Sociedad, Ecología

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La tierra, tarea para todos. Mucho trabajo. Se trata de la vida del agua, de las plantas, de los animales, del hombre. Se trata de convencer inteligencias, intuiciones, previsiones de futuro y de promover decisiones posibles.
No tenemos más que la palabra para este trabajo, y el ruido de los desastres: en el mar, en los bosques, en las ciudades y suburbios. No tenemos más que la conciencia de peligro y el deseo de evitar una vida ingrata.
¿Acaso el destino de la tierra ” obviamente también el nuestro ” es la miseria, la contaminación, el desierto, la suciedad, el fingir que no pasa nada mientras morimos?
Tarea para todos por el bien de todos. Enorme tarea, pero no puede superarnos ¿nos rendiremos sin intentarla?
Tampoco es tan complicado renunciar a contaminar, a matar innecesariamente, a despilfarrar y promover asequibles soluciones alternativas, las que evitan el deterioro de la vida que se nos ha confiado al nacer.
Sobre todo es cuestión de renunciar a la violencia contra la vida, contra tanta belleza natural.
Tarea no fácil ésta de convencer las conciencias pero nos ayuda el corazón de los muchos que aman el orden y la paz naturales más que el propio enriquecimiento, nos ayudan los que aman la vida real más que la imaginación de poder ilimitado.
Oímos que se habla de encontrar otros mundos habitables, pero es más lógico y urgente conservar el habitable nuestro mundo, el único habitable que conocemos. Ecología es negarse a un tristísimo e impensado  suicidio.

Manuel Álvarez de Toledo.

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