Naciones Unidas alerta de la amenaza que el cambio climático supone para la producción mundial de alimentos

Urge una agricultura más sostenible

En 2020 deberán atenderse las necesidades nutricionales de más de 8.000 millones de personas.

Naciones Unidas, 12/9/2007, (Ecoestrategia).- Dos agencias de la Organización de Naciones Unidas (ONU) han coincidido en afirmar que el cambio climático, ocasionado por la quema intensiva de combustibles fósiles, pone en peligro el abastecimiento de alimentos al desertificar la tierra destinada a la producción agrícola.

Por un lado, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló que “œel sector agrícola pagará caro el impacto del cambio climático a menos que se desarrollen e implementen sistemas innovadores de gestión de la tierra para contrarrestar la degradación y desertificación de los suelos”. Asimismo, el responsable del Programa para la Agricultura de la OMM, Mannava Sivakumar, señaló que las proyecciones indican que si continúa la tendencia actual para el año 2020 sería difícil producir alimentos para toda la población del planeta.

Al mismo tiempo, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advirtió que el calentamiento del la Tierra se está convirtiendo en uno de los grandes retos a los que la humanidad deberá enfrentarse en los años venideros. Debido a su impacto en la producción, distribución y acceso a los alimentos, podría llegar a ser una seria amenaza para la seguridad alimentaria a nivel mundial.

El subdirector general de la FAO, Alexander Müller, afirmó que los cambios anómalos en la temperatura y las lluvias, así como el aumento de la frecuencia e intensidad de las sequías e inundaciones, están teniendo implicaciones a largo plazo en la productividad y la propia viabilidad de los ecosistemas agrícolas mundiales.

Actualmente la población mundial asciende a 6.300 millones de personas, pero se calcula que para 2020 habrá 8.200 millones de habitantes. Sin embargo, sólo el 11% de la Tierra es cultivable y de ahí debe salir toda la producción agrícola alimentaria.

La agricultura es el sector más afectado

Unos 140 expertos de todo el mundo se reunieron recientemente en la sede de la FAO, en Roma, con motivo de un seminario sobre “œPlanificación y estrategias de adaptación” sobre vulnerabilidad, adaptación e impacto del cambio climático. Los asistentes al encuentro aseguraron que la agricultura es el sector más afectado por los cambios en el clima y será cada vez más vulnerable en el futuro.

En mayor situación de riesgo se encuentran los países en desarrollo que más dependen de la agricultura y tienen menos recursos y alternativas para hacer frente a los daños provocados por el cambio climático, ya que en latitudes más meridionales, en especial en los sectores de agricultura de subsistencia y zonas marginales, semiáridas y subhúmedas -donde predomina la agricultura de secano-, incluso un mínimo aumento de la temperatura mundial hará descender probablemente el potencial de producción.

“œAl tiempo que combatimos las causas del cambio climático “reduciendo las emisiones y aumentando los sumideros de gases causantes del efecto invernadero-, es crucial tomar también medidas inmediatas para neutralizar sus efectos. Hay que encontrar formas para mejorar la capacidad de adaptación de la gente y de los sistemas de producción alimentaria”, aseguró Alexander Müller, de la FAO.

Igualmente Para el responsable del Programa para la Agricultura de la Organización Meteorológica Mundial, “œestos estimados hacen imprescindible el estudio de diversas variables como los nutrientes del suelo, la degradación de la tierra y la calidad del medio ambiente para así crear nuevas formas de agricultura sostenible”.

“Si tenemos que lidiar con estas variables hoy, podremos lidiar con ellas para alimentar a los 8.200 millones de personas que estarán aquí en sólo 13 años más”, recalcó Mannava.

Al estudiar estos factores, se podrán implementar nuevos sistemas de gestión que permitan reducir no sólo los efectos del calentamiento global en la producción de alimentos, sino los de los desastres naturales que éste produce cada vez más frecuentemente.

Víctima y victimario

El informe de la FAO sostiene que la agricultura es a la vez culpable y víctima cuando se habla del cambio climático.

En el caso concreto del sector ganadero, este es responsable del 18 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial, mientras que la deforestación para ampliar la superficie agrícola es causante del 18 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2).

Según este organismo de la ONU, la mejora en la gestión de la ganadería y de las prácticas agrícolas y forestales tendría un impacto muy importante. Adoptar prácticas como la agricultura de conservación ayudaría también a mantener cantidades importantes de carbono en el suelo.

La producción arrocera es otra de las principales fuentes de gases causantes del efecto invernadero. Es quizás la mayor fuente de metano originado por la actividad humana -entre 50 y 100 millones de toneladas por año-, procedentes de las 130 millones de hectáreas de arrozales que hay en el mundo.

Pero al mismo tiempo, la climatología extrema y adversa puede poner en peligro la producción arrocera, que alimenta a más de la mitad de la población del planeta. Por ello sería muy beneficiosa la introducción de nuevas variedades mejoradas de arroz con mayor tolerancia a la salinidad. Estas variedades fueron utilizadas con éxito por la FAO para acelerar la recuperación de las zonas dañadas por el tsunami que arrasó diversos países asiáticos en 2004.

La rápida transición en curso hacia un mayor uso de los biocombustibles podría ayudar igualmente a reducir las emisiones responsables del efecto invernadero, siempre que sean tenidas en cuenta la seguridad alimentaria y las consideraciones medioambientales.

“œLa FAO ayuda de forma activa a sus Estados miembros, en particular a los países en desarrollo, a mejorar su capacidad de hacer frente al impacto negativo del cambio climático en la agricultura, los bosques y la pesca”, dijo Müller.

“œEso significa ayudar a la gente a adaptar sus sistemas agrícolas a condiciones nuevas y problemas específicos. Conlleva ofrecer soluciones creativas y enfoques alternativos, tales como la introducción de variedades de cultivos que puedan soportar altas temperaturas y falta de agua”, indicó el alto funcionario.

Müller aseguró que otro de los aspectos que merece mayor atención es la predicción de tendencias y de fenómenos climáticos extremos a través de la recolección de datos y el desarrollo de herramientas para producir y manejar información en tiempo real que permita a los países adaptar su agricultura de forma adecuada.

El informe de la FAO sobre el impacto del cambio climático en la producción de alimentos puede leerse, en inglés, en:
ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/009/j9271e/j9271e.pdf

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