ONU propone estimular captura natural de carbono

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Por Diego Cevallos

MÉXICO, 5 jun (IPS) – Ampliar la capacidad de la naturaleza para absorber y almacenar gas carbono es una de las claves para detener el cambio climático, sería poco costosa y mejoraría la vida de millones de campesinos, sostuvo la ONU en este 5 de Junio.

El documento del PNUMA en un informe difundido este viernes “¿La solución natural? El papel de los ecosistemas en la mitigación del cambio climático”, insta a definir un “marco político global” para la gestión del carbono –principal gas invernadero–, que implique conservar y restablecer los ecosistemas y administrar pastizales y zonas cultivadas.

Salvaguardar y restaurar bosques y turbas y promover una agricultura sustentable podría reducir, en las próximas décadas, más de 50 gigatoneladas de gases que, de otro modo, llegarían a la atmósfera, indicó en el prefacio del informe el director del PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente) Achim Steiner. Una gigatonelada equivale a mil millones de toneladas.

Los pastizales y los sistemas costeros bien manejados también pueden contribuir a este propósito, agregó.

Reducir la concentración atmosférica de los gases que recalientan la atmósfera será una “tarea imposible” si no se abordan también las pérdidas de carbono originadas por la destrucción de los bosques y otros ecosistemas que tienen capacidad natural de “absorber activamente” esas sustancias, apunta el informe de 39 páginas, en la versión española, y de 68, en la inglesa.

Alentar la captura de carbono traería beneficios que incluyen “la mejora de la calidad de vida y los medios de subsistencia, pasando por la creación de empleos en áreas como conservación, gestión, vigilancia y rehabilitación de los sistemas naturales (…) y acelerar el desarrollo sostenible”, según Steiner.

Hasta la fecha sólo existen acuerdos internacionales parciales sobre la gestión del carbono, y negociar uno de gran calado implica atender “importantes asuntos institucionales y de regulación, así como complejos dilemas políticos y socioeconómicos”, reconoce el informe de la agencia especializada de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).

Por ejemplo, la adopción de una perspectiva equilibrada “entre los medios de subsistencia rurales y las políticas de gestión del carbono”.

El informe del PNUMA recuerda que “la estabilización o reducción de la cantidad de carbono atmosférico se puede lograr de dos formas: reduciendo la tasa de emisión o aumentando la tasa de absorción” y concluye que “para que una estrategia tenga éxito se requiere la adopción de ambas”.

Los científicos advierten que la capacidad de la naturaleza para capturar y almacenar carbono se está agotando a un “ritmo alarmante”, y que siguen aumentando las emisiones de gases de origen antropogénico –provocadas por actividades humanas–, especialmente las derivadas de la combustión de petróleo.

Hoy hay más dióxido de carbono en la atmósfera que en cualquier otro momento de los últimos 650.000 años. En 2006, el promedio de concentración atmosférica de ese gas era de 381 partes por millón (ppm). Cuando comenzó la Revolución Industrial, a mediados del siglo XVIII, era de 280 ppm.

El ritmo al que crece la acumulación de gases es el mayor desde que comenzó a medirse ese indicador, en 1959, señala el documento del PNUMA.

Los estudios del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) indican que para limitar el aumento de la temperatura mundial y evitar los peores efectos del cambio climático, es necesario que las concentraciones de gases en la atmósfera, que hoy son de 430 ppm, se estabilicen lo más pronto posible entre 445 ppm y 490 ppm, o en menos.

Para evitar que la temperatura media continúe aumentando, las emisiones globales de gases deberán reducirse, hacia 2050, hasta en 85 por ciento con respecto a 2000, y su punto máximo no debería manifestarse después de 2015, según el IPCC.

Pero, a raíz de la recesión económica mundial, los gobiernos de los países industriales, en lugar de caminar hacia un futuro de bajas emisiones de carbono y un consumo sustentable, parecen apostar por el petróleo como matriz energética y por regresar al consumismo previo a la crisis, dijo a IPS la investigadora Martha Chávez, de la mexicana Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Sin embargo, también suenan con renovada fuerza las voces de algunas autoridades, estudiosos y representantes de sociedad civil que reclaman el cese de la destrucción del ambiente, “lo que implica cambiar varias de las políticas económicas y de desarrollo presentes”, dijo Chávez, profesora del departamento El Hombre y su Ambiente, de la UAM.

En sentido contrario, Steiner sostuvo que los tres billones de dólares en paquetes de incentivos movilizados para hacer frente a los problemas de la economía mundial “representan la oportunidad de sellar un acuerdo significativo en materia climática y, tal vez, también de acelerar la transición a una economía verde”.

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