, estremecedores al anochecer.

Algunos creen que subir a los árboles puede tener un efecto terapéutico, por ejemplo, para los minusválidos o los niños difíciles. De hecho, la primera persona impedida que subió y pasó la noche en lo alto de una secuoya de casi 80 metros fue Toshiko Hikosaka, una mujer paralítica de 60 años. El tree climbing le ha abierto un nuevo mundo: ha cambiado la cama donde permanecía tumbada la mayor parte del día por una hamaca suspendida en una rama. Es, además, su mejor rehabilitación: ha conseguido ganar fuerza y movilidad en los brazos y piernas, y animar a otros a intentarlo gracias a su coraje.

Más información en Internet en: www.treeclimbing.com y www.treeclimbing.it

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