¿Retroceso anticipado en la cumbre Río+20?

lunes 18, junio 2012
Desde el miércoles de esta semana, 130 presidentes y jefes de Estado concurrirán a la cumbre Río+20 convocada por la organización de las Naciones Unidas (ONU), para buscar un acuerdo que permita al mundo mitigar el calentamiento global y controlar la contaminación. En otras palabras, buscar un acuerdo entre las grandes potencias y el resto de los países para salvar al mundo de una destrucción que, al paso que se sigue en este momento, parece inminente.
Son muchas las iniciativas que ya se lanzaron en las reuniones previas, algunas positivas y otras preocupantes porque representan un grave retroceso. Brasil, como anfitrión de la cumbre, se ha encargado de promover acuerdos previos para que los gobernantes lleguen a Río de Janeiro con posiciones ya definidas, entre ellas, la que se considera la más grave, la renuncia a la economía verde, para dar paso a una economía sustentable.
Bolivia, al parecer, cambió su tesis original de defensa de la madre tierra que quedó en simple frase para sumarse a la idea de una economía sustentable que permita priorizar los intereses económicos de cada país para desarrollar sus campos petrolíferos, así estén en reservas naturales. La actuación del Gobierno sobre el TIPNIS, la decisión de pasar por encima de los indígenas de Mallku Khota para explotar el oro y el litio de ese yacimiento junto a transnacionales, y otras actitudes en contra de los indígenas, confirman el cambio de la política boliviana sobre el medio ambiente.
Entre los avances, se anunció que la Cumbre de Río adoptará, por iniciativa de la ONU, un nuevo índice mundial para medir la riqueza de las naciones, que suma el capital económico, los recursos naturales y el capital humano. Se trata del Índice de Enriquecimiento Inclusivo (IWI por sus siglas en inglés), que es un indicador parecido Producto Interno Bruto, pero visto desde una óptica de defensa del medio ambiente, algo así como un “PIB verde” destinado a reflejar mejor la riqueza real de los países y su capacidad futura de crecimiento, al tener en cuenta la disponibilidad de recursos naturales y educación de sus poblaciones, entre otros factores.
El nuevo indicador presentado por la ONU responde al objetivo número uno de la conferencia sobre desarrollo sostenible: lograr un acuerdo mundial para una transición hacia una “economía verde” que preserve los recursos naturales y erradique la pobreza. “La Rio+20 es una oportunidad para abandonar el PIB como medida de prosperidad en el siglo XXI”, según el director del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Achim Steiner. La ONU presentó un primer panorama nada alentador de ese IWI mundial en 2012, para 20 países, que incluye las mayores economías emergentes e industrializadas y países en desarrollo, durante un periodo que va de 1990 a 2008. De las 20 naciones contempladas, 19 mostraron un fuerte agotamiento de los recursos naturales.
Otra de las iniciativas que se lanzaron en la preparación de la Cumbre Río+20 es la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles. Dos ONG defensoras del medio ambiente se manifestaron ayer en Río de Janeiro para pedir que se ponga fin a los subsidios al petróleo y sus derivados, es decir, a la gasolina, diesel, gas y otros.
Decenas de personas extendieron sobre la arena de la turística playa de Copacabana una pancarta de grandes proporciones que simulaba un billete de un trillón de dólares, cantidad que, según los organizadores, es la que los Gobiernos destinan anualmente a subsidios para combustibles fósiles.
De esta manera, mientras los gobernantes del mundo se ponen de acuerdo para postergar decisiones que eviten la destrucción del planeta, evitando la economía verde, que según los científicos más prestigiosos es la única salida para la supervivencia de la humanidad, en la región ya se ven algunas señales de un destino catastrófico con la desaparición de algunos glaciares en los Andes y alto grado de destrucción en la cuenca del Amazonas por efecto del cambio climático.

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